Furia, dulzura, ira y elevación. Pablo Und Destruktion + Biznaga‏

PABLO UND DESTRUKTION

Todo fin tiene un principio, todo principio un fin. Existimos en un bucle infinito. Una jodida espiral en la que o nos renovamos o morimos. Amén. Los días nos tragarán a la vez o uno a uno, pero lo harán, así que el ratos que estemos aquí lo haremos escuchando música o bailando. Pablo Und Destruktion despide su Vigorexia emocional, así como su continuación, el disco del gran directo del teatro Lara, Canciones para antes de una Guerra. Y despide también las canciones de Animal con Parachoques y Sangrín.

Canciones todas que escarban en la costra de las heridas y las dejan sangrar; y a veces les echa alcohol (y a veces sal). Canciones interpretadas con furia, dulzura, ira y elevación; que aportan al oyente/escuchante/público en general cierta furia, dulzura, ira y elevación.

Pablo Und Destruktion cerró etapa en la sala But, acompañado de su banda, de la tribu del trueno con guitarra con arco, viola, teclados, bajo, y batería. Y su guitarra, claro. Aclarando al respetable que su médico de cabecera le ha recetado dejar esas canciones ya a un lado; y buscar las nuevas. Nuevas que vendrán de la mano de Sonido Muchacho, y que por ahora se traduce en un siete pulgadas con las canciones Extranjera y Pupilas dilatadas de ira. Nuevas que dejó escuchar o presentó en forma de composición sonora, llevando su asturpsicodelia un pasó más allá, más empaque y lomo. Pudimos despedirnos, por el momento, de Los días nos tragarán, Pierde los dientes España, Extranjera, La paz de los justos… Pudimos ver a Pablo micrófono en mano, crear un pasillo entre el público y recitar a gritos la lisérgica Busero Español, paseando entre el público, arriba y abajo, desatado. Hubo tiempo para el homenaje en forma de canción que es Pozu María Luisa, para los agradecimientos para un bis o dos.

Asistir a un concierto de Pablo Und Destruktion siempre supone una dosis de traspasar, de ir más allá de la comodidad interior y dejarse llevar por cierta sensación de crueldad emocional, de me duele pero me gusta. Todo aderezado con ciertas pupilas dilatadas de asombro, de luces apagadas, de cierta ironía o mala leche, pero con ganas de revolución. De conquistar otros territorios o de decirle algo al oído (una de dos).

Antes Biznaga abría la noche, con la intención de llevarse a su terreno a la gente que había venido al concierto. Canciones sin tregua, sin espera, sin parones, para desarrollar y punk-pop-rock, garegero con querencia por el salto y desenfreno Biznaga exponía su Centro dramático nacional a base de guitarras, velocidad, con letras oscuras y sarcásticas.