Love of Lesbian y su gestión de la nostalgia

Love of lesbian

“¿Para qué hacer canciones si se pueden hacer himnos?” gritaba un eufórico Santi Balmes antes de entonar una celebradísima Incendios de nieve en la sala Razzmatazz. Era la tercera noche seguida de lleno absoluto en la sala barcelonesa. Para Love of Lesbian, crear hits es un reto menor, su carrera está plagada de ellos. El auténtico desafío para los de Sant Vicenç del Horts es preparar un repertorio en el que puedan meter todos sus himnos pero sin restar valor a sus nuevos temas; algunos de ellos futuros hits.

Love of Lesbian han iniciado su gira de presentación de El Poeta Halley a lo grande: tres noches consecutivas con sold out La Riviera de Madrid y la misma gesta en la sala Razzmatazz de Barcelona.  Llevaban 16 meses sin tocar en España y se notaba: horas antes del concierto los fans ya merodeaban por el exterior de la sala. Los seguidores más jóvenes de la banda entraban a la pista una hora y media antes del inicio del concierto y los más veteranos apuraban sus cervezas minutos antes de que Balmes y los suyos apareciesen en el escenario.

Balmes ya avisó que olía a “conciertazo”. Y en parte lo fue. Tocaron durante dos horas sin dar tregua a un público entregadísimo que hizo que Razzmatazz pareciese un enorme karaoke. Hasta los técnicos de sonido botaron de cuando sonaron clásicos como Allí donde solíamos gritar, Club de fans de John Boy, Belice, Los seres únicos (con dedicatoria a Bowie y Prince) y temas nuevos como I.M.T o El Yin y el Yen, que apuntan a futuros himnos festivaleros. La banda también usó contra el público una de sus armas más poderosas: la nostalgia. Bastaron las primeras estrofas de 1999 y unos enormes números con la misma cifra proyectados en la pantalla para que la sala entera levantase los brazos y gritase con todas sus fuerzas aquello de “¡oh muérete!”.

Sin embargo, cuando sonaron algunas de las canciones del El Poeta Halley se podía oír al público hablar y algunos aprovechaban para acercarse a las barras a repostar. Temas como Cuando no me ves, Bajo el Volcán y Planeador, con los que abrieron y cerraron el concierto, ya han entrado en el listado de hits de la banda. Pero Contraespionaje, Océanos de Sed y El Ciclo Lunar de Halley Star; que encajan bien en el disco, llegaron a hacerse largas cuando las interpretaron.

Los lesbianos saben que su público es de los más fieles de este país (sobre todo jugando en casa) y quizás por eso no arriesgaron demasiado. Hubo pocas variaciones en las canciones, que sonaron casi idénticas a como lo hacen en los álbumes. Ojo, que esto es una prueba del buen estado en el que se encuentran Santi Balmes y los suyos. Acompañados por Dani Ferrer y el omnipresente Ricky Falkner, no cometieron ni un solo error y consiguieron un sonido impecable. Solo en Noches reversibles y Segundo asalto decidieron probar con nuevas sonoridades.

Hacia el final del concierto, en el primero de los bises, la banda brindó por fin al público lo que más quería (y necesitaba): desfase. Aunque no se disfrazaron como en otras ocasiones, volvieron al escenario con actitud más relajada y festiva y enlazaron Houston tenemos un poema, Incendios de nieve, Manifiesto Delirista, Si tu me dices Ben yo digo Affleck y Algunas Plantas con el incombustible Carlos Cross, rey de las colaboraciones.

Podrían haber terminado el concierto en ese momento, con la sala pasada de revoluciones y algunos todavía coreando el “chungo, chungo, chungo”. Pero Love of Lesbian volvieron de nuevo sobre las tablas para hacer vibrar a los asistentes con Oniria e Insomnia y Planeador. Mientras el público abandonaba la sala, más nostalgia: Purple Rain sonando por los altavoces. Los lesbianos no perdonan ni en los detalles.