SanSan Festival: Las jóvenes promesas golpean fuerte

Por fin nos enfrentamos a la primera jornada del SanSan Festival, uno de los primeros festivales de la temporada.

La apertura, en general, ha sido muy positiva en lo que a la música se refiere ya que, de entrada, el cartel es variado donde los grandes nombres oscilan junto a otros de menor conocimiento pero de inmensa calidad. Y es un gran lugar para descubrir caras, creedlo.

Abrimos la tarde con los ingeniosos Belako, cuyo directo ha crecido en potencia y calidad y es que las tablas de las giras ayudan a ese impulso. Aunque poco concurrido debido a la hora de comienzo, el público se asomaba y es que merece la pena vivirlo. La segunda aventura de la tarde fue de la mano de Delacruz, que con ese pequeño giño al oscurantismo nos empujan a unos tardíos ochenta y nos trasladan de un plumazo al sonido Manchester, con el sello de la casa sevillana. Muy buen directo avalado por la intachable trayectoria y sabiendo dejar atrás un poco a Maga.

Nacho Vegas es un concepto que a mí personalmente me cuesta digerir pero a su favor digo que anoche el repertorio fue acertado y que su directo a nivel técnico fue espectacular, consiguiendo un aura mágica, llena de melancolía y protesta a partes iguales. Supo equilibrar los puntos más bajos con las canciones más agitadas, haciendo que el recital fuera algo memorable. Creo que anoche me reconcilié con un estilo que me costaba aceptar y que por fin rompí los prejuicios.

Full, ya en el escenario Master’s que tan buena noche nos dio, supieron calentar muy bien al público y demostrarnos que su proyección es real y trabajada. Aunque insisten en compararles con conceptos ya creados, su bravío es único y su técnica esmerada les llevará muy lejos.

Sidonie, banda consagrada donde las haya, es siempre un placer tenerlas en el escenario pero anoche el sonido no era el esperado y eso que parece que el SanSan Festival ha trabajado duramente en que este aspecto no se deje descuidado. Entrelazando canciones de su álbum Sierra y Canadá con otros grandes éxitos de su abultada trayectoria e incluso presentando canciones nuevas, la diversión ganó a la calidad y es que la guitarra de Marcel tronaba demasiado dejando las voces en un segundo plano. Les perdonaremos por ser ellos, pero dio pena el perdernos su maestría.

Nos acercamos a ver a los queridos Jack Knife, que estuvieron dando cera y guitarreo a los allí congregados. Especialmente nos gustó su versión de Fuck Forever de Babyshambles, que nada tuvo que envidiar a la original, ¡Yo aquí veo mucho talento!

Parece que llegamos al cabeza de cartel y es que prácticamente todo el público asistente se concentró para Izal. A su favor diremos que musicalmente fue lo que mejor sonó, la calidad era intachable y aunque sus canciones nos aporten menos quizás que otras bandas, supieron hacer bailar a todos. Está claro que es la gira del año contra viento y marea.

Nosotros nos decantamos más por el sonido surfero de Smile, que supieron hacernos sonreír y bailar felizmente al son de canciones como City Girl. ¡Gracias por regalarnos unos instantes de luz a la noche fría valenciana!

La noche se iba acabando, pero había dos citas ineludibles de muy diferente color y que tristemente hicieron coincidir en horario sin necesidad: Dinero, con su rock denso, estuvieron acertados aunque parcos en palabras lo cual nos provocó un poco de desazón. Además, el sonido era mejor de lejos que de cerca.

Por otro lado, la mágica psicodelia de Rufus T Firefly nos hicieron soñar al final de la velada y es que son muy buenos músicos con ganas de hacernos pensar que existen otros colores en la música actual y que merecen ser resaltados. Creo que repetiré concierto en este 2015, porque me parecieron sensacionales.

Como veis tuvimos de todo en la noche de ayer: Clásicos con sonido algo erróneo y grandes promesas para ver el horizonte musical muy próspero, ¡Vamos a por la segunda jornada!