Nos sumergimos en la ola oscura de The KVB

Mientras escribo esta nota, oigo el tema White Wall de The KVB, incluido en su más reciente disco Of Desire, y me remonto a la noche del 1 de abril y al mismísimo instante en que el dúo británico inició su concierto, organizado por el Primavera Sound, en una [2] del Apolo bañada de darkwave y postpunk.

Lo que en principio se trató de un proyecto personal de Nick Wood en el 2010, llamado Klaus Von Barrel, derivó en una dupla creativa con la incorporación de la tecladista Kat Day en el 2011, sumando hasta la fecha siete discos y casi una decena de EPs.

Precedidos por la electrónica ruidosa y al borde del colapso de Oriol Rosell vs. D.Forma, la pareja formada por Nick y Kat salió a un escenario minimalista y bañado por la luz de las visuales que acompañan al proyecto en cada una de sus presentaciones y que complementan el sentimiento de cada tema.

Aunque la hora y quince minutos de concierto estuvo enmarcada y determinada por la lista de temas que conforman Of Desire, grandes éxitos como Always Then (Always Then, 2011), A Tenuous Grasp (Mirror Being, 2015) y Passing By (Minus One, 2013) también hicieron su aparición en el escenario.

La sala y el público estuvo inmersa en una ola oscura e intensa y es que, en definitiva, el dúo se complementa a la perfección. El cierre del show estuvo a cargo de su versión de Sympathy for The Devil, con una influencia absoluta del sonido de The Primal Scream.

Mientras que Nick es enérgico y carismático, Kat es metódica y ecuánime, permitiendo que la música fluya con la misma proporción y que cada miembro ejerza el protagonismo que le corresponde dentro del proceso creativo que implica un directo, aunque por momentos parecía que su identidad musical, y como dúo, se diluía entre tantos géneros y temas disimiles.