Festival Charco o cómo cruzar el mundo a través de la música

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Cultura Inquieta, para aquellos que no lo conozcan, se trata de una plataforma divulgativa de muchas disciplinas variadas como arte, fotografía y música, entre otros asuntos culturales.

Merece mucho la pena seguir la actividades que hacen a través de las redes sociales y así como su web para descubrir otros mundos, otros aspectos, otros niveles.

Y como siempre se preocupan por daros a conocer nuevos horizontes, han creado un festival donde la música de los dos continentes, el americano y el europeo, rompen cualquier frontera si es que las hay en este sector y nos traen las tendencias más innovadoras en este aspecto. Todo esto lo engloba el Festival Charco, que tuvo lugar este viernes en el término municipal de Getafe.

Aunque todo apuntaba a que la tarde podría ser sofocante, la tregua del calor nos ayudó a pasar una jornada vespertina de lo más confortable, sin agobios ni calores. Un recinto pequeño pero acogedor daba cabida a este emocionante encuentro con la música. Bebida, comida e incluso peluquería hispter se concentraba en el mismo recinto.

El cartel estaba compuesto por bandas de ambas latitudes y aunque los cabezas de cartel estaban claro tras el anuncio bomba de hace unos días, merecía pasar allí unas horas disfrutando de las propuestas.

Los primero que alcanzamos a ver fueron a Camila Moreno, de Chile, un poco a camino entre el rock y el folk. Se supieron defender bien a pesar de ser la primera hora de la tarde y nos hicieron disfrutar de su directo. En este momento es cuando uno se da cuenta que los estilos musicales se separan por muy poco a pesar de los miles de kilómetros que nos separan.

Los siguientes en pasar por el escenario fueron Little Jesus, de México, la verdad es que nos convencieron mucho con su estilo, más particular, su estética inmaculada como extraídos de La Naranja Mecánica y su buen hacer sobre las tablas. Os los recomendamos totalmente y esto es lo bueno de este tipo de certámenes, lo mucho que uno aprende cuando regresa de una noche tan variada.

Tras estos chicos, regresamos a España por un rato de la mano de Nacho Vegas, que venía bien rodeado ya que se unió a su banda Abraham Boba, cantante de León Benavente, entre otros proyectos. La verdad que los directos de Nacho gozan de especial intensidad, bien sea por la carga de sus canciones y porque además, a nivel musical aporta mucho. Aunque quizás fue el concierto más relajado de la jornada, se volvió a demostrar una vez más quién ostenta el podio de los grandes cantautores del momento.

Tras estos instantes de paz, llegó Gepe, desde Chile. La verdad que fueron bastante desconcertantes en su directo pero el problema no fue suyo, sino nuestro. No estamos acostumbrados a que en el circuito independiente haya sonidos de cumbia y otros ritmos pero en realidad la puesta en escena y la producción llamaron nuestra atención. Una vez más, fue una cuestión de ignorancia y prejuicios absurdos que hacen que en ciertas ocasiones nuestro cerebro se reduzcan a una cantidad limitada de sonidos. Nos acabaron gustado, sí.

Era el turno para una de las bandas de rock argentino más importantes de los últimos tiempo: Él mató a un policía motorizado. Más conocidos que los nombres anteriores, saben jugar muy bien con el pedal y nos traen reminiscencias de grupos noventeros como The Jesus and The Mary Chain o Ride. Nos gustaron más en la primera parte del concierto que tuvo más contenido shoegaze pero sin duda se consolidan como una de las bandas embajadoras del otro lado del charco y nunca mejor dicho.

Bien metida la noche llegaban Los Planetas, que, tras haber dado uno de los mejores conciertos de su carrera en el FIB de Benicassim, venían a este festival como una confirmación estelar de última hora.

Las cosas como son. Podrán pasar mil años pero Los Planetas fueron, son y serán el mayor éxito de la música independiente en España. No cabe duda, no hay opción. Suena categórico pero es difícil encontrar discos que envejezcan tan bien, emociones como las que provocan en su público. Los Planetas encantan o se aborrecen, pero en su género son maestros.

El set list fue bastante similar al que ofrecieron en conciertos anteriores, es decir, maravilloso, emocionante. La calidad del sonido fue inferior por problemas técnicos del festival que Jota supo resolver a mitad del concierto.  Empezamos con un toque muy arabesco, pero las cosas cambian, los ambientes se funden y queda tiempo, mucho tiempo para recrearnos en solos sin letras, música que nos hace volar.

Rey Sombra, Segundo Premio, Ya no me asomo a la reja, Señora de las Alturas o Santos que yo te pinté se sumaron a las canciones más populares como Un buen día o De Viaje, un set list redondo para una vez más una brillante actuación. Reitero el hecho que pocas formaciones en España han dado hasta para escribir libros sobre ellos y es que Los Planetas son algo más que un grupo, son un testigo generacional en evolución. Volvimos a disfrutar un montón con ellos.

La noche se cerraba con unos de los reyes de la música electrónica del momento: Joe Crepúsculo. Nos encanta ese rollo tan hortera y decadente, con Alacrán dándolo todo en la efímera pista de baile. Fue un cierre muy divertido al son de Mi Fábrica de Baile.

Resumiendo, nos gustó mucho la propuesta Festival Charco donde escuchamos muy buena música y además, aprendimos mucho.