Insuperables LCD Soundsystem

LCD SOUNDSYSTEM EN BARCELONA

Lugar: Sala Razzmatazz, Barcelona.

Fecha: 6 de noviembre de 2010

Resulta que me quedo sin adjetivos para describir lo memorable del concierto del sábado pasado en Barcelona, sala Razzmatazz, de LCD Soundsystem. Dos posibles explicaciones; una, mi manejo del lenguaje, en concreto de los adjetivos, está empeorando, o dos, la actuación fue increíblemente buena. Yo la calificaría de maravillosa, excelente, sublime, gloriosa, colosal, extraordinaria, asombrosa, admirable, muy potente y estupenda. Me temo que esto echa por el suelo la primera razón, así que quedémonos con la segunda: concierto asombrosamente bueno.

Hubo algunas cosas un poco raras, como las vallas delante del escenario excesivamente altas, incómodo para gente bajita en primera fila, como era el caso, o el hecho de que no hubiera teloneros. Sin embargo, más tarde tocaron Shy Child en el mismo lugar, estupendo concierto, que habría estado muy bien como aperitivo, pero no pudo ser. Claro, que si pensamos en todo lo que llevaban encima del escenario y las siete personas que manejaban los instrumentos, algunos de ellos en diferentes lugares, dependiendo de la canción, tenían mucho ganado. No olvidemos que el tipo de música de LCD Soundsystem es en gran parte estruendosa y con tanto instrumento, componente y gente tocando, hubiera sido fácil que la cosa quedara distorsionada o excesiva, cosa que no sucedió en ningún momento, así que podemos afirmar categóricamente que la calidad de sus técnicas tanto de los aparatos que llevaban, es fenomenal. No hubo un solo fallo de sonido o algo que pudiera agobiar o quedar raro, todo lo contrario; las canciones, ya largas de por sí, muchas de ellas alargadas aún más, para máximo deleite del público, y pequeños cambios, así, para amenizarlo todo, por si fuera poco.

Algo que sí me sorprendió, ya que era la primera vez que les veía en directo, fue que la elección del repertorio fue muy, muy movido, más de lo que me esperaba, lo cual me pareció fenomenal, si bien he de reconocer que eché de menos ciertas canciones de su último disco, como All I Want, aunque pocas se dejaron (como Pow Pow, que me dio pena porque que la imaginaba una gozada en directo), ya que las interpretaron casi todas. De hecho, empezaron el concierto justo igual que el disco; Dance Yourself Clean, magnífico tema de intensidad ascendente que revienta en un magnífico y estruendoso clímax a mitad, (qué canción tan buena para empezar, pensaba yo antes de verles), seguido de Drunk Girls, circunstancia que me extrañó, ya que imaginé que lo guardarían para algún momento clave del concierto dada su condición de temazo, pero no fue así, ni les hizo falta tampoco. Aparte de las canciones del memorable This is Happening, como I Can Change, Home, en el que se produjo un gran momento al hacer los coros los tres a la vez, o You Wanted a Hit, ejecución magistral, sobre todo la distorsión de algunos instrumentos, y algunas más, tocaron muchos los temas antiguos más bailables, Time to Get Away, gran momento para ver a James Murphy tocando un pseudo-cencerro (¿????) con unas baquetas, o Someone Great, All My Friends, Daft Punk is Playing at My House (momento estelar), Tribulations, y alguna otra en la que James parece estar recitando sus cosas a modo de letanía músico-religiosa, por calificarlo de algún modo, o alguna otra, en la que le dio a base de bien a unos bombos que había por allí o North American Scum, vamos, que no nos dejaron parar ni un momento. No se puede hablar de un concierto de subidas y bajadas, ya que no les resultó difícil mantener la atención del público en todo momento, algunas con más éxito que otras, pero desde luego, todo el tiempo, muy, muy animado.

Curioso, como antes mencioné, el hecho de que tanto James Murphy como David Scott Stone parecen tocarlo absolutamente todo, incluso hubo un momento en el que Murphy tocaba algo que nadie sabía qué instrumento era, ya que estaba oculto detrás de una caja a un lado del escenario. Por otra parte, Nancy Whang, aparte de los múltiples teclados que tenía en primera fila, manipular tableros llenos de botones y teclas y hacer los coros, de vez en cuando se iba al fondo a tocar otros distintos. Y por si esto no fuera bastante, también tuvieron a Pat Mahoney, excelente batería, Gavin Russon, colaborador en las teclas, y el guitarrista Tyler Pope, gente habitual en sus directos, aunque todos no formen parte de la banda. Vaya, que siete personas en el escenario, algunos tocándolo todo, o casi todo, con su extraordinario repertorio y Murphy recitando ante su especial micro retro de vez en cuando, otras bailando y sin dejar de moverse, fue no sólo estupendo para escuchar y bailar, sino también muy entretenido de ver.

Pareció corto, cortísimo, aunque no lo fue, casi dos horas, bis incluido y ruidosamente requerido por el público, claro, algo tan potente que nos hizo disfrutar cada segundo no se ve todos los días. Es cierto que cambia mucho ver a un grupo tocar en un festival, sobre todo por los arreglos de sonido, no sé si hubieran llevado todos los múltiples y abultados instrumentos que tenían instalados si hubiera tenido que tocar más gente en el mismo escenario, por cierto, lleno de cajas con su nombre, ni habría sido tan largo, ni hubiera estado todo tan bien ajustado, son las ventajas de ir a ver a un grupo que tocan ellos solos. Aún así, esperándome mucho porque ya me habían hablado muy bien de ellos, me hicieron disfrutar de lo lindo. Tal vez fue porque saben comportarse muy, pero que muy bien en directo y mover al público allí presente, no paramos ni un minuto, y eso que no son excesivamente simpáticos.

Lo cierto es que esto que no para de repetir Murphy que si ahora nos separamos, que si ya no sacamos más discos, aunque de momento tengan anunciado que el próximo será en directo, me tienen un poquillo amargada, pero no lo creeré hasta que no lo vea. A ver si me hacen caso y sacan algún disquillo más; puede que dejarlo en la cumbre de su carrera sea un buena idea (This is Happening para mí es su mejor LP, y eso que es difícil superar a los anteriores) pero es normal que nos dejen a los fans con ganas de más. Personalmente, no lo creeré hasta que no lo vea, y como no me imagino a Murphy parado, ya que lleva dos mil proyectos a la vez, cuando le vea metido al cien por cien en otra cosa distinta, tal vez en ese momento, lo empiece a digerir, pero hasta entonces, aún mantengo la esperanza. A ver si con alguna de esas letanías que reza en sus canciones, se me oye en algún lado y mi deseo queda concedido.