Maga y la magia del rock… ¡para niños!

Lugar: Teatro Cánovas, Málaga

Fecha: 24 de enero de 2013

¿Alguna vez habéis ido a un concierto a las 11 de la mañana? Raro, ¿verdad? No sólo para el público, sino para los músicos. Pero es que el público, en esta ocasión, no era un público cualquiera. Alumnos de 5º curso del colegio La Asunción de Málaga esperaban a Maga en el Teatro Cánovas de la capital el pasado jueves 24. Sentaditos y muy formales porque, según nos contaban los profesores, creían que el concierto sería de música clásica. Imaginaos el cambio.

Elena, la monitora que acompañaba a Maga, tuvo que hacer notables esfuerzos para animarlos a soltarse. Y es que, al principio, esos “ruidos raros que ordenados forman música”  los tenían impresionados en sus butacas. Los sevillanos arrancaron con Diecinueve y saludaron después a su público más exigente y sincero. Y pausa para explicar la música, sus géneros y especialmente el rock. No olvidemos que estamos en un concierto didáctico.

En apenas una hora y poco, los alumnos aprendieron a construir una canción, donde “el ritmo lo lleva la batería, luego se une el bajo, la melodía la pone la guitarra y el teclado pone los adornos”. ¿Qué falta? “¡La voz!”, gritaban. “Pues hay que pedirle a Miguel que cante”, decía Elena. Y Miguel cantó y hasta encontró algún joven metalero entre el público. Surgían los primeros trenecitos. Sí, trenecitos de niños desfilando entre las butacas al ritmo de la música. “Creo que es la primera vez que se monta un trenecito, lo vamos a proponer en los conciertos de mayores”.

Los chicos también aprendieron, gracias a Maga, el poder que tiene la música para influir en nuestro estado de ánimo. Así pasamos de la nana de Celesta y Miguel cantando entre el público, a la cañera Ver de otra manera. Y de un teclado que sonaba terrorífico a las notas más alegres de un Bob Esponja con aire circense. Después tocó saber qué es esa cajita llena de cachivaches que lleva Miguel a los pies: los pedales. ¿Para qué sirve el delay? “Para ahorrarme en trabajo y salud”, explicaba el cantante y la demostración tomó forma con El gran final.

El final lo puso El ruido que me sigue siempre, aunque no era realmente el final… “Cuando los artistas se van así corriendo es todo mentira, no se van, quieren que el público les pida otra”, confesaba la monitora. Y ellos, obedientes: “¡Otra, otra!” La sorpresa aquí nos la llevamos los mayores: Maga, junto a Elena, se marcó una versión del clásico de Loquillo Porque yo tengo una banda de rock, en honor a todos los jóvenes músicos que surgieron en la sala aquella mañana. Y aquí sí que estaba el final, pero los niños se tomaron tan en serio lo de pedir otra, que Maga no pudo resistirse. “A un público así hay que contentarlo”. Más que contentos se fueron estos alumnos de 5º con una experiencia que para muchos era su primer concierto.

No fueron los únicos que salieron con una sonrisa de oreja a oreja. La banda también bajaba satisfecha del escenario. En nuestra charla con ellos nos contaban que arrancaron con esta iniciativa en Granada, ante pequeños de 5 años. Estaban encantados con esta experiencia. Nosotros esperamos que se pongan en marcha más proyectos como éste, que vayan inculcando a los niños el gusto por la música en directo. Seguro que los alumnos de La Asunción no pensarán que un teatro es un lugar aburrido después de esto.