Kraftwerk 3D en el Museo Guggenheim de Bilbao

El Museo Guggenheim de Bilbao, obra del arquitecto Frank O. Gehry, y Puppy, la fantasía floral y kitsch con forma de perro gigante diseñada por Jeff Koons, te dan la bienvenida a Bilbao. Ambos, el perro y su caseta (como les gusta llamar al museo a los bilbaínos), se han convertido en símbolos inescrutables de la capital vasca, y fueron los encargados de servir de locación para la parada española de la gira Kraftwerk 3D, y así tener la excusa perfecta para celebrar los veinte años del museo.

Desde el 7 y hasta el 14 de octubre, el museo acogió ocho conciertos en formato 3D del legendario grupo alemán. El concepto detrás de esta gira es presentar The Catalogue – 1 2 3 4 5 6 7 8, una serie de conciertos en los que los teutones interpretarán -de manera cronológica- sus mejores álbumes acompañados de visuales desarrolladas con tecnología 3D.

Desde Autobahn pasando por Trans Europe Express y finalizando con Tour de France, cada noche supuso un recorrido completo por ocho de los álbumes más importantes en la carrera de la agrupación. El Atrio del museo, que dio cabida a tan solo 80 personas por concierto, fue testigo de historia e innovación musical. Cada evento tuvo una duración de más de dos horas y no sólo incluyó los temas del disco de turno sino un paseo por los grandes clásicos de Kraftwerk.

Durante cada jornada, los de Kraftwerk daban la bienvenida a los asistentes con el clásico Computer Love para iniciar el viaje por el disco de la noche. En mi caso, mi cita fue con Trans Europe Express, sexto álbum de la banda, lanzado en 1976, y considerado uno de los más influyentes de esa década.

No sólo la inspiración propia de la línea ferroviaria que recorría Europa dio luz a esta gran obra de la electrónica contemporánea, sino que Ralf Hütter y Florian Schneider se reunieron con Bowie e Iggy Pop, durante su estancia en Berlín, y se dice que de este encuentro surgieron las letras incluidas en el álbum.

Además de disfrutar de los mejores momentos de Trans Europe Express, temas como Numbers, Autobahn, The Model, The Man-Machine, Metal on Metal, Tour de France, y The Robots, formaron parte del setlist de la noche. El cierre estuvo a cargo de los grandes clásicos Boing Boom Tschak, Techno Pop y Musique Non Stop.

Man Ray dijo una vez: “siempre estarán aquellos que miren solo la técnica, que preguntarán el “cómo”, mientras que habrá otros -de naturaleza más curiosa-, que preguntarán “por qué”. Personalmente, siempre he preferido la inspiración por encima de la información.”

En la llamada “era de la información”, tener el privilegio de poder sentir inspiración es algo que muchos damos por sentado. Ya nada nos emociona, ni nos deslumbra, estamos saturados de referencias, de sonidos y de imágenes… Así que ser testigos de lo que un cuarteto de músicos decidió ofrecer al mundo hace más de 40 años, permite repensar nuestros espacios de creación; nos permite entender eso que dice Man Ray al hablar del cómo y del porqué. Hacer arte por el mismo hecho de hacer arte. Kraftwerk en el Guggenheim como eso: una obra de arte. Que la música y la inspiración no paren.