La trama. Los hilos. Nothing Places en concierto

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Prólogo. La paralización del momento. La abstracción. Nothing Places y su efecto narcótico envuelven la sala Sol y la mente de todos los presentes. Bienvenido al viaje. Puedes ver las atmósferas, las puedes tocar, coger con la mano y comer como una nube de caramelo. Llámelo art-rock, art-pop, art-trónica. Llámelo X. La propuesta de Nothing Places te atrae a un estado diferente, analgésico. Que ya bastante cae fuera, que ya bastante.

Emilio Sáiz  da el paso adelante y se siente cómodo, tomando la primera línea, la voz (guitarra en mano, eso sí). Liderando un proyecto con banda. Una banda de nombres. Un supergrupo. Ha seguido todos los pasos, todos los peldaños de la escalera. hasta que ha conseguido llevar a cabo su obra original. Se siente cómodo con la voz y busca que su propuesta explote en el directo. Sería bueno no caer en los tópicos de citar a Thom Yorke o a Radiohead. Las citas siempre son personales. Y la propuesta es muy personal, original. Y en esta, puedes flotar. Hazlo. Flota, joder, flota fuerte. Estás en el jodido aire. Bien, relajémonos. Pidamos disculpas por el vocabulario.

Cierra los ojos. Disfruta.

Después de nuestra previa evocando la oniria de su sonido, Nothing Places contestaba publicando en sus redes sociales que lo que nos esperaba sería más “rockoso” y el que avisa no es traidor. Los dos años de preparación del disco, de la banda,  del fichaje por Foehn, por fin veían la luz en concierto; y había muchas ganas. Nothing Places expande su sonido, lo hace más grande y en la habitación entra más gente. La sala Sol se acaba por llenar.

La trama. El conjunto de hilos paralelos que forman el argumento sonoro. Una serie de hilos creados a partir de loops de guitarra y las diferentes líneas de teclados, bajo, batería forman la trama. Un todo creado de pequeñas piezas, espirales, al hilo principal. El argumento principal es Tidal Love. Las mareas. Te arrastran hacia mar adentro o te expulsan a la orilla, a la arena. Nunca nades a contracorriente.

Déjate llevar.

Lo que suena es Tidal Love. Es Ricky Faulkner (Standstill, Egon Soda, productor) a la linea de bajo. La increíble línea de bajo. Es Martí Perarnau( Mucho, productor) a los teclados, efectos, etc. Al baile. A bajar el tono del todo. Un tono profundo, al que de vez en cuando te dejan salir y mover los pies. La batería de Xavi Molero (Egon Soda, etc, etc) tiene un toque muy jazz, o eso me parece. Esa forma de acariciar los platos y los ritmos digitales aplicados de forma analógica. O eso me parece. Ellos mueven los hilos, subiendo y bajando la intensidad.

La trama se crea a partir de la guitarra de Emilio Saiz. El hilo principal se retuerce en la maleta de pedales y en sus diferentes loops, delays, etc. El hilo se enrosca con la voz para tejer la trama y lo que esconde la trama. Hay tiempo tiempo para las pequeñas maravillas de su primer álbum homónimo como Teardancer, Silent birds

Se recomienda no perderse los futuros conciertos de Nothing Places: https://open.spotify.com/artist/5yANn8IfkA3zek071IiLdn