Fiesta de presentación del Vida Festival

Estuvimos en la presentación del Festival Vida, que se va a celebrar los días del 3 al 6 de julio en Vilanova i la Geltrú, y que contará con los nombres de Lana del Rey, Rufus Wainwright, Yo La Tengo y M. Ward como alicientes internacionales.

La presentación se realizó en la Antiga Fábrica Estrella Damm, un espacio que ya hace años se ha reinventado y que tiene su rincón en la azotea para eventos musicales y presentaciones. El evento contaba con el aliciente de disfrutar en directo de dos bandas, John Berkhout y Seward.

Tal como comentaron los organizadores del festival en el entreacto, la vocación del festival es claramente de apoyar la escena local, y de intentar realizar un festival familiar, que tendrá espacios para los más pequeños de parte de los profesionales de Minimúsica y pagando los peques una entrada muy reducida para poder ir con los padres. Aparte, también se nos presentó la zona profesional, con el objetivo de clarificar los problemas en que se encuentran los artistas para darse a conocer, exportarse, o grabar su primer disco, siempre con una vocación de proximidad e informalidad.

En el terreno estrictamente musical, John Berkhout abrieron la velada. Con su pop de tintes folk, con clara intención de ser una banda con un gran peso instrumental para crear paisajes y atmósferas. Banda novel y aún con escenarios para recorrer, musicalmente son intachables pero aún se les ve algo tensos en las tablas y, sobre todo muy contenidos, sacaron destellos de personalidad justamente en algunos breves momentos en que se relajaron un poco y se dejaron llevar.

Y si hablamos de contención, lo que Seward nos ofreció fue lo radicalmente opuesto. La banda totalmente underground (no tienen apenas presencia promocional ni web propia), es el exceso y la representación de la locura, eso sí, sin perder el control sobre la ejecución y el timing del concierto. Su concepto de concierto es más una experiencia musical, el paroxismo de su cantante, la sincronía y el caos que personaliza Berbín en la batería o la perfección de Pablo Schwarzman en la guitarra y la caja de efectos lleva al público a impregnarse de este descontrol.

No los pierdan de vista, no hay dos como ellos, y si fuera una banda de fuera de nuestras fronteras ya se habría escrito ríos de tinta sobre ellos.