Primavera Sound 2016; viernes: Cuando Radiohead golpeó furiosamente

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Foto: Eric Pàmies (Fuente: Primavera Sound).

Volvemos al ralentí al recinto del Fórum. Aún reverberan los ritmos del jueves, así que esperamos que un buen par de cafés nos activen, porque sí; se puede tomar café dentro del recinto. Pero no hace falta, White Fence están realizando una descarga brutal de psicoldelia con canciones bucle que nos activan las neuronas sin necesidad de aditivos. Buena entrada en el escenario Primavera.

Para darnos un respiro vamos a ver a Ben Watt de los Everything But The Girl con la fantástica guitarra de Bernard Butler, exSuede. El sonido es una maravilla, banda solvente y compacta, que quizás adolece de un repertorio sin algún momento de punch. Sería genial poder disfrutar de ellos en un bar con una pinta en la mano, en un pub de Londres; quizás el espacio de festival no es el mejor encuadre, pero sí la única oportunidad para que vengan por aquí, así que los disfrutamos por su excelencia musical.

Dejamos el escenario Ray Ban y nos dirigimos a la explanada de las grandes citas. Titus Andronicus está dando su ración de rock de alto voltaje, pero no logra convencer. Su mezcla de Kaiser Chiefs con ritmos punk y su repertorio lineal hace que la energía se difumine a las tres canciones seguidas. Por mucho que griten, no logran levantar al público aparte de las primeras filas. Lo más celebrado, su cover de Blitzkrieg Pop de Ramones. Poco que añadir.
Por suerte, en el escenario Heineken, Savages nos daban una ración de exactamente lo contrario. Los 50 minutos más intensos del festival son para estas chicas y se convierten en uno de los mejores conciertos de este Primavera Sound. Con un repertorio centrado en su último disco y una Jhenny Beth totalmente desatada y cómoda en el escenario. Una fuerza de la naturaleza que entre baños de público perdió un micro y no dejó reposo alguno. Son la promesa del rock de la mala leche. Hacía falta un grupo así.

Seguimos con una de cal y otra de arena. Beirut no tuvo el espacio que les toca.  Estar en el H&M mientras se llenaba el recinto de público para Radiohead fue el equivalente a Kenny G en la sala de espera del dentista. No molesta pero no es acertado.
Por suerte lo de Radiohead fue lo más parecido a un encuentro en la 3ª fase. La experiencia vivida los que tuvimos la suerte de estar relativamente cerca del escenario bien merecía la expectación generada.
La formación, con un directo en estado de gracia funcionó como un reloj suizo. La suma de unos músicos enormes dio como resultado una experiencia impresionante, hasta el punto de que están en otra liga, superior al resto de bandas.
Nunca sabremos la razón por la que el volumen del conciertos fue algo bajo, el caso es que funcionó para que la gente callará, y para que Karma Police se cantará entre susurros, lo que fue posiblemente el momento más mágico del festival.
Cerraron con Creep, y después del complejo repertorio que nos regalaron, sonó absurdamente simplona e incluso innecesaria. Radiohead está por encima de himnos guitarreros, su evolución ha ido tan lejos que es comprensible que este tema no lo quieran tocar. Sino eras fan de Radiohead pero asististe al concierto posiblemente lo seas ahora.

Cambiamos de espacio y nos vamos al Pitchfork a ver a de cerca a Holly Herndon, con su espectáculo más cercano a la perfomance que del concierto al uso, nos dio una ración extra de electrónica caótica sin orden ni concierto. Un propuesta que bien podría estar en el Sonar, entre distante e inasequible pero curiosamente estimulante por su rareza. Todo lo contrario que Last Shadow Puppets, que mostraron la peor faceta de lo que puede ser un concierto. Con una, a priori, solemnidad al contar con cuarteto de cuerdas en el escenario, Miles Kane y Alex Turner sacaron lo peor de ellos mismos, para darnos un concierto que roza la auto parodia sin quererlo: Posturas de héroe de peli se serie B del señor Turner y de dios de la guitarra para Kane que se creía Jack White. Quizás en Inglaterra cuaja en un sector de público, dentro del Primavera pareció algo infantil y mediocre.

Y de nuevo, otro artista viene a arreglar la noche. Beach House, con el horario en su contra, y con una Victoria Legrand no al 100% a nivel vocal nos dieron un gran concierto, incluso con momentos de gran intensidad sonora adaptados al formato festival. Son grandes y sus canciones son inmensas.

Cerramos el día de las aglomeraciones. Cuando el recinto se vació para disfrutar de Radiohead y con la sensación de que esta banda nos ha llenado algunos momentos más flojos del día hoy. Estamos reventados, las 2 horas de Radiohead han sido tanto físico como emocionalmente, totalmente absorbentes, y nos retiramos a guardar fuerzas para cerrar el evento el sábado.