Mad Cool 2016: Así vivimos la primera edición del nuevo festival en Madrid

PETE TOWNSHEND - MAD COOL FESTIVAL

¡Qué difícil es resumir en las palabras de una crónica todo lo que vives a lo largo de los 3 días de un festival! Y mucho más cuando se trata de un festival en tu propia ciudad, una ciudad que lleva años esperando la oportunidad de tener un evento de estas características que sí tienen otros lugares como Barcelona o Bilbao pero que por alguna razón se le resiste históricamente a la capital. Por eso, las expectativas eran altas con este nuevo MadCool Festival a celebrar durante tres días en la Caja Mágica, una gran instalación procedente de los años de las vacas gordas y que, como muchas otras, sufre actualmente un gran desuso, y que pese a las dudas extendidas unos días antes sobre su idoneidad para un evento de estas características, supo ser un buen emplazamiento para un macro-evento al que acudieron alrededor de 35.000 personas cada día.

Esto no quiere decir que todo haya sido perfecto, ni mucho menos. Hay mucho que mejorar para futuras ediciones en el aspecto organizativo, pero podemos darle un voto de confianza a la organización que seguro que sabrá apuntar todo lo que no ha funcionado bien y mejorarlo de cara al año que viene. Por ejemplo, tendrá que diseñar más zonas de restauración, o contratar un personal mejor preparado para que se eviten las enormes colas que a muchos nos han dejado sin cenar y sin poder beber en muchos momentos del festival. También habrá que pensar mejor qué conciertos y qué aforos se ubican dentro de la Caja Mágica, ya que casos como el concierto de Caribou del viernes, en el que el personal de seguridad estaba claramente superado por la cantidad de gente que quería acceder a disfrutar del canadiense, pudo haber sido un problema bastante mayor.

JUEVES. Primera jornada

Pero vamos a centrarnos en la parte musical, ya que el cartel de esta primera edición ha sido claramente impresionante, y esperamos que no decaiga en futuras ediciones. Arrancamos el jueves con un cartel en el que destacaban nombres como The Who, Editors, Garbage, The Kills, Django Django o los nacionales Vetusta Morla y Lori Meyers. Para nosotros, el festival comenzó con la actuación de The Kills en el interior de la Caja Mágica. Alison Mosshart y Jamie Hince acudían a Madrid para presentar su recién estrenado disco, Ash & Ice, y hay que reconocer que están en estado de gracia, ya que nos ofrecieron un concierto lleno de fuerza al que, por cierto, llegamos con dificultad, ya que el primer día las señalizaciones brillaban por su ausencia y era bastante difícil localizar los escenarios (ese infausto “To everything” era casi una broma pesada). Las nuevas canciones del dúo, eso sí, sonaron a la perfección y se entremezclaron de una forma perfectamentre fluida con los ya clásicos de la banda. El magnetismo de Mosshart y la habilidad a la guitarra de Hince hicieron el resto para calentar el ambiente ante una gran noche de música.

 

Mientras, Lori Meyers, en su regreso a los escenarios optó por una selección de clásicos de su discografía, de los que se corean hasta la saciedad. Nos gustan las pequeñas joyas pero entendemos que en festivales no es fácil arriesgarse. A pesar de ser un set list sin grandes complicaciones y hecho por y para complacer, los de Loja dieron un buen recital. Además, confirmaron que su nuevo disco verá la luz en la recta final de 2016 y nos adelantaron un posible nuevo single. ¡Ya hay ganas!

Muy pronto, todavía con sol, nos dirigimos al escenario principal para la primera de las citas con la historia que nos esperaban este fin de semana. Nada menos que The Who visitaban la capital por primera vez desde 2007 para inundar de clásicos del más puro estilo británico esta primera noche del MadCool. Es difícil no triunfar cuando te acompañan tantas y tan buenas canciones como las que tiene el mítico grupo británico, pero también hay que reconocer que los años no pasan en balde. De los dos miembros que quedan de la formación original, a quien vimos en mejor estado de forma fue al guitarrista Pete Townshend, quien todavía conserva esos aires de chico rebelde y esos giros con el brazo que parece que se le va a salir el hombro, y más teniendo en cuenta su edad. Roger Daltrey, por su parte, y pese a conservar un magnífico aspecto, mejor que el de su compañero, tiene que jugar con algo mucho más delicado como su voz, y se nota que ya no es la de antaño. Pese a que aún defiende con solvencia la mayoría de los temas de la banda, a veces sí que se notaba cierto esfuerzo por conseguirlo o bien que directamente la potencia debía ser algo menor. Lo normal, vamos, si miramos la fecha nacimiento. Mención aparte merecen los visuales que acompañaban la actuación y en los que teníamos a los dos miembros ya fallecidos del grupo, especialmente el inolvidable Keith Moon, así como imágenes sacadas de Quadrophenia y de conciertos de la banda en sus comienzos hace ya más de 50 años. Pura cita con la historia de la música contemporánea en la que no faltaron temas como My Generation, Won’t Get Fooled Again o The Kids Are Alright, entre muchos otros.

