Nebuliers. Noise Nebula. Rick&Vera

noisenebula

No serán los Beliebers.Los Nebuliers se comerán el mundo y tu cerebro. Y luego todo bien. Los nebuliers se comerán tus ojos, mientras saltan con otra canción. No será Justin Drew Bieber, el cantante y “artista” canadiense. No será él. No será el pop. Los Nebuliers, esos seres de nebulosa te comerán la cabeza. Y luego todo bien. Todo irá bien. Los nebuliers son unos seres atraídos por las estructuras eléctricas, tal vez por los 90, tal vez por el retrofuturo y la palabra que traen “los elegidos” de Noise Nebula. Ellos son Pablo Iglesias, Tomás Avilés, Pedro García, Pablo Talavante y Félix Mígueles. 

Niños, futuro. Niños, futuro. El futuro suena a Seattle. Seattle de Madrid. Un saludo a Carabanchel.  Música sin estribillos, sin suciedad. Tres líneas de guitarras. Una maraña eléctrica, al fin y al cabo; una atmósfera que se dibuja y adquiere tintes dream, igual que tintes grunge. El grunge era esto, pop-grunge, c0n . La gente llena la sala Boite. Una nebulosa de ruido que oscila sin llegar a explotar radicalmente, fluctúa en espirales. Algo de shoegaze. Pero mirando a los ojos, de vez en cuando. A los ojos. Ella bebe una cerveza. Ellas llevan una pancarta. Ellos tocan. Tocan. Tres guitarras, un bajo y una batería.

Noise Nebula presentan en gira su último trabajo “Northern Islands”, llevando la etiqueta de haber sido elegido para grabar en Seattle por el Rubber tracks de Converse . “Los elegidos”. Esa etiqueta ayuda y te marca un poquito. A veces, te deja marcas en la espalda si no te la quitas. Ese sueño cumplido que hace que todo vaya más rápido. Me gusta la oscuridad de The way to town. Noise Nebula, juegan a dos voces, las de Pablo Iglesias y Tomás Avilés. Una más grave y oscura, que pueden empatar en algunas canciones. La gente lleva pancartas. Hemos venido a pasárnoslo bien. Salta, salta conmigo esta vez. Ella bebe cerveza.

Seattle. Seattle. Ser agradecido. Llenar la sala. El amor. Los amigos, los colegas, los padres. Los pilares. La educación en la música. El público hace los coros. El loloismo. Y salta. Hemos venido a pasarlo bien. Ella mira atenta. El amor.

Rick&Vera. Abrieron la noche. Guitarra y batería. Y voz, dos voces. Niños futuro. Nótese el resquemor y envidia al decir niños-futuro, siempre. Te jode. Claro que sí. Con disco bajo el sello Holy Cuervo, el dúo madrileño navega por los principios de todo esto, el rockanruol. Lo tienen. Lo tienen. Las base.  Las voces, la intensidad. El morro, también. ¿Por que no?. Acercamientos al blues, a soul. Falta que añeje. Mejor en inglés que en castellano. Pero eso son gustos, obviamente. Luego se acercan a la bachata también y dejes en la voz más próximos a Vetusta o Izal. Pero bueno, lo tienen. Y suenan bien.