Guns n Roses conquistan el Estadio Olímpico de Londres

GUNS N ROSES EN LONDRES

Mucho tiempo hemos tenido que esperar en Europa para volver a ver a estos gigantes del rock juntos en un escenario. Sin lugar a dudas, uno de los conciertos más anticipados en las Islas Británicas en los últimos años. Y es que Guns N’ Roses es una de esas bandas que agrupa por igual tanto a adultos de edad más avanzada como a jóvenes insaciables de buenos momentos. Los precios de las entradas podrían haber supuesto un problema (entre 95 y 150 libras) pero la gente estaba hambrienta por ver a Axl Rose y Slash de nuevo juntos. Sin olvidarnos de Duff McKagan, probablemente el principal causante de este regreso.

Como era previsto, la indumentaria favorita de la gente de camino al Estadio Olímpico de Londres era esa típica camiseta con el logo de la banda pro no podían faltar también lo más atrevidos con guitarras de plástico, sombrero y peluca rizada de pelo largo. Siempre me pareció gracioso ver a la gente intentando ser Slash puesto que su look es bastante genuino. Por suerte, él no ha cambiado mucho (Axl no puede decir lo mismo) pero incluso mejor noticia fue que su manejo de la guitarra es incluso mejor. Totalmente fascinante.

No tuvimos oportunidad de ver a los teloneros, The Kills, debido a la temprana hora fijada para los conciertos. Oficialmente Guns N’ Roses debía empezar su set a las 19.45 y sorprendentemente para todos aparecieron solamente con un retraso de 5 minutos. No ayudan estas horas tan intempestivas para el ambiente general en el concierto, especialmente en un día tan extrañamente soleado en Londres. Y aun así, los primeros acordes del bajo para It’s So Easy hicieron levantar el ánimo general. Mr. Brownstone exalta a Axl Rose que empieza a ensayar su baile serpentino y Welcome To The Jungle consigue finalmente poner a todo el mundo en su sitio. 66.000 fans empezaron a botar y de repente era como encontrarse en una jungla de la que no podíamos salir. Tampoco queríamos.

Mientras el sol seguía iluminando el cielo británico la banda tocó 3 temas del Chinese Democracy, álbum que Axl Rose sacó junto a sus colaboradores unos años atrás. Better no termina de convencer al personal, This I Love rompe la dinámica guitarrera y la única que encuadra perfectamente en el set es Chinese Democracy con su riff diabólico al inicio. Los momentos álgidos de la tarde se viven con clásicos como You Could Be Mine, el cover the The Wings Live and Let Die y la magnífica oda contra la guerra que representa Civil War.

La voz de Axl Rose suena mejor que hace unos años, sus notas más altas conllevan un mayor esfuerzo pero sigue siendo ese frontman lleno de fuerza y energía que no para de moverse. El esfuerzo por dar un gran show nunca puede ser discutido. Sus graves suenan bastante mejor y salva momentos difíciles (esa parte final de You Could Be Mine) con nota puesto que sabe cómo dosificar esfuerzos entre frases.

Duff McKagan tiene su momento de gloria cuando se pone en la piel de cantante en Attitude, gran canción de The Misfits que lleva tocando el rubio bajista en la banda desde el tour de Use Your Illusion (20 años atrás, casi nada). La estresante y excitante a la vez Coma nos da 10 minutos de vaivenes musicales y Yesterdays nos recuerda lo bien que manejan melodías pegadizas estos tipos.

De repente empieza a anochecer y la noche solo tiene un nombre: Slash. Directamente se comió el concierto una vez la noche entró. Una versión instrumental de Speak Softly Love (originalmente de Nino Rota) da entrada al legendario riff de Sweet Child of Mine. Todas las almas reunidas en ese estadio cantaron con Axl Rose cada una de las frases de la canción. Sale el piano a escena y todos sabemos que se viene November Rain. La gente ya no usa mecheros, parecer ser que la luz del móvil es la manera moderna de iluminar el estadio en las baladas. O quizá la gente ha dejado de fumar, quien sabe.

La canción emblemática por sus 9 minutos y su video musical extravagante provoca emociones fuertes entre la gente y si viene seguida de Knockin’ on Heaven’s Door entonces ya estamos ante un momento para recordar. Destacar en este cover de Bob Dylan el magnífico manejo de Slash con la guitarra en el outro dando un ritmo reggae por momentos a la canción mientras que en otro momento, mientras Axl nos pedía cantar con él, decidió improvisar una versión más country. Todo un genio este tipo de rizos con la guitarra.

El setlist se cierra con Nightrain, personalmente una de mis canciones favoritas de la banda y pienso en lo afortunado que soy de haberla escuchado justo ahora, en probablemente el momento de más éxtasis del concierto. O quizá no porque todavía quedan más sorpresas.

Los bises comienzan con una emotiva versión de Black Hole Sun, tema de Soundgarden que sirve como homenaje póstumo a Chris Cornell. Magnifica manera de homenajear a uno de los mejores músicos grunge de inicio de los 90. Patience hace enmudecer el estadio de nuevo y Slash se saca la guitarra acústica para darle un aire más emotivo al momento. Otra versión antes del final, The Seeker de The Who, que se mezcla bien entre las canciones de la banda y evidentemente en Inglaterra tiene un buen recibimiento.

El final, como era de esperar, viene con Paradise City. Y ese momento lo dejo libre a vuestra imaginación. Todos los amantes de la música deberían ver al menos una vez en su vida a Guns N’ Roses en directo. Han sido casi tres horas de concierto y lo mejor de todo es que ha ido creciendo con el tiempo. Ni un momento de aburrimiento. La banda sabe lo que hace, no paran de moverse y aunque ya no son tan rápidos o dinámicos como antes, saben perfectamente lo que hay que hacer para hacer un buen show.

Me atrevo a pensar que nadie salió insatisfecho del recital de rock and roll que vivimos. Incluso mi novia, que no sabía ni quien era Slash me ha pedido que le enseñe videos de él cuando era joven. Guns N’ Roses, como banda, y sus integrantes (especialmente Axl y Slash) siguen teniendo esa especia de magnetismo que hace que cualquier persona con cualquier gusto o cualquier procedencia pueda llegar a interesarse en ellos.

Tal vez no son la banda más peligrosa del planeta actualmente, pero como se lo propongan de nuevo…