mosshart

Otra de las actuaciones más esperadas del festival, sobre todo entre aquellos que crecimos como adolescentes en la década de los 90, fue el retorno de Garbage, encabezados por Shirley Manson. Aunque vinieron sin Butch Vig a la batería, algo que ya había sido anunciado hace tiempo, era muy emocionante poder ver a la banda y más con un trabajo nuevo bajo el brazo. Sin embargo, este pasó prácticamente desapercibido y nos ofrecieron una selección de sus mayores éxitos, entre los que destacaron Push It o I Think I’m Paranoid, con el liderazgo de una Shirley Manson tan carismática como siempre. Ojalá vuelvan pronto en sala.

Después, de nuevo corriendo al interior de la Caja Mágica a disfrutar con los ritmos electrónicos de Django Django. Y es que hay pocas bandas como ellos para hacer bailar a un festival. Quizá se merecían haber podido actuar en uno de los escenarios al aire libre, pero seguro que en futuras citas lo conseguirán, porque es imposible resistirse a los ritmos de, por ejemplo, Default. El concierto fue impecable en todos los sentidos, y nos llevó a bailar tanto que incluso les perdonaremos el lapsus de decir que era su primera vez en Madrid.

Nuestro estreno en el segundo escenario exterior fue con Editors, quienes volvieron a dar muestra de su acreditada solvencia en directo. Después de haberles visto actuar en directo varias veces, hay una pregunta queremos lanzar: ¿Alguien de verdad ha visto un mal directo suyo? Sus discos te podrán gustar más o menos, tendrán canciones que prefieras sobre otras, pero nunca sales insatisfecho de uno de sus directos, llenos de calidad e intensidad con la tremenda voz de Tom Smith. Concluimos, por tanto, que no existe un mal directo de Editors. Imposible.

Probablemente conscientes de las dificultades de que la gente trasnoche mucho un jueves, el festival puso a un grupo tan atractivo para el público español como Vetusta Morla en el último slot de la noche, arrancando a nada menos que las 2:05 de la madrugada. Debido a la gran cantidad de gente que arrastra la banda madrileña, se cumplió el objetivo, y MadCool estaba bastante lleno hasta bien entrada la madrugada para gozar de nuevo con la impresionante sucesión de hits que ha logrado amasar Vetusta Morla a lo largo de sus tres discos. Probablemente la banda más importante del indie español en estos momentos, se les veía especialmente ilusionados de poder estrenar este primera edición de un gran festival en su ciudad de origen. Sus canciones aguantaron el horario e incluso el frío, y fueron coreadas por el público con bastante pasión, tras lo que todo el mundo pudo irse con un gran sabor de boca de esta primera experiencia.

Al mismo tiempo, los más bailones optaban por El Guincho, en una cita en la que Pablo Diaz Reixa tocó con medio Extraperlo (Borja Rosal, Aleix Clavera y Pau Riutort) en un set basado en Hiperasia, maquinitas, pads,  teclados y guitarras, para dar vida a su último trabajo. Contrarrestar a Vetusta en suelo patrio es difícil pero consiguió llenar la pista, cuando por fin bajaron las luces. Tropicalismo-hiphop-bailable y hedonista para cerrar la noche.

 

VIERNES. Segunda jornada

Comenzamos la segunda jornada muy pronto, acudiendo a ver a Bigott en uno de los escenarios principales. Pese al calor que en ese momento hacía, había una buena cantidad de gente escuchando al zaragozano, que se encargó de amenizar el concierto con diversos chistes entre canción y canción hasta llegar a confesarnos que estaba bastante pedo. Así, tal cual. Cumplió su función a la perfección y supuso un buen aperitivo para lo que nos hacía venir después.

El primer plato importante que llevo con el concierto de los galeses Stereophonics. La trayectoria de la banda liderada por Kelly Jones está fuera de toda duda, y siempre es un placer escuchar su increíble voz en directo. Pudimos disfrutar de algunas de las canciones más conocidas de la banda hasta ese cierre espectacular con Dakota, su gran éxito, o al menos el más conocuido y coreado por el público en general, y que siempre logra arrancar la mayor ovación de los músicos. Un placer haber podido ver en Madrid a una banda como ellos.

