PJ Harvey impacta en pleno agosto barcelonés

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Barcelona, 23 de agosto de 2017.
Poble Español.

Algo huidiza como nos tiene acostumbrados los últimos años, PJ Harvey nos visito en agosto, fecha no muy apreciada para hacer conciertos ya que mucho público potencial puede estar fuera de la ciudad por vacaciones.
Aún así, el Poble Español se vio relativamente lleno, lo que era una muestra del magnetismo de la cantante británica y las ganas de verla en una gira de disco, y no en festivales como nos tiene acostumbrados desde hace demasiados años.

Con una puesta en escena sobria, pero elegante, y con un plantel de músicos que la acompañaban envidiable (John Parish, Mick Harvey…) que no tenían ningún reparo en ir cambiando de instrumentos, entraron en escena de manera marcial tocando tambores y timbales para dejar claro que la línea del concierto se centraría en sus últimas entregas, sus discos más solemnes y reivindicativos.

Chain of Keys, The Ministry of Defence, y The Community Of Hope, fue la tríada de opertuda, todos cortes de The Hope Demolition Project, su último trabajo totalmente conceptual en cuanto a temática, para posteriormente encajar Shame, uno de los mejores temas de su Uh Huh Her, disco que abrió la etapa más experimental y personal, dejando atrás su vertiente rock y de guitarra en mano, ciclo que no olvidemos, se cerró con su éxito comercial más importante, Stories From The City, Stories From The Sea.
Parece ser que esa etapa más abrasiva y directa no es del interés para Polly Jean, que hace años que evade centrar sus repertorios de directo en esos años iniciales, incluso realizando actuaciones totalmente centradas por completo en LPs como White Chalk o Let’s England Shake, caso de las últimas oportunidades que hemos podido ver a la británica en los festivales españoles.

Así, el concierto siguió con gran protagonismo de sus dos últimos trabajos, dejándonos en el camino enormes temas de White Chalk, las introspectivas White Chalk, The Devil y Dear Darkness, y los correspondientes a su etapa más “Bad Seeds” con To Bring You My Love y Down By The Water.

El concierto fue una delicia de ejecución. La super banda dio un concierto perfecto y solemne, transmitiendo el espíritu más poético y lírico de la etapa de Harvey de estos últimos años, y nos llevó de su mano sin dejarnos un instante. Pero como hemos comentado, se echa a faltar algún guiño a la rabia primaria de sus inicios, esos temas directos a la yugular, menos solemnes claro está, pero que quizás en los bises nos hubiesen dejado un sabor de boca más impactante que terminar con The Last Living Rose, y con las promesa de una segunda tanda de bises que no llegó.

A PJ Harvey se le exige mucho, quizás más que otros artistas porque creo que sus oyentes llevan sus temas tatuados. Estuvimos en los 90 con ella y seguimos allí, por eso, quizás, nos gustaría verla vibrar con algunos temas de Rid Of Me o Dry; si algún día la artista está a gusto tanto con su etapa actual más política y también con su etapa inicial y agresiva, hará a sus fans muy felices durante varios días. Aún así, fue un concierto espectacular, que ya gustaría a muchos artistas llevarlo a cabo. Parece que PJ se rige por la razón estos días; nosotros los oyentes por la pasión, y eso nos gustaría recibir por su parte en mayor cantidad.