Positivismo y luz onírica. Fur Voice. ELM

FUR VOICE - ELM

La relación entre el lugar y la persona. La persona y el espacio inmersos en lo que suena. En el clima sonoro. La sublime belleza de la delicadez. Las notas adecuadas. Las palabras justas. La Sala Maravillas tiene memoria.

Una memoria física y emocional de lo vivido anteriormente. Estamos en es el último concierto de ELM del año 2016, abriendo para Fur Voice. Fur Voice es David Gracia y presenta Alegancia. Primer trabajo en castellano, donde las capas de oniria y luz arrastran la voz de David por paisajes experimentales, hedonistas y tropicalistas. Fur Voice viste de electrónica natural, capas de voces, efectos, sintetizador, bases programadas en su último trabajo Alegancia, 11 canciones que redundan en lugares mágicos, en el mundo de sueños, a-m-o-r y f-a-n-t-a-s-i-a. Suena experimental y natural. No sobreproducido. Utiliza la electrónica como medio de expresión, no como forma de llevar su música a la pista o hacerlo más bailable.

Fur Voice viene de discos más densos o experimentales como Onto Endo o su homónimo primer disco, álbumes más puramente electrónicos, con toques industriales que les llevaron a tocar en el Sonar. Pero el cambio no es radical, solo hay más luz. Los elementos propios y ajenos se mantienen. Lo comparan con Aphex Twin, Animal Collective, etc.

En concierto se presenta solo con sus máquinas y sorprende la ejecución, el sonido final, el conjunto. Hay toques del otro lado del charco. Hay liberación. Hay luz. Es increíble como cambia la realidad dependiendo del enfoque de luz. No dejen de escuchar Alegancia de Fur Voice.

Hay poco Positivismo Tropical en este final del año, que esperemos se renueven en el próximo. ELM (Experimental Little Monkey) es una de esas cosas buenas de 2016, su Positivismo tropical y su costumbrismo radical suena hoy con más delicadeza que nunca. ELM en formato cuarteto con flauta travesera, bajo, guitarra acústica y batería, esgrimen un directo de rendición por belleza. Por tocar la fibra. Te jodes y lloras aquí y ahora, aunque sea por dentro. ELM es uno de esos discos que merece dejar de pasear como “objetos de culto” y alcanzar un mayor nivel de oyentes. Que sin duda lo agradecerían. Lo difícil que es explicar las cosas con sencillez. Todos somos únicos, indispensables, insustituibles, esenciales, como todos los demás. Canciones emotivas que nos sientan regular y que no podemos dejar de escuchar y añadiremos con un final feliz, con una media sonrisa. Con un cierto bienestar, que te invita a seguir. Un cierto positivismo tropical como mueca para despedir el año.