Melodía de ruido. Father Murphy+Territoire

Foto: Alexandre Casal.

Llegamos justo. Justo a tiempo.  Madrid. Sala El Perro, Space Cadet. Por obra y gracia de Giradiscos.

Luces fuera. Cámara fija.

Puedes mirar desde la oscuridad. Hay un humo denso, en la primera fila, que  provoca una especie de integración del sonido en el paisaje y en el público. Territoire. El sonido como vehículo emocional, como una alteración del sistema nervioso central.  El tubo de la sala del Perro está lleno. Gente y humo. Se escuchan respiraciones, chasquidos,  golpes metálicos y una voz  supra-terrenal. Que canta o clama en francés. Hay una cierta “Sublimación”, quietud y estallidos en una construcción ascendente.  Penumbra envuelta en golpes de batería de creativos ritmos, acompasados, descompasados. Libres.Con cierta querencia kraut.

Hay sensibilidad y terror, contrastes, en espacios muy pequeños. Gritos desgarrados. Y cierta luz, lucidez.  Microsonidos, muescas del aire que respiras descritas en tus oídos.  O algo parecido. Hay  drones conducidos. Suena Territoire, nuevo proyecto de Olivier Arson, música de otro mundo. Y se han comido a Father Murphy. Gran concierto. Se recomienda su escucha en unas circunstancias adecuadas para su uso y disfrute:

http://open.spotify.com/album/6OqBxysgsQjmH7TLcBjmLC

Segundo round. Biografía: Father Murphy “nació en Brooklyn, Nueva York, hace cientos de años en un verano muy muy caliente.  Él tenía un hijo y una hija: Freddie Murphy y Chiara Lee. Ambos eligieron caminos diferentes: la pequeña Lee fue a China, mientras que Freddie permanecía atrapado en Brooklyn. Mantuvieron en contacto durante un tiempo, pero luego permanecieron dormidos durante muchos años. Hace unos años se encontraron de nuevo en Venecia, donde se bautizaron de nuevo,  por mediación de Vicario Vittorio Demarin, y así nació Father Murphy“. O eso dicen ellos. Pero Father murphy era una serie, una serie familiar, con muchas cosas en común con “La casa de la pradera”. Un western en tonos dramáticos, creado por el gran Michael Landon. Father Murphy sería como si Michael Landon en estado catatónico y post mortem decidiese montar un grupo, un grupo en el que con unas notas de guitarra crudas, pinceladas de sintetizador, una base de distorsión, pedales y amor. Michael Landon sobre una prader de low-fi y DIY. Como si de Michael Landon brotasen unas ingeniosas letras, paráfrasis bíblicas y ritmos desenfrenados que provocasen unos mejoras o estados mentales.

Pero no es Michael Landon. Hay alguien en su cabeza(parece) que le dicta las canciones y él solo abre su boca y las transmite. Ojos en blanco. Riffs desencajados.  Melodía de ruido. Experimentación. Neo-folk. Psicodelia. Ella maneja los pedales y golpea ciertas cacerolas. O canta. O sintetiza. Creando una persistencia auditiva, una especia de sonidos restituidos permanentes en alguna esfera cerebral. O algo parecido. O no. Una melodía inexistente de distorsión, pedales. Se recomienda darle al play: http://open.spotify.com/artist/2mWWvvW6FqbBpEqognk1bH