Primera jornada del Primavera Club

lucy datcus
foto: Dani Canto

La grandeza del Primavera Club es enfrentarte a lo desconocido. Mirar un cartel plagado de nombres que no te suenan y empezar a investigar un poco para hacerte una idea de lo que serán los tres días de conciertos que pasarás en la Apolo de Barcelona. Sin embargo, por mucho indagues, una cosa es lo que escuchas en casa y otra muy diferente es lo que ves sobre las tablas.

La primera jornada del hermano pequeño del Primavera Club cumplió con su prometido: señalar las futuras promesas del panorama musical. Entre la ristra de bandas que vimos, hay dos que hicieron vibrar a los asientes: Lucy Dacus y Operators. Dos conciertos ejecutados de forma sublime y que lograron encender al público en el primer día del festival.

La actuación de Lucy Dacus en el Primavera Club era su primer concierto en Europa. La jovencísima artista de Richmond (Virginia, EE.UU.) tuvo que hacer frente a un público que se mostró frío y hablador en los primeros minutos del concierto. Sin embargo, cuando Lucy Dacus subió el tempo y la intensidad con Speed Torpedo, se estableció una conexión entre ella y los espectadores que mantuvo hasta la ovación final. Acompañada de su banda, Dacus arrancó con sus temas más rockeros y dejó para la segunda parte del concierto las composiciones más detallistas y los sonidos más atmosféricos. Su rock de autor sonó contundente gracias a un sonido muy cuidado y al carisma de su voz.

Operators no dieron un concierto. Lo suyo fue una conquista sin tregua. Los canadienses se hicieron con el escenario, la sala y con el público gracias a una actuación arrolladora. Salieron a escena sabiendo que eran uno de los grandes reclamos del día, se lo creyeron y la jugada les salió redonda. Dan Boeckner (al que ya conocíamos por Wolf Parade) asumió el papel de frontman desde el primer minuto y lo dio todo hasta el punto de terminar golpeando su guitarra sin correa contra el micrófono. Los suyos le siguieron en lo que fue un despliegue de synth-pop atronador con bases de betería que a ratos recordaban a LCD Soundsystem y melodías salidas de los sintetizadores que bebían de sus colegas Future Islands. Aunque su hora de actuación era más favorable a que el público se entregase, con semejante energía, Operators hubiesen hecho bailar a cualquier audiencia.

Hubo también otras actuaciones remarcables. Las comparaciones con The Strokes hicieron que La [2] de Apolo se llenase hasta la bandera para el concierto de Public Access TV. Los neoyorquinos sonaron contundentes y su rock guitarrero desató la euforia en la sala. No cometieron errores y supieron ganarse al público. Quizás por ello, y con la ayuda del hype, Public Access TV no tuvieron que arriesgar demasiado para hacer de su actuación un éxito. Los neocelandeses Yumi Zouma se plantaron en la Apolo con su pop digital para animar a un público que empezaba a entrar en calor para afrontar lo que quedaba de noche. No cabe duda de que Christie Simpson y los suyos tienen lo necesario para sonar bien y marcarse unos temas bailables que entran tan bien como las cervezas que servían en las barras, pero a ratos subían tanto las revoluciones que aquello parecían unas fiestas de pueblo.

Mención especial para Museless, una de las grandes sorpresas de la jornada. La catalana Laura Llopart demostró un gran talento a la hora de unir una voz espectacular con melodías dance y loops creados en directo. Su música sintética podría servir de banda sonora de un sinfín de películas (sí, inevitable pensar en Drive con ese sonido oscuro y las proyecciones que la acompañaban sobre el escenario).

No hay Primavera Club sin aquellas actuaciones que te dejan totalmente perplejo. Esos conciertos que no te esperabas y que te pillan por sorpresa. Extrarradio tenían la ardua tarea de inaugurar esta edición del festival. Es difícil catalogar el estilo de estos barceloneses (algo entre el hip hop, la psicodelia y un trap más pausado), pero sus bases electrónicas y los delays de la guitarra fueron una delicia para aquellos asistentes que acudieron puntuales a la apertura de puertas. Y luego está lo de Seth Bogart. Convirtió la [2] de Apolo en el karaoke más bizarro que uno puede imaginar. No hay palabras para describir el show que montó el que fuese frontman de Gravy Train!!!!, pero sí podemos afirmar que el público lo pasó en grande.