Paul Weller y su lección atemporal

Barcelona, 14 de septiembre de 2017.
Sala Razzmatazz.

 

Paul Weller volvió a pisar la ciudad de Condal después de pasar por el Festival de Pedralbes, siendo quizás una de las (posibles) causas porque el concierto no fuera sold out, ya que la sala Razzmatazz estaba algo lejos de cerrar la venta de entradas, lo que daba esa sensación de comodidad para el público y sobretodo de cercanía, que era la gran baza de la noche.

Dos baterías en el escenario, piano y teclados… Como ya viene siendo habitual de unos años, Weller está por encima de las etiquetas de mod, para dar cabida a una vertiente más abierta de artista y sin clichés encorsetados. Y eso sin perder su seña de identidad, su cercanía a la música negra, sus temas más pop, y su rabia de la época con The Jam.
La banda, de lujo. Con percusionista adicional que daba un excelente empaque a los temas, teclados omnipresentes y segundas voces de parte del guitarrista y el bajista en diferentes turnos. Y Weller en un estado perfecto tanto de forma física como vocal; pena que por temas de sonido no pudimos apreciar bien la personal voz del inglés, sólo disfrutándola en los temas menos ruidosos… Ya es sabido que la sala Razzmatazz a veces tiene dificultades técnicas de sonido, y que depende mucho del equipo o técnico que lleve el artista.

Aún así, la noche fue redonda. La banda perfectamente engrasada, y realmente fue un espectáculo redondo. Cayeron temas de toda su carrera tanto con The Jam, como en solitario: Abriendo con White Sky, pasando por Saturns Pattern de su anterior y eléctrico disco, Woo Sé Mama de su reciente A Kind Revolution, que nos da esta faceta con más protagonismo en la vertiente instrumental que en hacer temas redondos, y que aún sin los coros góspel, funcionó maravillosamente bien.
También tuvimos clásicos como The Weaver, Into Tomorrow, Above The Clouds, You Do Something Me o Peacock Suit (No, no sonó A Brand New Start, que hace tiempo que no la escuchamos por aquí en directo). Lo que dio como resultado un setlist muy equilibrado y sin ningún altibajo, obsequiándonos, con dos bises.

Salimos pues bien satisfechos. Por partida doble. Por ser un concierto genial y redondo, de ver un artista sobrevolar su pasado y hacerlo magníficamente bien, y por una segunda e importante razón: Por haber disfrutado de Paul Weller en gira, y no en un festival como es habitual en algunos artistas. Parece ser que algo está cambiando… En pocos meses han pasado por esta sala, Interpol, Placebo, Primal Scream… Bandas que últimamente venían para festivales. Nos alegra que la tendencia cambie ligeramente y los artistas mimen a su público con conciertos en clubs y salas.