Father John Misty: El Hechizo

Foto: Sandrinne Gingembre.

De alguna manera desprenderse de un pasado religioso, y de la presión de un entorno con una percepción peculiar sobre el mundo, puede llegar a ser el primer paso para girar con Damien Jurado.  O para ser el batería de Fleet Foxes. O para dejar de serlo. Volver a dejar de soñar con  lo que un día fueron Neil Young o Bob Dylan, porque quizá ahora ya no tenga tanto sentido, y dejarse atrapar por la intensidad del yo absoluto.

Las dos fechas españolas de la gira de Father John Misty venían avaladas por el sello de Josh Tillman y los chicos de NO como teloneros, ahora sabemos que, de lujo. Ellos fueron los encargados de calentar la velada de la mejor forma posible. Como Madrid era la segunda fecha en nuestro país (la noche anterior tocaron el BCN) estábamos ‘avisados’ sobre la calidad de NO y la calidez de Father John Misty.

Después de que los de Echo Park consiguiesen terminar de llenar la sala. Sí, increíble. Y, tras un breve lapso de tiempo de preparación, Josh T. y los suyos salían a escena. Y la escena era la siguiente, con menos de la mitad de un vaso de tubo lleno de whisky (luego sacó la botella, la verdad, no soy muy aficionada al whisky y no recuerdo el nombre en la etiqueta pero juraría que era igual que la botella de ‘Suntory Whisky’ marca ficticia que aparece en uno de los videos que hay colgados en su facebook)  y un tercio de cerveza se colocaba frente al micrófono: Josh. Los cinco miembros restantes de la banda se repartían el escenario y empezaba lo bueno (más) casi sin mediar palabra. Y la verdad, lo más impresionante desde el instante cero es escuchar la primera estrofa de lo que sea en la voz de Josh.

Es posible que  las letras nos transmitan experiencias arriesgadas para un martes por la noche. Que haya, como dice, matado una parte de sí mismo para dejar que crezca otra que hasta el momento se mantenía en el anonimato. Es posible que todo tenga que ver con alucinógenos, lo que no deja de ser algo externo a la naturaleza humana. Es probable que el alcohol y las mujeres (según parece), y todo lo que cita como fuente de inspiración/perdición, le conviertan en algo ajeno a lo que otros consideraríamos honesto. Pero no se me ocurre una sola frase que haya salido de esa boca con la que no viese al público juntar los pies y asentir de manera inconsciente.

Josh es un líder nato. Es divertido, es alegre, canta tan bien que incluso se aventura a versionar a Frank Sinatra; es descarado, inteligente, atractivo, y además, utiliza las manos continuamente (con permiso de la cadera) para hacernos entender buena parte de lo que está contando. Porque, señores, Tillman es una especie de narrador melódico. Eso es indudable. Y así, nos fuimos moviendo al ritmo de Fear Fun (SubPop, 2012), con canciones como Nancy From Now On, Hollywood Forever Cemetery Sings, Well, You Can Do it Without Me, Tee Pees 1-2 o I´m Writing a Novel, entre otras. Además de la citada versión se aventuró, y no se imaginan cómo de bien, con On the Road Again de Canned Heat. Claro, sí, lo que están pensando es cierto, el mérito no es suyo exclusivamente, la banda hizo un trabajo impecable. En todos los sentidos. Sobre todo, y ahí incluyo a nuestro hombre, porque tuvieron que aguantar a un tipo gritando mamarrachadas durante toda la noche. Bueno, ellos y el público, haciendo un verdadero ejercicio de paciencia, no crean.

Esta vez con la camiseta (en la que se leía claramente ‘Legalicen el LSD’) puesta, fumando marihuana, bebiendo y bailando junto a los integrantes de NO se despedían de la sala El Sol Father John Misty. Los besos se quedaron en Barcelona, la música en Madrid.

Una noche no es suficiente.