A continuación, nos encontrábamos ante, quizá, el mayor interrogante de la noche: quedarnos a ver a Temples o dejarnos seducir por la increíble voz de Michael Kiwanuka. Finalmente nos decidimos por este último y pudimos disfrutar de una de las voces con mayor personalidad de la escena actual. Tras escuchar canciones como I’m Getting Ready, caímos completamente rendidos al encanto del autor británico y nos prometimos a nosotros mismos repetir en la fecha que acaba de anunciar para el mes de noviembre.

kiwanuka

Como el MadCool ha tenido como una de sus señas de identidad traer a Madrid bandas y artistas míticos que llevan años sin visitarnos, la expectación era grande por ver a unos Jane’s Addiction tocando en su integridad una de sus grandes obras, Ritual de lo habitual. Sin embargo, al igual que el día anterior terminamos entusiasmados con la actuación de The Who, el concierto de los angelinos nos dejó bastante frío. Como anécdota, aún nos estamos preguntando cuál es el secreto para que Dave Navarro no haya envejecido ni un solo día y sin embargo, el Perry Farrell parezca salir al escenario totalmente embalsamado como si acabasen de resucitarle. Anécdotas fuera, la escenografía destacó como siempre, ya fuese por el traje de Farrell, ya por las bailarinas o por la propia disposición del escenario, pero faltaba lo más importante, la música, ya que el concierto fue bastante monótono pese a la calidad de las canciones que allí sonaban. No diremos que nos decepcionaron, pero tampoco nos dejaron un gran recuerdo. Por eso, nos dio tiempo a pasarnos por el escenario Mondosonoro por primera vez, donde actuaban bandas emergentes que van a dar mucho de hablar y disfrutar de un par de canciones de los prometedores Ten Bears, que hacían bailar y disfrutar a todos los que se asomaban por el Mercado de Diseño.

Eso sí, quedaba poco para el momento en el que la organización de MadCool probablemente se vió más desbordada. A la misma hora, coincidían los conciertos de Band of Horses en la zona exterior y Caribou en el interior de la Caja Mágica. La expectación por ver al canadiense era tan grande que se formaron grandes colas de quienes querían entrar a disfrutar del concierto pero el aforo no lo permitía y, por tanto, los miembros de seguridad trataban de controlar las masas lo mejor que podían. Finalmente, el escenario 3, gradas incluídas, estuvo abarrotado hasta arriba para ver al canadiense.

janes

Por su parte, los amantes del rock de guitarras tenían una cita en el exterior con Band of Horses, quienes también venían con disco nuevo bajo el brazo que presentar. Quizá con los años han ido sonando más pop que en sus comienzos, pero asistir a uno de sus conciertos sigue siendo una deliciosa experiencia. La voz de Ben Bridwell sigue manteniendo esa personalidad que le hace único al interpretar todos sus temas. Especialmente emocionantes fueron sus clásicos de siempre, con este broche final e irresistible que siempre te pone los pelos de punta con The Funeral. Emoción a flor de piel.

Para acabar la noche, nos esperaba una doble ración de punk electrónico, una mucho más noventera con unos colosos como The Prodigy y otra del siglo XXI con los sudafricanos Die Antwoord. Pero si algo tienen en común ambos es que saben cómo poner patas arriba al público de un festival, en una explosión fiestera que no se había vivido hasta este momento. Primero fue el turno de los británicos, quienes también sacaron toda la artillería de sus éxitos, muchos de ellos procedentes de la década de los 90 como Firestarter, Smack my bitch up o Breathe. Rabia, intensidad y potencia al máximo nivel antes de recibir a uno de los dúos más extraños e inclasificables de la música: Die Antwoord. Poco a poco, Ninja y Yolandi han logrado hacerse un hueco en algunos de los festivales con su indescriptible mezcla de estilos. Nada más pisar el escenario, ya sabes que lo que te espera no tiene nada que ver con lo anterior. Y nos preguntamos si, precisamente, lo más atractivo de esta banda es la pura fealdad que les rodea, haber sabido llevar esta fealdad al nivel casi de obra de arte. Al final, no haces más que ver insultos, fuck you’s, muñecos con pollas gigantes, bailarinas con atuendos sadomasoquistas y un Ninja alocado que se tira totalmente fuera de sí de varios saltos a cantar entre el público, mientras Yolandi acompaña con su indescriptible voz aguda. Una fiesta total pero que aún a día de hoy nos sentimos incapaces de definir.

