Foster The People, fieles a 2011

Existe cierto riesgo cuando un grupo arranca la gira de presentación de un nuevo álbum antes de haberlo lanzado oficialmente. El calendario de festivales no da tregua y muchos grupos aprovechan estas fechas para montar giras de veranos y presentar nuevos temas. Esta es más o menos la situación de los californianos Foster The People. Sí, “los de Pumped Up Kicks”. Sí, el grupo que expandió el indie más bailable en 2011.

Los de Mark Foster sacarán a finales de mes Sacred Hearts Club (Columbia Records). Será su tercer álbum de estudio y es el motivo por el que pasaron por una sala Razzmatazz de Barcelona que no llegó a colgar el cartel de sold out. Quizás las ganas por mostrar sus nuevos temas es lo que hizo que durante la primera parte del concierto no lograsen conectar del todo con el público.  Esto no quita que desde el minuto 1 el griterío y la histeria se apoderasen de las primeras filas. Y es que la banda californiana sigue manteniendo ese espíritu de boy band que tanto gusta entre el público más adolescente.

Ya en los primeros minutos del concierto soltaron el flamante single Loyal Like Syd and Nancy o los tres temas que forman su reciente EP III (2017, Columbia Records): SHC, Pay the Man y Doing it for the money. Son canciones bailables pero a las que les falta tiempo para cuajar entre los seguidores del grupo. Y es que hubo una diferencia abismal entre la reacción del público durante esos temas y cuando cayeron hits como Helena Beat o Pseudologia Fantastica.

Foster The People cuentan con dos puntos fuertes. El primero, es que sus conciertos son aquello que uno espera de ellos. Ni más ni menos. Con el repertorio que tienen, a estas alturas de la película podrían haberse convertido en la típica banda disco-móvil en la que unos tipos saltan sobre el escenario al ritmo de sintes programados. Pero no, los californianos siguen subiendo al escenario como una banda con varios instrumentos, y la verdad es que no suenan nada mal. Sin embargo, no arriesgan en exceso e interpretan sus temas con pocas diferencias respecto a los discos.

El segundo punto fuerte de la banda es su frontman, Mark Foster. Se gusta, se gusta mucho. Y eso no es malo, porque sabe asumir su rol de líder sin perder un ápice de calidad (y profesionalidad). Baila, cambia de instrumentos, alza los brazos y se acerca todo lo que puede a las primeras filas para darse baños de elogios y piropos. En Barcelona arrancó algo frío, como si estuviese en un ensayo a solas con la banda. Pero con el paso de los temas su conexión con el público fue a más y acabó entregado a los asistentes, sonriente y agradecido.

Porque si el concierto había arrancado con esa sensación de pocas revoluciones, todo cambió cuando tocaron Coming of Age, el single de su segundo trabajo Supermodel (2014, Columbia Records). A partir de ese momento la banda consiguió que el público disfrutase hasta el final. Y es que poco después soltaron Pumped Up Kicks, uno de los temas más virales en 2011 y la llave que les abrió la puerta del éxito. Quizás haber dejado este tema para el final hubiese sido lo más fácil, pero Foster The People demostraron que tienen artillería como para entretener al público más allá de su himno.

Precisamente fueron los dos temas nuevos que todavía no han publicado los que sonaron más prometedores de cara a su nuevo trabajo: Sit Next To Me es tremendamente pegadiza y Lotus Eater da esperanza a aquellos que quieren que la banda mantenga algo de esencia rockera. Y es que aunque los sintetizadores sean la base de su música, las guitarras no se les dan mal, y así lo demostraron con una Don’t Stop con más distorsión de lo normal.

Para el bis se reservaron tres de sus temas más celebrados de Torches (2011, Columbia Records), su primer ábum. Regresaron al escenario con el bonus track Broken Jaw y para seguir con Houdini, que hizo que más de uno perdiese el control en las primeras filas. Con una actitud mucho más festiva y alegre cerraron el concierto esa pegadiza Call It What You Want.