Perro, o el buen hacer del punk murciano

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Ni empezar a tocar y ya: “Gracias por el agua”. Perdón, contextualizemos, estamos en la Sala López, en Zaragoza, al lado del mismísimo río Ebro, y no se les ocurre mejor manera de saludar al público maño que lanzar una ironía sobre el ya masticado conflicto hidrológico entre las regiones del arco mediterráneo y los habitantes de las tierras del norte.

Pero aquí no venimos a hablar de geografía ni de viejos conflictos políticos, si no de punk, de rock de manufactura rabiosa y a la vez sofisticada.

La velada empezó con Kolman Skupp, grupo invitado por la sala que venía desde Pau, Francia (casi más cercano a Zaragoza que Murcia)  y que acaban de publicar su primer EP. La banda, que se presentó trajeada, ni siquiera tocó una nota antes de ver empañado su set con un problema técnico que les impidió lanzar sus temas. El cantante ya esbozó un “la tecnología es mierda” intentando distraer al respetable mientras sus compañeros se afanaban en arreglar el improvisto. Ya en materia, sus temas parten de un rock con olor a estadio, muy muy empapado en sintetizadores, un sonido que les acercaba al space rock más Muse (la voz del cantante parecía por momentos un homenaje a Matt Bellamy), y una especie de homenaje a la música más épica del género. Se defendieron bien después de todo, pero no sorprendieron al público, ávido de más chicha y menos corbatas.

Perro enseguida subieron, estirando y calentando los brazos, conscientes del ejercicio que es su directo. Cero tregua, desde el principio encadenaron temas del notable Estudias, Navajas, muy celebrados por el público. Papi Papito Ñam Ñam, Cuñao Cuñao Cuñao, Ediciones Reptiliano sonaron muy fieles al disco, demostrando también la buena calidad de su técnica, los dos baterías, sin dudas, buena compenetración que celebraban con choque de puño después de cada agresivo tema. Respetable también la faceta multiinstrumentista que uno ignora escuchando el disco: cambio de guitarra por bajo, ahora canta tú La Factura de la Luz, ahora toco yo el sinte… muy disfrutaba reconocer está ambivalencia. Pequeños mordiscos a su anterior Tiene Bacalo, Tiene Melodía, con un coreadísimo La Reina de Inglaterra, e incluso referencia a Marlotina.

El momento bizarre llegó con su pseudo cover de Kinder Malo y La Ley de Eddie Murphy que algún despistado del público señalaba como “esta es nueva“, sin conocer la veneración de la banda por el trap. Al final, mini bis con el tema Martillo, otra vez un back to the origins, que demuestra que los Perro no son unos recién llegados. En definitiva, tienen repertorio, tienen cancionacas, técnicamente envidiables, poco que tachar. Cualquiera diría que esta reseña la escribió un fanboy, pero a cualquiera que le interese mínimamente el género, acérquese a Perro, vea su directo, y confírmelo.