Rural Zombies y Belako. Cómo convertir un convento en una pista de baile

Belako
Belako

La esperadísima cita fue la noche del pasado viernes 26 de febrero a las 23:00h en Sanagustín kulturgunea de la localidad guipuzcoana de Azpeitia. Era la primera vez que pisábamos dicha sala y la grata sorpresa es que está ubicada en el edificio del antiguo convento de San Agustín, y el recinto es la iglesia del convento, donde el escenario ocupa el lugar del altar, y no faltaban los santos cómplices de lo que allí estaba a punto de suceder.

A pesar del frío y de la lluvia, que luego se tornaría blanca y pasaría a ser nieve, la sala se llenó casi al completo. A las 23:05h salían Rural Zombies al escenario para presentarnos su álbum de debut Bat. El quinteto de Zestoa estaba dispuesto a demostrar lo que las críticas ya han confirmado. Su propuesta fresca de pop-rock electrónico, con toques de post-punk, pero muy elegante, es todo un acierto que en directo gana y mucho. La voz de Julia, a veces susurrante, a veces angelical, fluye perfectamente con los sonidos bailables, pero a la vez evocadores de las guitarras y los sintetizadores. Estaban felices, estaban en casa y rodeados de amigos, incluso pudimos ver a miembros de Grises (con quienes se les ha llegado a comparar) entre el público.

Rural Zombies

Esa felicidad la supieron transmitir a un público muy entregado, que ya en el segundo tema Nitro, empezó a bailar, sí, só…., a bailar en Guipúzcoa, hazaña muy pero que muy difícil de lograr. Julia, ataviada con camiseta de Nueva Vulcano, dedicó Fall, a sus amigos, allí presentes, dejó la guitarra, pasó a los sintetizadores, y el convento se transformó en una pista de baile. No faltó un tema en euskera, la versión del In For The Kill de Laroux, que nos gustó incluso más que la original, a la que le siguió el fantástico tema Golden. Ya con el público en el bolsillo, finalizaron con Stones y Shut Up, en un recital  de casi hora y media, que nos hizo bailar y disfrutar de lo lindo.

A las 00:30h salían Belako al escenario. ¿Alguien ha leído u oído alguna mala crítica de estos chicos? Imposible, y es que los de Munguía son un grupo para disfrutar en directo que es donde demuestran su potencial, su energía, su talento, y es que son un auténtico torbellino. Hacen lo que les gusta y se nota, y han conseguido un sonido de identidad propia, al que muchos han catalogado como post punk, rock, hardcore o electrónica.

Empezaron el concierto sin tonterías, no había lugar para las contemplaciones y sí para demostrar cómo suenan las guitarras de Josu y la batería potente de Lander y el bajo de Lore con temas de su anterior trabajo Eurie, como Vandalism , o Zaldi Beltzak, para el deleite de los allí presentes, que no podían para de cantar y de botar.

Belako

 

Era hora de tomar un respiro y pasar a presentar temas de Hamen. Imaginaros cómo pueden sonar Hegodun Baleak, canción que ellos han definido de” barroco euskaldun”, Track Sei,  Mum o  sobre todo Something to Adore, en una iglesia. La voz de Cris en esta última suena increíblemente dulce y en momentos se torna casi lírica, dejándonos a todos hipnotizados. Y es que cómo es posible tener esos cambios de registros en la voz, pasando de la melodía al grito o viceversa, sin desentonar en ningún momento.

Hora de subir la temperatura de nuevo, y es que Belako también manejan muy bien los tiempos: temas como Stop ContradictionsCrime, hacen que otra vez el público se venga arriba, pero la locura absoluta se desata con Sinnerman, donde Lore salta a tocar entre el público y le sigue Cris, en lo que se convierte en un fiestón de esos en mayúsculas a pie de pista. Sigue la traca final, sigue el fiestón con Sea of Confusión, Haunted House, Aarean Bez, y ya de regalo y con todo el mundo saltando, y bailando nos obsequiaron la genial Eat Me! 

Noche memorable, salimos de allí sudando, y con una sonrisa enorme . Y es que en Euskadi, tenemos cada vez propuestas más originales, interesantes, pero sobre todo de gran calidad. Os recomendamos fehacientemente que no perdáis la oportunidad de ver a estos dos grupazos.