Kasabian y Crystal Fighters dejan el listón muy alto en el cierre del FIB

La pena y el cansancio empezaban a hacer mella en nosotros. La cuarta y última jornada del FIB 2017 llegaba tras tres noches en las que hubo protagonistas reseñables, y esta vez no iba a ser menos.

Declan McKena puede que sea actualmente la promesa del indie internacional, y teníamos que aprovechar la oportunidad de verlo. Obviamente, no salimos decepcionados con el rock del británico. Llevaba tiempo sin ver algo tan fresco y directo, así que me uno a aquellos que se atreven a predecir que Declan llegará lejos.

 Ya que hablamos de grupos prometedores, es obligatorio hablar de Las Odio. Estas chicas han conseguido estar en boca de muchos de los medios de este país debido a su particular estilo ácido y alegre. Os recomiendo tenerlas cerca, pero os aviso, pueden herir vuestra sensibilidad. Y teniendo mucha razón.

Love of Lesbian se encuentran en un buen estado de forma y el concierto que ofrecieron el domingo sirve como muestra de ello. Cuando no me ves fue el tema elegido por los catalanes para asaltar a los miles de fans que se agolpaban frente al escenario pese a coincidir en horario con Years&Years. Un concierto lleno de vitalidad en el que cada canción era una fiesta. Allí donde solíamos gritar, Club de fans de John Boy y Planeador fueron algunas de las canciones que sonaron en la Costa Azahar, entre otras muchas, claro está. Pese a todo, me faltó algo sobre el escenario. La verdad es que echaba de menos algo de la banda original, algo de aquel grupo de amigos que hace 20 años decidió intentarlo en esto de la música; algo de esos chicos, capitaneados por un joven Santi Balmes, que quisieron luchar por su sueño cuando Joanra se dedicó a mandar las maquetas en cintas de cassette a todos los medios especializados y cuya formación original no contaba ni siquiera con el gran Julián Saldarriaga. Espero que esa sensación no desemboque en una muerte por éxito, porque creo que son gente muy necesaria en esto de la música nacional.

 Yo pensaba que lo de la locura y el desenfreno había quedado aplazado para la próxima edición, pero debo reconocer que pequé de ingenuidad sabiendo que Kasabian era el cabeza de cartel que quedaba por aparecer en escena. Los ingleses seleccionaron temas como Bumblebeee, Empire o Fire para interpretar y obligar a entrar en locura transitoria a miles de personas.

Los elegidos para cerrar el escenario principal fueron Crystal Fighters y obviamente montaron la fiesta. Ni una de las tantas veces que he tenido la oportunidad de verles me han decepcionado. LA calling, Love natural o Plage fueron algunos de los temas elegidos para dejar bailando al festival. Una fiesta playera en toda regla.

El FIB 2017 cierra con 177.000 asistentes en su totalidad, teniendo una máxima afluencia el 15 de julio, coincidiendo con el concierto de los Red Hot Chili Peppers. En esta edición, 53.000 fueron las personas que se congregaron en la tercera jornada, batiendo de esta forma un récord de asistencia en la historia del festival.

En la rueda de prensa en la que se nos facilitaron todos los datos y números, Melvin Benn, director general de Maraworld, tuvo unas palabras especiales para Belako. Dijo que había sido el mejor concierto que había visto en todo el festival y que auguraba un futuro muy bueno al grupo vasco. Melvin es una persona que ve un concierto casi a diario, por lo tanto, es una muy buena noticia para la formación vasca. A mí me pone especialmente contento porque son un grupo humilde y trabajador que se merecen todo lo bueno que les pase.

En resumen, Benicássim siempre es y será especial. Esperemos que el año que viene sea mejor, aunque la organización ya nos confirmó que así será y que estarán coordinados con Lollapalooza París. ¡Larga vida al FIB!