Helen Love en Madrid: La difícil tarea de entender su directo

Foto: Vanesa Carro.

La temporada de conciertos en la capital ha regresado para quedarse y una de las primeras opciones fue Helen Love. Su punk rock a camino entre el pop más naif , lleno de mensajes encriptados dirigidos The Ramones y el respaldo de Elefant Records hacían del concierto un plan apetecible para el ocaso veraniego.

La sala se encontraba a medio llenar, no sabemos si la razón fue que las noches veraniegas no invitan a encerrarse o lo más probable, es un concierto para minorías.

La primera actuación fue la de Axolotes Mexicanos. Sus canciones, calcadas en estilo y forma a las que hacían Las Vulpes en sus años dorados rozan lo desagradable pero muy al margen del contenido de las mismas es la actitud generalizada de la banda, que parecía que era la primera vez que habían pisado un escenario con unos ataques de histeria injustificada y un discurso aburrido e incoherente. No le encontré el atractivo en ningún momento y reconozco que siempre doy oportunidades a todas las bandas que veo en directo.

El segundo round corría de la mano de Band à Part, nombre fácilmente relacionable con la cultura de los años 60 y que llevan hasta el directo de una forma elegante y entrañable. Los madrileños supieron estar a la altura del cumpleaños de la sala, divertidos y románticos en su justa medida. Sonaron temas como No sé por qué o la alegre verano azul, invierno nuclear, cerrando con la popular de Family llamada Un bello verano. Por consenso, fue la actuación más completa de la noche.

En teoría, todo lo que había ocurrido anteriormente era el anticipo a Helen Love, el gran nombre de la noche. Pero, desafortunadamente, hay luces y sombras en este directo.

A veces, yo comparo la música con la gastronomía, que tiene dos caminos: O dedicarte a realizar todo con cariño de forma artesanal o directamente, ir a por el tupper a la nevera. Helen Love es de la segunda opción. En términos musicales podemos decir que todo está ya preparado en casa y la única puesta en escena la compone una guitarra eléctrica, un teclado que junto a un portátil llevan todo el peso instrumental y la voz. No esperéis delicias musicales porque no puede técnicamente haberlas.

Abriendo con la pegadiza Happy Hardcore, nos percatamos que los galeses no tienen muchas ganas de entablar un diálogo con los asistentes, casi ni musical. Y la profecía se cumplió: Ni hola ni adiós ni nada similar. Personalmente, no me gusta que los grupos hagan estas cosas, pero quizás es parte del encanto de todo lo que rodea a Helen Love. Eso sí, como no hubo ni una interrupción, duró 50 minutos de reloj.

Realmente, la sensación era la de estar en un karaoke: Helen, ataviada con la misma indumentaria que el Primavera Sound, se muestra totalmente concentrada en no perderse de la música mientras que el público enloquece a base de hits: Pogo Pogo, Debbie loves Joey, Does Your Heart Go Boom o Atomic hicieron bailar a las almas allí congregadas.

En resumen, viendo el estilo de música que produce, uno se espera algo más lleno de vida y sin duda, de otro tipo de directo. Al escuchar a Helen Love uno puede bailar hasta quemarse la planta de los pies, pero en directo uno se va algo decepcionado porque el concierto no está tan a la altura de las canciones.

Conclusión: Velada algo desigual, pero como siempre, lo importante es aprender, de lo bueno y de lo malo. Las expectativas a veces traicionan y siempre puede haber hueco para las sorpresas.