Savages llegaron para quedarse

Foto: Jordi Teixidó.

18 de febrero de 2014.
Sala Apolo (Barcelona).

Si una cosa nos quedó clara el martes pasado es que las etiquetas no duran más que lo necesario para la presentación de una nueva banda, sobre todo si ésta tiene algo que decir. Savages se despojaron de etiquetas, post-punk, revival rock… nada de ellas sirvió para catalogar el concierto de las londinenses.

El grupo, de formación clásica, voz, guitarra, bajo y batería demostraron que funcionan perfectamente bien, y que se engrandecen como conjunto por encima de la carismática Jehnny Beth, en su función de cara más visible y portavoz.  Gemma Thompson es enorme con la eléctrica, poblando de ruidos, texturas, y ritmos asincopados las canciones, la exótica Ayse Hassan incansable con el bajo, y también exprimiendo las cuatro cuerdas, y la incansable Fay Milton aporreando la batería con su peculiar estilo. Y Beth claro, desafiante como vocalista y despojándose de las lenguas que dicen que imita a Ian Curtis. Si alguna vez fue así, la cantante ya ha tomado su propio lugar en el escenario y su lenguaje corporal particular. La banda es un claro ejemplo de sinergia, sobretodo porque todas las componentes brillan con luz propia por si solas.

Como decía, Savages tienen suficiente personalidad para tener un sonido y discurso propio, sobre todo en esas letras que es donde radica su diferencia y mayor acierto.

Repasaron y mejoraron algunos de los temas de su álbum de debut, el celebrado Silence Yourself (2013); Husbands sonó enorme, She Will brutal, No Face sin perdón alguno, y nos obsequiaron con nuevos temas: I Need Something New y Fuckers, los dos muy atmosféricos y contenidos.

Durante cerca de la hora y media que duró el concierto el ritmo no bajó en ningún momento, y se hizo corto, lo cual es una muy buena señal. No se puede pedir más a esta banda a la que aún le falta un repertorio más amplio donde meter mano, así que esperamos con impaciencia el EP que saldrá durante este 2014.

En fin, un gusto ver a una banda nacer. El concierto que se debía hacer en la 2 de Apolo se quedó pequeño y se tuvo que pasar a la sala principal. La banda sabe lo que hace, saben crear atmósferas y prometen buenas composiciones, así que no nos queda otra que seguirles la pista muy de cerca. Pueden ser enormes.