Puro garaje y rock and roll en Málaga con la fiesta Miel de Moscas

Aún sigo intentando comprender lo que pasó el otro día, en la fiesta que organizó Miel de Moscas en el Velvet Club de Málaga. No entiendo como grupos como Los Manises, FAVX y Kagoule (estos últimos directamente desde Reino Unido) no consiguieron despertar el mínimo ánimo entre los asistentes. ¿Dónde estaban los pogos? ¿Y los headbangings? Desde aquí serio toque de atención al público malagueño, que pareció no despertar (o conectar) con las fantásticas actuaciones de los grupos anteriormente mencionados, que se encargaron de traer el mejor rock underground garajero a la costa del sol.

La noche empezó con Los Manises, que trajeron su particular fórmula musical desde Elche. Sobre el papel cabría pensar que sería el grupo que menos encajaría con el resto de grupos al presentar un estilo más electrónico, sin embargo le metieron caña a los pedales de distorsión a la guitarra y el bajo y llevaron a una nueva dimensión los temas de los EPs que tienen publicados, introduciendo algunos para que nos familiarizásemos con ellos, como pasó con Súper Sr. Zé. Desde luego, un auténtico descubrimiento este dúo de guitarra y bajista manejando los samples y las percusiones, un conjunto en apariencia simple pero que transmitieron una cantidad increíble de energía.

Fotografía: Zar Ocean

Tras una media hora larga de concierto y pausa de rigor para el cambio de bandas, FAVX aparecían en el escenario. Este trío formado por Daniel a la guitarra y voz, Nicolás a la batería (y en temas como Flowers of the West, a la voz cantante) y con Carlos de vuelta al bajo está dando mucho que hablar por sus conciertos adrenalíticos y el EP tan fantástico que han estrenado recientemente, este Welfare donde matizan y perfeccionan su sonido. Veníamos avisados: en la puerta había un cartel advirtiendo que este grupo toca muy alto y que habría a disposición del público tapones (como si de Swans se tratara); a lo largo del set del grupo madrileño sólo hubo espacio para el rock sucio pasado de decibelios. Si bien el público se mantuvo frío, servidor no pudo más que llevarse por el ritmo de temas como Fireking o The Dancer, mientras su cantante saltaba y se contoneaba por el suelo en los momentos de extásis creando un auténtico y más que disfrutable espectáculo. Bravísimo concierto.

El broche de oro lo pusieron los británicos Kagoule, que trajeron la auténtica escena de las islas británicas a Málaga: su música emana el post-punk de hace 30 años mezclado con las estructuras math rock de los 90, época de la que parecía sacada el vocalista del conjunto y su look tan Ewan McGregor en Trainspotting. Tras un inicio algo incómodo (se le rompió una cuerda de guitarra, se la tuvieron que cambiar y mientras tanto tuvo que usar la de un FAVX), dieron riendo suelta a temas de Urth (estrenado hace ya tres años) como Gush o Centralwing, o la más reciente Monsieur Automaton, creando un conjunto que demostraba la complejidad técnica de la música del grupo. Uno intentaba seguir el ritmo haciendo headbanging y no podía más que dislocarse al intentar imitar los ritmos que llevaba esa batería, con compases y estructuras más cercanas al math rock como digo. En cualquier caso, fue una apuesta refrescante, que trajo un sonido nuevo a Málaga, que si bien pudo ser más coreado y sentido por el público, fue bien recibido y alabado.