Modelo de Respuesta Polar llega a la Joy

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El titular puede parecer insulso, pero en realidad es un triunfo. Llegar a una de las salas más míticas de la capital no está al alcance de todos y Modelo de Respuesta Polar ya puede tacharlo de su lista de deseos.

Vi por primera vez al grupo valenciano en el festival Gigante de Guadalajara en 2014 junto a unas 20 personas y, dos años después y 3 discos publicados, ellos también se han hecho un poco gigantes.

Modelo no es para todos, aunque no parece que sea algo que les importe, la mayoría de sus temas no tienen estribillos a corear ni melodías evidentes. Son sofisticados, de un sonido limpísimo y hay quien les considera demasiado correctos. Ellos no son como los demás, pero eso es precisamente lo que les diferencia: su singularidad en un panorama indie cada vez menos original.

Comenzaron con Momentos similares y desde el principio se aprecia esa “limpieza” en cada uno de los instrumentos del quinteto. Pero a veces la parte más técnica de un show en directo puede abandonarte y jugarte una mala pasada, y así ocurrió con Dos amigos, que dejó de sonar a la mitad. La repitieron de principio a fin, algo sorprendente.

Borja Mompó parece que llevase haciendo esto toda la vida. Él se presenta en entrevistas como una persona tímida, pero nada de eso se aprecia en el escenario. Su presencia, tranquila y contundente, sorprende en un grupo que poco a poco se despega la etiqueta de ‘emergente’.

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Tras los tres primeros temas, Borja no se olvidó de dar las gracias a todos los que han hecho posible el lanzamiento de Dos amigos a través del crowdfunding. La mayoría debía estar presente, no había demasiados de los ya omnipresentes charlatanes de directos.

En el tema Un fuego, también del último disco, sacaron toda su artillería musical y empezaron a transmitir más que un inicio algo tímido. En seguida llegaron algunos de sus temas más populares, La juventud y el tiempo y El cariño.

Crece, esa preciosa canción que lanzaron el año pasado y no pertenece a ningún disco, se hizo aún más grande con la colaboración de Martí Perarnau. El líder de Mucho es siempre garantía de éxito cuando se sube a acompañar a otros, esta vez sus solos de guitarra hicieron muy especial el tema.

Sonó Tan Blanco y después llegó otra colaboración: la del maestro Ricky Falkner, encargado de la producción del disco que vinieron a presentar. Con él tocaron Cosas increíbles, un título que les venía como anillo al dedo.

Le tocó el turno a Miedo, una de sus canciones más íntimas y a la vez más desgarradoras. Ese punteo, esa voz y esa letra que habla del desamor sin ser cursi, uno de los temas imprescindibles del grupo.

Se despidieron con La guerra y las faltas, de su primer disco y una maravilla que saca lo mejor de cada uno de los integrantes.

Modelo de respuesta polar son precisamente eso, un modelo a seguir si se quiere hacer la música que a uno realmente le nace y no lo que reventará festivales. Y en la Joy demostraron que su modelo funciona y que les queda mucho más con lo que seguir enamorándonos mostrando unas cartas distintas a las de los demás.