FIB 2016 (Viernes): The Chemical Brothers, Jamie xx, Biffy Clyro, The Vaccines y más

IMG-20160717-WA0000
Este pasado viernes conseguíamos entrar mucho más temprano a un recinto que, con nombres como The Vaccines, Jamie XX, Biffy Clyro o The Chemical Brothers, prometía estar mucho más abarrotado que el jueves.
Llegábamos a eso de las 19:30 para estrenar el escenario Visa con una de las promesas más recientes de indie-rock británico. Y es que nos habían definido al último ganador del NME Award al Best New Act, Rat Boy, como una mezcla entre The Beastie Boys y The Libertines, así que el asunto prometía.
The Mixtape es el primer álbum que presentaba en Benicàssim para los numerosos asistentes que acudíamos para la hora que era a verle, y desde luego que todos salimos asintiendo con la cabeza, porque demostró en el escenario que no le tiemblan las piernas ante una gran cita como es el FIB, y nos dio tres cuartos de hora de un indie-rock con toques algo britpop de lo más sólidos. Temas como Sign On o MOVE nos hicieron entrar en el FIB con buen pie.
Decidimos cargar las pilas para la que se nos venía encima, y tras ellos, nos dirigimos al escenario Las Palmas para ver a unos “dinosaurios” en nuestro panorama musical, pero que desde luego sobre el escenario cautivan a todos los grupos de edades. Y es que siempre es un gustazo ver a La Habitación Roja, sobre todo por dos motivos (tres en el caso del FIB): la masa de fans incondicionales del grupo que les siguen desde hace años (hubo durante el concierto un pequeño homenaje a ellos, dedicándoles Voy A Hacerte Recordar) que crean ese ambiente agradable dentro de un concierto, y que más de 20 años tocando dan para sonar muy muy bien, muy cuidado. El tercer motivo, el del FIB, es que como la mayoría de los asistentes son de fuera, hay espacio de sobra en el concierto para disfrutar a tu aire de canciones como La Moneda En El Aire o Indestructibles.
Sin embargo, tenía una espinita clavada desde hace dos años dentro que hoy tenía que sacarme. Hace dos años asistí al DCODE y me perdí a una banda que me encanta, Band Of Skulls, que empezaban mientras La Habitación Roja tocaba. Así que decidí que dos veces era demasiado y me dirigí de nuevo al escenario Visa en el que, evidentemente, la marea británica se encontraba. Aún así, me hice un hueco para poder disfrutar del potentísimo rock del trío de Southampton, que venían a presentar By Default, su cuarto álbum de estudio. Llegué justo a tiempo para escuchar So Good, Cold Fame o Hymalayan. El público entregadísimo coreaba hasta los riffts de guitarra, y nos alejábamos del VISA (como podíamos) con los últimos acordes de Asleep At The Wheel.
Y si nos alejábamos del VISA, era porque había que volver a Las Palmas para ver a nuestros Teenage Icons. The Vaccines tenían la oportunidad de darse un baño de masas para desquitarse un poco de las alguna que otra mala crítica que han recibido en sus últimas visitas a España de parte de algunos medios. Y desde luego, para mi gusto, fue el concierto más divertido de la jornada de ayer. Salieron con la intro de Juego de Tronos al escenario entre aplausos y con todos coreando la canción de la serie, y en cuanto sonaron los primeros acordes de Handsome, se desató la locura; hooliganismo en estado puro, no sabíamos si estábamos en el FIB o en el T in the park: cachis de cerveza volando, un porrón de gentío subido a hombros, todo el mundo saltando y coreando las canciones hasta la última fila. Con su English Graffiti ya habían tocado unas cuantas veces en España, pero estaba claro que nadie quería perderse a un Justin Young entregado y sólido en el escenario. Repaso extenso a su nuevo disco (Dream Lover, 20/20, Minimal Affection o Radio Bikini), pero sin olvidarse de los Bad Mood, If You Wanna, Wrekin’ Bar, Post Break Up Sex y, para terminar, Norgaard. Un conciertazo de principio a fin.
Ahora llegaba el momento de enfrentarse a la cruda realidad: Jamie XX y Biffy Clyro se solapaban por completo. Os preguntamos en twitter qué preferíais que viéramos, pero como la cosa quedó casi en 50/50, decidimos ir a los dos.
Comenzamos en el Visa con el integrante de The XX, que congregó a una cantidad inmensa de gente que quería ponerse delante del todo para poder verle, costase lo que les costase (lo de pisar y empujarse para ganar unos centímetros en los conciertos lo llevan bien). Empezó con el I Know There’s Gonna Be (Good Times) y a partir de ahí, los ritmazos no nos dejaron parar en ningún momento. Gosh, Loud Places, Could Heaven Ever Be Like This…todos sus grandes remixes se sucedían, y nosotros bailando en el medio centímetro cuadrado que nos dejaban. Jamie, algo frío con el público, no paró de bailar en ningún momento, y el efecto de los láser y las luces con su figura moviéndose mientras sonaba su sesión hacía una atmósfera de lo más confortable.
Sin embargo, éramos conscientes de que había unos escoceses descamisados a unos metros de nosotros que tenían también bastante lleno el escenario principal de este FIB, así que nos despedimos de Jamie revolviéndonos entre una multitud que bailaba el remix que The XX hizo del You’ve Got The Love the nuestra querida Florence, y fuimos corriendo a Las Palmas. Y nada más acercarnos distinguimos Mountains, así que entrar al meollo con toda la gente cantando y moviendo la cabeza se antojaba complicado. La disfrutamos un poco más alejados y cuando terminó, conseguimos hacernos un hueco más agradable (y pequeño) para disfrutar de Simon Neil y compañía. Aunque no quedaba mucho concierto, pudimos disfrutar todavía de trallazos como 9/15th, Animal Style, Sounds Like Balloons, Many of Horror, y el colofón final de Stingin’ Belle. Nos quedamos con ganas de más, obvio. Malditos solapes…
Cansados y exhaustos, salimos a hidratarnos y estirar un poco, porque a pesar de todos estos nombres, ninguno era el cabeza de cartel del viernes. Un escenario Las Palmas casi el doble de lleno que la noche anterior, recibía a The Chemical Brothers. Llegábamos un poco con la hora pisándonos los talones, y cientos de personas empezaron a correr en cuanto Hey Boy Hey Girl empezó a tronar en Benicàssim. Imposible hacerse un hueco de la mitad de concierto para delante, así que decidimos colocarnos atrás del todo para tener algo más de espacio. Pero nada, la multitud no tenía pinta de tener fin, así que nos colocamos como pudimos al lado de la torre de sonido y a bailar como pudimos.
La rave que se montaron fue un repaso a sus más de 20 años de historia en el ámbito del techno más duro (demasiado para mi gusto en la noche de ayer). Swoon, Go, Do It Again…no daban aliento a los casi 30.000 asistentes en la noche de ayer. En las pantallas se reflejaban miniclips acordes con las canciones que sonaban, aunque a veces algunos de nosotros nos quedamos algo descuadrados (en un momento del show empezaron a proyectar vidrieras con imágenes bíblicas sin que todavía entendamos muy bien por qué), aunque la gran mayoría no estaban ahí para hacerse ese tipo de preguntas, sino para bailar los éxitos que han copado las discotecas del género durante todo este siglo.
No sabíamos cómo íbamos a hacer el sábado para poder ver a Muse en un sitio más o menos decente, porque se esperaban más de 40.000 asistentes. Lo que está claro es que seguiremos desgastando las zapatillas todo lo que podamos.