La isla. Atlantic Fest. Crónica

ATLANTIC FEST

Expliquemos esto como lo que es. Esto es una road movie. Un paseo por una cordillera, más emocional que física, que desembarca en una isla de colores exponenciados, de encuentros, risas, alguna lágrima tragada y música. Música que es a lo que hemos venido con un Los Planetas, en letras de neón en el pensamiento y con muchas pequeños tesoros, como conchas que encuentras en la arena y brillan debajo del mar. Esta es una de esas películas en la que todo avanza muy deprisa, rodada en blanco y negro salvo su parte en Galicia, en la que la cinta super8 eleva las tonalidades de los colores y las arrastra unos pequeños milímetros. Pero debemos ser honestos. Debemos decir las cosas tal y como las hemos vivido, por nosotros más que por el resto. Cabríaa una presentación de los actores y actrices principales; con una música animada, unos títulos en tipografía ochentera. Somos los últimos 5 solteros en un coche. El suicidio del amor romántico. De la idea. El viaje. El viaje siempre supone una liberación de las esterotipias del día a día, un cambio a la normalidad, una huida de ella. Escuchamos a Camarón, Las Bistecs, Los Planetas, Un homenaje a Lorca. Ella viene después de un cum laude en su tesis. Ella dos tuvo guardia. Ella tres encendía las luces y ahuyentaba los fantasmas reales con la televisión. Dos quieren ver a Los Planetas y a Rosalía y Raül Refree. Ella quiere ir a la playa. Ella quiere seguir con su fraternización con Galicia. La comunión fue el mejor día de mi vida, te relleno, te envuelvo, todos tenemos un polvazo, frases de viaje. Entender como anotaciones al margen. Como chistes privados, como la vida.

Llegamos a Illa de Arousa. Cada uno somos una, una isla me refiero; rodeados de agua, tiburones, amor o desilusión. No nos pongamos poetas. Os amigos dos músicos hacen algo tan cercano a Big Star como al folclore gallego. Abren el auditorio, que se va llenando, hasta que la gente no puede entrar.

Luces fuera, negritud. El viaje se para y estamos a dos metros de Rosalía- Raül Refree. Guitarra, taburetes y dos focos. No hay nada más. Nos quedamos ahí latentes, inmersos, insertos. Rosalía lleva su Los Ángeles a su máxima expresión, emocionando al público absorto en sus asientos. Abandonando su realidad, dando vida al prestigio (el prestigio de los magos). Hace desaparecer lo cotidiano y nos eleva a un nivel superior, un nivel perceptivo, empático, una entropía personal y social a modo de cambio y evolución. Ella abre sus brazos y ladea sus hombros; abre sus dedos y coge a todos por la nuca. Nos coge, nos acoge, nos encoge. 

Fin del día 1. 

Intentamos ver más grupos pero era imposible acceder a las tascas Jägermeister, o comer algo y seguir. Nos quedamos haciendo grandes preguntas de hoy y ayer: ¿Cúal ha sido el mejor día de tu vida?. Me hubiese gustado ver a Monqup, Sen Senra, que sin duda están en el playlist del viaje. 

Amanecer. Despertar y que tu jardín sea la playa es algo que te hace creer un poco más en la vida humana, en la socialdemocracia y en el capitalismo si me apuras. O te hace olvidarlo, todo. Quizás sea eso.

Día grande. Comemos en la playa, nos bañamos en la playa, discutimos en el coche y vamos a la isla. Todos los apartados son importantes. Suena Joe Crepúsculo y es momento de disfrutar. La mezcla de electrónica sucia, experimental y canción de feria es la solución a tu vida, esta y posteriores. Joe es siempre garantía de disfrutar, de saltar, de dejarse llevar. La difícil tarea de dejarse llevar, de no controlarlo todo. Joel Iriarte y Aaron Rux tomaron las máquinas y comenzó el baile. Hacer mudanzas con los pies, dice la RAE. Pero es un acto de liberación. Sol. Mucho sol. Calor. Baile. Galicia tropical. Estrella Galicia en mano (comentario no patrocinado) la vida es mejor. 

Unos se van, otros nos quedamos y nos alejamos de todo, y nos unimos. Delorean son un grupo de cierre. De goce final. El directo es implacable e impecable. El filósofo Ekhi Lopetegui hace sus falsetes mientras que “el grupo de productores“, lleva a la praxis su último disco en el que el sonido se vuelve más limpio, menos recargado. A pesar de que hayan salido un poco de los focos, Delorean es un auténtico lujo en directo.

2. Boom. Un boom leído bum. Grande y exortizador. La maquinaria de la vida (he repetido vida varias veces, es posible que el viaje al Atlantic sea a una Atlántida interior, y que a nadie le importa pero eso que te llevas) ha hecho que el reencuentro relacional- amoroso se una un concierto de Los Planetas. Y el miedo es atroz, por las consecuencias. Pero una vez que empiezan a sonar las primeras notas, las corrientes circulares se vuelven evidentes, casi físicas y los santos que yo te pinté a lo mejor están bien así, que los demonios ya se han ido.

La voz de Jota se deja ver sobre una niebla visual, que me toca las amígdalas y el hipotálamo y el hipocampo e incluso la corteza orbitofrontal. No le des más vueltas, me refiero a eso que hay dentro. 

Empiezan con Islamabad, así que todo va a ir bien. El mejor concierto de Los Planetas de mi vida. El mejor concierto en cuanto a sonido, en cuanto himnos que tampoco voy a mentar, en cuanto a calidad al tocar del grupo y etc. Sobre todo etc. Están en un momento dulce, reivindicando su legado, que lo tienen y mucho.

Saltos, conexión con el público. Brillante. 

Luego Lori Meyers y su espectáculo de luces y pantallas. Efectivo, efectista. Bien. No dejamos de mencionar las delicias musicales de Anni B Sweet y L.A., la psicodelia de Temper Trap y el desacierto de Maxïmo Park para cerrar el festival. Sin más.

La isla se queda como capítulo emocional al que volver, una y otra vez. Los peros. Sobre todo el transporte. Tienes que conocer a Paco y a Daniel su hijo, taxistas y mejores personas. Organización de los conciertos en bares, previsión de la gente que va a venir, bares-restaurantes-puestos de comida que colaboran. El gusto que queda es bueno, la atlántida está ahí, aquí.