Madrid se rinde a los pies de Panic! At The Disco

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A principios de octubre llegaba la gran noticia, y es que tras 8 años de espera, Panic! At The Disco volverían a nuestro país para presentar su último álbum Death Of A Bachelor. Con doble actuación en nuestro país (Madrid el 1 de noviembre y Barcelona 2 de noviembre) y el cartel de entradas agotadas a escasas dos semanas de su regreso, no tenía ninguna duda de que estos darían de qué hablar después de este concierto.

La Sala La Riviera abría sus puertas hacia las 19:30 horas para escuchar al grupo catalán Lancaster, el cual nos dejó muy buen sabor de boca con covers como Cake By The Ocean o Let Me Love You, calentando la sala para que a las 21:30 con puntualidad inglesa, Brendon y los suyos pusieran el grito en el cielo sólo con su aparición.

Con Don’t Threaten Me with a Good Time Vegas Lights comenzaron una velada con una energía impresionante a la vez que se podían leer cientos de carteles entre el público After 8 years, we’re finally Panicking! at the disco, ante lo que los integrantes de la banda reaccionaron de muy buena manera, reconociendo que ha pasado mucho tiempo desde su última visita.

Nos transportamos a 2011 con The Ballad of Mona Lisa donde el público se dejó la piel, aunque no hubo mucho descanso entre esta y Hallelujah en la que nos dejó con las manos arriba durante toda la canción. Pero seguidamente nos volvió a teletransportar a un 2005 de A Fever You Can’t Sweat Out con el tema Time to Dance.

Tras un Emperor’s New Clothes que nos dejaba boquiabiertos con su registro vocal, Urie nos confesaba: “En los 12 años que llevo con Panic! At The Disco, y en los 8 años que hemos tardado en volver, éste es sin duda el mejor show que hemos dado. De verdad, sois increíbles”, con lo que se llevaba una gran ovación de todos nosotros antes de darlo todo con Girls/Girls/Boys‘ o Ready to Go (Get Me Out of My Mind) con las que siguieron aumentando la temperatura y la potencia de la sala.

Con un Nine in the Afternoon al piano volvíamos al 2008 pero poco después nos mostraba su lado más crooner con Crazy=Genius ya sin chaqueta.

Llegábamos al ecuador de la noche con un Miss Jackson donde el público se volvió loco, y más aún con ese mortal hacia atrás que nos dejaba con la boca abierta antes de interpretar Golden Days, con un público más que entregado.

“Esta es una canción que no escribimos pero ojalá lo hubiéramos hecho” decía Urie minutos antes de ponerse al piano dando paso a su gran y muy bien defendida versión de la mítica Bohemian Rhapsody, sacando así su lado más parecido al gran Freddie Mercury.

Con el calor que ya se iba respirando, Brendon decidía quitarse la camiseta en medio de un griterío impresionante, y aún sin creerse el recibimiento de sus fans españoles nos dejaban con un Death of a Bachelor y un LA Devotee de lo más movido tras santiguarse ante ese símbolo de la secta que nos mostraban en su último vídeo y en la membrana de uno de los tambores de la batería.

Con su desaparición, pudimos ver a una audiencia incansable, que gritaban al unísono el nombre del grupo y de su cantante y es que estos 8 años de larga espera nos hicieron querer más y más y tras unos escasos minutos la banda regresaba para poner el broche de oro a la noche.

Otro regreso a uno de los clásicos de 2005 hizo que nos dejaran al público cantar en solitario el principio de I Write Sins Not Tragedies antes de ponerse a la guitarra para un gran aclamado This is Gospel y una inmediata y triste despedida.

Tengo que volver decir que no puedo creer que hayamos tardado 8 años en volver. ¡Es increíble! No lo digo por decir, pero habéis sido los más ruidosos y habéis sido los mejores” reconocía Brendon entre risas poniendo cara de emoción e ilusión al percatarse del público que había tenido esa noche. Con un Victorious cargado de buen rollo y muy muy buena energía Panic! At The Disco cerraba un concierto con el que la mayoría había soñado durante años.

Panic! At The Disco es sin duda uno de esos grupos que no importan los años que pasen, pues siguen teniendo un directo espectacular en el cual saben cómo manejar al público y cómo hacer que estos se dejen la garganta con cada una de sus canciones. Una de esas bandas con diversidad de estilos durante su carrera pero que no abandonan su línea y su estilo original.

Sin desperdiciar ni un segundo de la hora y media que estuvieron subidos en el escenario, supieron hacer que nos dejáramos ya no sólo la garganta, sino el sudor, las lágrimas e incluso las zapatillas al ritmo de todos su éxitos.

8 largos años han tenido que pasar para que el grupo haya vuelto a pisar territorio español, pero no tenemos ninguna duda que este gran sabor de boca que se les ha quedado en esta última visita nos hace tener esperanza que no pasará tanto tiempo para que los volvamos a ver darlo todo sobre nuestros escenarios.