Future Islands: sudor y hits

En YouTube hay una entrevista en la que se les pregunta a Future Islands si los bailes personalizados están sobrevalorados o infravalorados. Samuel T. Herring, frontman de la banda, no se lo piensa ni un segundo y contesta “están totalmente sobrevalorados”. A su lado, William Cashion (bajo) y Gerrrit Welmers (batería) permanecen en silencio, serios, con cara de “no me puedo creer lo que está diciendo”. Todo es una broma, pero una broma que solo entenderán aquellos que hayan visto a los de Carolina del Norte (afincados en Baltimore) sobre un escenario.

Y es que Samuel T. Herring es una auténtica bestia. No es exagerado afirmar que se trata de uno de los mejores frontman que hay en la actualidad. Así lo demostró ante una abarrotada sala Razzmatazz que bailó sin parar durante casi dos horas de concierto. Herring hizo uso de todo su repertorio de movimientos sin parar para descansar (únicamente se retiró del escenario cuando rompió sus pantalones en pleno apoteosis musical): se golpeó el pecho sin cesar, dio la mano a las primeras filas, saltó, corrió y se arrastró sobre las tablas de Razz. Llámenlo show, llámenlo pasión.

Pero sería injusto evaluar un concierto de Future Islands tomando a su líder como única referencia. La banda de Carolina del Norte publicó en 2014 Singles, un álbum que marcó un antes y un después en su trayectoria y que fue uno de los trabajos más laureados de aquel año. Spirit, Sun in the Morning, A Dream of You and Me, Back in the Tall Grass y por supuesto el hitazo Seasons (Waiting On You), se ganaron la ovación del público. Pero la banda ha demostrado con The Far Field (2017) que saben utilizar su fórmula maestra para firmar temas que pese a no ser novedosos cuentan con el reconocimiento de su público. Solo hace un mes que su último disco vio la luz y temas como Cave, Run, Time On Her Side o North Star fueron celebrados y coreados con devoción.

En sus directos, Future Islands se enfrentan al reto de conectar al público con un repertorio que, escuchado en cualquier otro contexto, puede llegar a resultar monótono. Sin embargo, los de Samuel T. Herring consiguen que casi de dos horas de concierto sean disfrutables de principio a fin gracias a la ya mencionada pasón de su cantante como a una ejecución perfecta de sus temas. No pasaría nada si recortasen parte del setlist (casi 30 temas); pero visto lo visto en Razz, a nadie le importó la duración del concierto.

Si bien Singles y The Far Field han abierto la puerta del reconocimiento internacional a Future Islands, no quisieron olvidarse de sus orígenes y se reservaron para el bis temas de sus anteriores trabajos como Vireo’s Eye, Beach Foam o Little Dreamer. Con visible emoción, Samuel T. Herring se despidió del público y recordó lo importante que es para una banda el apoyo del público. “Siempre digo que cuando vas a un concierto es igual de importante lo que hay sobre un escenario que lo que hay frente a él”.