ninja

 

SÁBADO. Tercera y última jornada

Aunque el cansancio ya se notaba, las ganas de música podían con todo lo demás. Nuestra primera parada fue a las 19 horas con la música de Wild Beasts, que nos sorprendieron por su nuevo y ochentero logo que parecía inspirado en películas como Regreso al Futuro o Teen Wolf. De nuevo, como en las ocasiones anteriores que hemos podido disfrutarles, como hace unos años en el desaparecido Festival Día de la Música, la banda liderada por Hayden Thorpe hizo un gran concierto, aunque en ocasiones un poco frío.

También nos pasamos por el escenario 5 a ver a Lucy Rose, quien nos conquistó con su música y simpatía y confesó no haber estado nunca en su vida más nerviosa por un festival ya que iba a poder ver a su gran ídolo en directo, nada menos que Neil Young, el mayor atractivo de la noche. Pero antes quisimos pasarnos por el escenario Mondosonoro para presenciar la actuación de una de las voces con más personalidad del panorama independiente español actual. La navarra Iseo conquistó al público con sus canciones y su simpatía y nos convenció de que va a dar mucho que hablar en los próximos meses. No le pierdan de vista, ya que es uno de los grandes talentos por venir.

Aún no era el momento de salir al exterior ya que teníamos una breve cita de un par de canciones con Woods, pero al poco nos fuimos a conseguir un buen sitio desde el que ver uno de los momentos más esperados y anunciadas de este festival, el concierto de una leyenda de la música como Neil Young.

A sus 71 años, el canadiense fue capaz de ofrecer un concierto de más de 2 horas y media de duración, que empezó de día y acabo en la noche más oscura. Young salió al escenario él solo, acompañado únicamente por su armónica, su piano y su guitarra para introducirnos a su mundo a través de 4 emocionantes canciones, una de las cuales fue la inconmensurable Heart of Gold que emocionó a gran parte del público. Después, ya acompañado por su banda, nos ofreció una auténtica lección de rock de la vieja escuela, extendiendo algunas de sus canciones con solos de guitarra que podían llegar alcanzar los 10 minutos. Uno de los momentos a recordar de este festival, aunque también hay a quienes opinan que se extendió a veces innecesariamente y optaron por otras de las opciones que en ese momento ofrecía el festival. Sin embargo, a nosotros nos pareció un auténtico placer y privilegio haber podido disfrutar de la música de Young en Madrid. Ah, bueno, y ese eterno Rockin in the free world fue maravilloso, que conste.

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Acto seguido, vino otro de los conciertos que para nosotros se convirtió en uno de los momentos estelares del festival. Una auténtica inyección de energía, teatralidad bien entendida, y sobre todo, saberse poseedor de una gran cantidad de himnos potentes con los que hacer un concierto de máxima intensidad de principio a fin. Los escoceses Biffy Clyro se comieron literalmente el escenario y dejaron extenuados al público con un recorrido impresionante por toda su trayectoria. No hay mejor sensación que quedarse agotado después de un concierto y los escoceses lo consiguieron.

El rock dejó en ese momento paso a ritmos mucho más bailables, y es que el final de la noche el sábado nos dejaba dos bandas que saben convertir un festival en una fiesta como los norirlandeses Two Door Cinema Club y los angelinos Capital Cities. En el caso de los primeros, es increíble como con una trayectoria tan corta pueden haber amasado ya tal cantidad de hits que la gente conoce y no puede evitar bailar de principio a fin. Es una de esas bandas que deberían estar en los carteles de casi cualquier festival ya que son un éxito asegurado. Bravo por ellos.

Sin embargo, nos parecieron mucho más flojos los Capital Cities. Aunque instrumentalmente nos parecieron buenos, cumplieron con su función de hacer bailar y dar un fin de fiesta festivo a la noche del sábado, su repertorio nos pareció flojo y corto. Vale que tienes un hitazo como Safe and Sound en tu discografia, pero que suene hasta tres veces es abusar del mismo. Y si además a tu repertorio tienes que añadir dos versiones de una canción de Sinéad O’Connor y otra de los Bee Gees, te convence de que no tienes mucho más que ofrecer.

Así nos despedimos de esta primera edición de MadCool que, pese a algunos fallos en ocasiones graves, estamos seguros de que logrará afianzarse como una cita ineludible en Madrid, o al menos eso esperamos. Ya estamos contando los días para la edición de 2017. Madrid lo necesitaba.