Rich Hope, puntapiés de rock&roll

Fecha: 9 de Mayo de 2012

Lugar: Café Berlín (Madrid)

 

Si no sudas no es rock&roll. La consigna parecía clara para Rich Hope, que ayer se presentaba por primera vez en Madrid en uno de los conciertos 1906. En un Café Berlín que no recuerda un concierto tan incendiario en su programación, el artista canadiense tuvo que echar mano de toda las balas que le quedaban en el cargador para que el público se levantara de sus asientos y comenzara a bailar al ritmo de su blues-rock rasposo. Sin duda, los vecinos todavía se estarán preguntando qué era eso que sonaba anoche desde el piso de abajo.

 

Y sí, aquello era puro rock&roll, de ese que se mete por la espina dorsal, que te invita a chasquear los dedos y marcar el ritmo con lo pies. Al menos las tres primeras canciones, porque en cuanto suenan éxitos como I See Trouble, quizás la composición más conocida del canadiense, el cuerpo te pide más. Y allí está My Baby Likes To Boogaloo para mantener el pulso. Ni siquiera cuando Hope rebaja los niveles de intensidad y se sumerge en ese blues del delta a lo Blind Willie McTell puedes evitar que tus piernas se mueven al ritmo de la música.

 

Aunque tenga que ser una nueva composición (que sospechosamente tiene un cierto aire a Rollin On, uno de los cortes más logrados del último disco de Hope) la que termine de encender la mecha. La que logra que el público termine de comprender que el rock&roll es ese sonido casi ancestral hecho para mover las caderas, para sacar brillo a las botas de vaquero y cantar a pleno pulmón. También para que el cantante se deje la voz, los dedos y el alma cada noche.

 

Como si de un reo en su último día de permiso se tratara, el guitarrista se lanzó de lleno a una música que bebe directamente de las cavernas de Howlin Wolf, pero también del nervio garajero de Jon Spencer Blues Explosion. Con su guitarra y la batería de su compañero de fechorías Adrian Mack, dio unos cuantos puntapiés en el culo a aquellos que todavía creen en esa vieja cantinela de que el rock está muerto. Canciones como Whip It On Ya o Let’s Jum Around Some dan buena fe de ello.

 

Un desfile que se completó con Mananimous, Blackbird Bakey Pie Blues y Death Bed Blues. También con When My Lights Come Shining, que sirvió de descanso para un cantante que, aunque parecía tener el depósito lleno, bien merecía un receso para echarse un trago. De whisky claro. Y sí, Hope aprovecho para mostrarnos sus virtudes con la slide guitar y un vaso. Ya se sabe, lo de menos es qué tocas, sino cómo lo tocas. Sudor y actitud. El resto es accesorio.

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