Junip, cuando la música se torna magia…

JUNIP

FECHA: 21 octubre de 2011

LUGAR: Razzmatazz 2 (Barcelona)

Ya teníamos ganas de tener a Junip por nuestro país. En cierto modo, nos lo ‘debían’ por dejarnos con la miel en los labios al cancelar los conciertos por nuestra geografía en su primera intentona de presentar su Fields en el mes de febrero. Eso no ha hecho sino que adorásemos y saboreásemos más este disco suyo a cada escucha. Que le extrajésemos hasta la última gota y que nuestro interés por escuchar su sonido en directo creciera y creciera. Un disco que ha tardado casi una década en cocinarse desde que José Gonzalez (voz y guitarra), Elías Araya (batería) y Tobías Winterkorn (teclados), siendo prácticamente unos adolescentes, se unieran por amor al hardcore, el rock y el folk de los 60’s y 70’s y decidiesen crear una banda. Los compromisos, y sobre todo, el éxito en solitario de Gonzalez hicieron que el proceso de este sueño adolescente se retrasara hasta dar por fin con Fields. Cocinado a fuego lento, con cariño y dedicación exquisita, la espera ha merecido la pena. El mundo ha podido degustar un disco delicioso que al fin también, pues se ha hecho esperar mucho, ha llegado a nuestros escenarios. Hace su última escala, más reposado, más rotundo, maduro y perfecto que nunca. Y es que, además, como el propio José Gonzalez afirmaba estos días, ya lo hizo en Madrid, y también lo recordó viernes en Barcelona, estos son los últimos conciertos presentando Fields. España, igual por eso de la deuda con nosotros, ha sido la escogida para poner el  broche final a meses en la carretera y ponerse manos a la obra con la composición y nacimiento de un nuevo disco. Y es que tras el concierto del sábado en Bilbao el contador de los suecos se volvía a poner a 00:00.

Pero antes de que ello ocurra y que José Gonzalez y los suyos se metan en el ‘laboratorio’ a crear pequeñas joyas, fuimos testigos de excepción de los últimos suspiros de Fields, que ha madurado, como decíamos, ‘como el buen vino’ en la carretera y escenarios del mundo, para dejarnos boquiabiertos.
Pero antes de que Junip salieran al escenario de Razzmatazz 2, aún podíamos aguantar un poco más la espera, no mucho más, somos gente impaciente. Y pudimos escuchar la música del canadiense Mark Andrews, más conocido como Woodpigeon. De look a lo Justin Vernon (Bon Iver), con su barba espesa y grueso jersey, fue el encargado de romper el hielo con su folk suave y encantador. Él y su guitarra roja, preciosa, nada más, algún sonido pregrabado, eso sí, y la ayuda del público en algún tema ‘intentando emular el sonido de las olas del mar’, nos tuvo entretenidos y embelesados durante un buen rato. Gran descubrimiento para comenzar la noche.

Y tras él, que se camufló entre el público para asistir al espectáculo que venía, aparecieron Junip. José Gonzalez a la cabeza. Y se hizo el silencio. Se creó la magia. A este hombre le envuelve un aura especial. Entre luces y sombras, más de lo segundo, casi entre penumbras, veíamos las siluetas de la formación sueca. Y comenzó a sonar la música. Música o como sea que podamos calificar lo que hace Junip. Porque lo que forjan son atmósferas que nos envuelven, que nos hacen entrar en un trance de serenidad, de calma, de paz. La voz suave de José Gonzalez es casi irreal, etérea, se evapora. Hay algo más allá de lo musical en el sonido de los suecos, es casi espiritual. Es otra cosa. Y embelesados, casi hechizados por todo ello, Junip fueron tejiendo un repertorio perfecto, sin fisuras, maduro a pesar de tener sólo un disco en su haber. Durante más de una hora disfrutamos con White Rain, de su EP In Every Direction, I’ts Alright, Howl. Maravilloso fue escuchar en directo Rope & Summit, Without you In Every Direction, así hasta ofrecernos dos bises. Y es que no quedó nada en el tintero. Los suecos no se querían ir y Barcelona no dejaba tampoco que lo hicieran.

Queríamos seguir viendo y escuchando como cada nota, cada acorde, cada instrumento estaba perfectamente colocado, aparecía en el momento justo. Queríamos seguir presenciando el dominio de los tempos, de los ritmos casi mágicos de la formación. Queríamos disfrutar por un rato más de un tímido pero poderoso José Gonzalez, esa especie de gurú con guitarra que capta todas las miradas. Mitad músico, mitad mago. Lo que hace escapa a la razón. Transmite paz. Verle es casi una experiencia mística. Y es que es complicado explicar lo que se ha vivido estos días en los respectivos conciertos de Junip por nuestra geografía, por más palabras que quisiera añadir. Si tenéis oportunidad de hacerlo, id a un concierto de esta banda. Hacerlo y dejaos ir. Dejad la mente en blanco y relajaos. José Gonzalez y los suyos juegan en otra liga, están en una dimensión fuera de toda órbita. Y lo que hacen es difícilmente comparable con nada.

Desde luego, para el público de Barcelona, el concierto de Junip el viernes en Razzmatazz 2 fue, me atrevo a asegurar, la mejor manera de terminar una semana de trabajo agotadora y comenzar en modo ‘zen’ en fin de semana. ¡Un lujo!