MGMT dejan frío al público de Madrid

MGMT

Fotos: Solveig Möller (http://www.solveigmoller.com)

Lugar: Sala La Riviera, Madrid.

Fecha: 17 de diciembre de 2010

Tal vez demasiadas expectativas. Las entradas agotadas desde hace meses, la sala La Riviera hasta arriba y todos esperando ver en directo a uno de los grupos más esperados del año y de disfrutar de los temas de sus dos trabajos hasta la fecha, el aclamado Oracular Spectacular y el más discutido Congratulations. Gente de lo más variopinta, ansiosa y con muchas ganas de escuchar a MGMT aún después de saber que la crítica de su concierto en Barcelona el día antes no fue la mejor.

Aparecieron los chicos de MGMT, capitaneados por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser, presentado el más reciente Congratulations. Abren con el tema Time to Pretend, uno de sus hits más conocidos en lo que, si no fuese por la poca emoción que le ponen nada más empezar, podría haber sido un gran comienzo. Sigue a continuación con una selección que entremezcla temas de ambos trabajos, como Song for Dan Treacy, Weekend Wars o I Found a Whistle, aunque todos interpretados con la misma falta de actitud.

Entonces llega uno de los momentos más “salvables” del concierto con Flash Delirium, uno de los singles extraídos de Congratulations que por momentos logra hacer bailar al público, con el que la banda no termina de conectar (cosa que no terminamos de entender cuando, además, era el cumpleaños de Ben Goldwasser, que tuvo su tarta en el escenario y un rotundo Cumpleaños Feliz coreado a pleno pulmón por toda la sala).

Otras canciones como Of Moons, Birds & Monsters, It’s Working, Electric Feel, The Youth, Destrokk o la interminable Siberian Breaks (definitivamente, este tema de nada menos que 12 minutos no funciona en directo), pese a ser buenos temas en disco, prosiguen con esta línea de altibajos continuos, cosa que hace que veas que la gente, por momentos, desconecta del escenario,

Pero entonces llega Kids, claramente su principal hit y la canción que casi todo el público estaba esperando escuchar, y quizá el único momento en el que tanto la banda parece entregarse como el público les devuelve una ovación cerrada. El concierto acaba entonces con Brian Eno, al que sí sacaron partido en directo haciendo reconectar al público.
Vuelven después con un bis de dos temas, The Handshake y Congratulations, aunque de nuevo sin terminar de convencer.

Todo ha terminado y nos ha hecho pensar que casi mejor quedarnos con sus grabaciones que con sus directos. Nos queda la impresión de haber estado ante una banda que, en principio, parece tenerlo todo para hacer un buen espectáculo en directo y, sin embargo, vemos que les falta algo para conseguirlo. Por cierto, mucho mejor el sonido del que normalmente nos tiene acostumbrados la sala a pesar de que la desconexión a ratos del público, inmerso en el acontecimiento social más que en el propio concierto, no dejara percibirlo del todo. Al final de la noche, la gente sale desencantada de lo que se esperaba que iba a ser uno de los conciertos del año en la Riviera.