René Marie ofrece un concierto antológico en Barcelona

RENE MARIE

La cantante estadounidense René Marie, nominada al mejor álbum de jazz vocal en la última edición de los Grammy por Sound of Red, actuó el pasado 11 de octubre en el barcelonés Jamboree Jazz Club, en la que fue la primera de las tres paradas consecutivas que realizó en el continente europeo. Un concierto en el que repasó algunos de los temas más destacados de su discografía, acompañada por el notable pianista John Chin, el contrabajista Elias Bailey y el baterista Quentin Baxter.

Canciones como Lost, la única de toda la noche de su puño y letra, extraída de dicho álbum, con la que abrió el concierto cantándonos acerca de una mujer atribulada y destrozada en todos los aspectos. Un sentimiento que ella misma en su día conoció en primera persona como consecuencia de un matrimonio fallido. O Moonray, el tema de 1939 de Arthur Quenzer, Artie Shaw y Paul Madison que incluyó en Vertigo (MaxJazz, 2001). Una composición perfecta para un ambiente frío pero íntimo como el que se respiraba en la sala, a la que Quentin Baxter a las escobillas le acabó de infundir un espíritu plácido. Una canción, primero de los clásicos de otros autores que interpretó a lo largo de la noche, con un sugestivo solo de trompeta que acometió con un beatbox. 

Influenciado por el jazz y las tradiciones clásicas occidentales, John Chin fue el otro gran protagonista de la velada secundando a la perfección a la norteamericana. Además de tener la oportunidad de presentar uno de los temas de su obra en solitario. Una versión del Caravan, de Duke Ellington, tercer tema de la velada, extraído de Undercover (su segundo trabajo discográfico). Una composición que el músico de origen coreano presentó a la cincuentena de personas congregadas en la sala con el único respaldo de Bailey y Baxter después de que René Marie, en un acto de generosidad, les dejara solos sobre el escenario. Una adaptación elástica, singular y rítmica, que fue el marco perfecto para exhibir su habilidad para la improvisación polifónica.

Invitado por el pianista, el trompetista francés Raynald Colom también tuvo su propio espacio al unirse al cuarteto en el tema siguiente. Una versión de What a Difference a Day Makes, recuperada de How Can I Keep from Singing? (MaxJazz, 2000), el segundo álbum de estudio de la virginiana. Una canción escrita por la mexicana María Grever en 1934 y popularizada por Dinah Washington, que Marie, de nuevo sobre el escenario, llevó al terreno de la samba.

De poco más de una hora de duración, la actuación llegó al final con el intrépido scat de Them There Eyes y la adaptación de René Marie de Angelitos Negros. Dos temas con los que la de Warrenton acabó de dejar constancia de por qué está considerada una de las voces más interesantes del jazz actual. Una artista con una gran capacidad para compaginar interpretaciones susurrantes y delicadas con otras más divertidas e insolentes. Así como para abordar, del más estándar al más heterodoxo, una amplia gama del género. Una cantante con una trayectoria de menos de dos décadas a sus espaldas a sus 61 años, tras toda una vida dedicada a su familia, capaz de traernos a la memoria a Dinah Washington, Nancy Wilson y Esther Phillips cuando se acerca al blues y al soul. Y a Betty Carter cuando muestra su faceta más transgresora.