Santander Music Festival (viernes): The Vaccines, salvadores

Si de la jornada del jueves solo nos salían palabras bonitas y nos había dejado con muy buen sabor de boca, la jornada del vienes del Santander Music (que por cartel prometía mucho), nos dejó con una sensación extraña en el cuerpo.
Ya para empezar, llegamos algo rebotados al recinto por el excesivo tráfico que se ceba en Santander en el mes de agosto (aquí, evidentemente, la culpa es nuestra), lo que nos impidió llegar para ver a Shinova, aunque tendremos nuestra revancha esta semana que viene en el Sonorama, pero aun así, apetecía ver a uno de los grupos revelación nacionales.

Entramos, por tanto, con los primeros acordes de Triángulo de Amor Bizarro, a los que sorprendentemente no había conseguido ver nunca, y que, tras el éxito cosechado con Salve Discordia el año pasado (elegidoñ en casi todas las listas como uno de los mejores discos de indie nacionales), llegaban con buen rodaje para esta cita. Sin embargo, la frustración que se apoderó de mí vino de la mano de un sonido que llegó a ser molesto en tramos del concierto: descompensación total entre el volumen de las voces (inentendibles la mayor parte del concierto) y la música, eco de las voces exagerado, y distorsiones demasiado marcadas que no dejaban disfrutar a los asistentes (a los cuales Rafael Mallo, miembro de la banda, les pidió más colaboración en ciertas canciones en las cuales estaban fríos y quietos). Tan solo pareció que en las cuatro últimas canciones (Baila Sumeria, El Crimen: Cómo Ocurre Y Cómo Remediarlo, Barca Quemada y De La Monarquía A La Criptocracia) los sonidos se estabilizaban y podíamos entender algo de lo que Isabel Cea cantaba. Con el ceño fruncido salimos.

Llegaba el turno de los cabezas de cartel de ayer, Los Planetas, los cuales fueron reubicados en horario para poder darles la longitud suficiente que merece la etiqueta de headliner. Sin embargo, no sabemos si esto fue una decisión acertada o no de la organización, pues el concierto se hizo algo soporífero para gran parte del público que resoplaba mirando la hora. Y que no me malinterprete nadie: no dudo ni un segundo de la calidad ni riqueza musical que tienen Los Planetas (por algo están donde están en todos los festivales a los que van), pero la carencia de músculo en el repertorio y la linealidad en la estructura de sus baladas, combinado a que tocaban pasadas las 11:30 de la noche, no fue la mejor combinación perfecta. Islamabad, Soleares, 107 Faunos y Ya No Me Asomo A La Reja fueron las elegidas para abrir el concierto, que fue como digo de menos a más. Era evidente que no nos iban a tener toda la noche con el mechero en la mano de un lado para otro, y la parte final del concierto, si bien la inicial se hizo pesada, fue realmente buena, con temas como Ijtihad, Espíritu Olímpico, Alegrías del Incendio, Zona Autónoma Permanente, Pesadilla En El Parque de Atracciones y De Viaje, que acabó por sacar el aplauso y los vítores generalizados de un público que terminó entregado.

El sólido final de Los Planetas hizo que nos levantáramos para esperar a uno de mis grupos fetiche, The Vaccines, que como ya introduje en el título de la crónica, fueron los salvadores de la noche, tanto por un sonido claro y limpio (que no carente de guitarrazos) como por ser capaces de hacer saltar a las 15-20 primeras filas del recinto. A la 1:45 de la madrugada empezaba a tronar la intro de Juego De Tronos mientras Justin Young y compañía salían al escenario principal, y empezaron interpretando una de las canciones que aparecerán en su nuevo álbum, Let Me Take You Surfing In The Sky, para continuar con las archiconocidas Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra) y Teenage Icon; con el público metido en el bolsillo desde las primeras canciones, Justin se encontraba completamente en su salsa; los bailes y movimientos del frontman agradan a la gente y eso mete al público en la atmósfera que ellos quieren. El riff de Dream Lover empezó a tronar en La Campa, y dejó paso a otra de las nuevas canciones que aparecerán en esa continuación de su English Graffiti, Your Love Is My Favourite Band; pinta muy bien el nuevo trabajo de los londinenses. Para volver a enganchar al público tras una canción que no conocen, qué mejor que dos clasicazos como Wetsuit y Post-Break Up Sex, ambas muy coreadas por los fans. Melody Calling, Blow It Up, 20/20, Bad Mood…los temazos de la banda se sucedían y nos hacían entender que con sólo tres discos en su haber, son capaces de conseguir un setlist sólido y completo. Si encima añadimos canciones nuevas como otra de su nuevo disco, Rolling Stones, que siguen dándonos ganas de bailar, nos encontramos con un directo certero. Para finalizar, pusieron La Magdalena patas arriba con Handsome, I Always Knew, If You Wanna y Norgaard para delirio y júbilo de todo el público. Probablemente el mejor concierto de todo el festival.