Ken Stringfellow, alma de músico.

Noche de cercanía, de escuchar música con la cerveza en la mano y mirar cara a cara al cantante sin más artificios. Esto es lo que consiguió de Ken Stringfellow en la barcelonesa  sala Be Cool; convertir el lugar en un bar de almas perdidas, donde todos fuimos a escuchar las vicisitudes que nos cantaba este incansable artista.

En esta ocasión, venía en solitario. Ken se presentó ante un semidesnudo escenario, sólo acompañado de una guitarra, teclado y micro, el cual en casi todo lo que duró el concierto no le hizo mucho caso, ya que empezó a cantar a capela y lo dejó de lado en la mayoría de canciones a excepción de las que tocaba con el piano y algunas con la cuerdas.

En este caso, venía con Danzig In The Moonlight, último disco de su carrera en solitario, el cual ha tardado 8 años en finalizar. El disco es una muestra de clasicismo pop, intimista y transparente, donde el cantante se abre mostrando sus pensamientos y reflexiones. Y que mejor manera de hacerlo que con un show cercano, desenfadado: Ken se mostró relajado y confiado ante una sala injustamente vacía, sacó sus dotes de showman y ganó otra vez.

Ha y que decir que su repertorio en solitario no está tan dotado de joyas como las que ha escrito en The Posies o Big Star, y que quizás su directo podría adolecer por esta causa. Pero el público que estábamos ayer sabíamos que era igual, que él siempre se mete el público en el bolsillo. Y así fue, bajando el escenario donde le aguardaba su botella de vino, cantando a 5 centímetros de cada uno de nosotros, bromeando y emitiendo cercanía. Y nos sorprendió con un inesperado dúo con una artista local y con las peticiones del público.

El éxito del directo fue redondo con los preciosos temas de los citados Posies: Earlier Than Expected y Precious Moments. Únicos clásicos que sonaron dentro del repertorio muy centrado en su último disco.

Así, nos fuimos una vez más con una sonrisa en nuestras caras hacia nuestras casas o a hacer la última cerveza (Que no de Budweiser) conscientes de que a veces podemos satisfacernos con las cosas más simples siempre que sean sinceras y directas.