Bilbao BBK Live (Jueves): Arranca una fantástica edición 2017 con un cartel y una organización de 10

Fotografía de la pantalla de proyección

Un año más, asistimos a uno de nuestros festivales favoritos, el Bilbao BBK Live. Al saber que el Mad Cool cambiaba sus fechas habituales y las hacía coincidir con las del festival bilbaíno y además con un cartel bastante potente, teníamos nuestras dudas sobre si repercutiría en el BBK Live, pero nada más lejos de la realidad, más bien al contrario, ya que esta edición ha reunido ni más ni menos que a 112.114 personas entre las tres jornadas, casi un 9% más que el año pasado.

Ha sido una edición sobresaliente, con una muy buena organización, mejores infraestructuras, más baños, gente contratada para mantenerlos lo más limpios posible y con lavabos, una gran variedad de oferta gastronómica, vasos reciclables (por fin) que han reducido considerablemente la cantidad de basura que se generaba, sistema de pago electrónico a través de las pulseras, que funcionó estupendamente, un servicio de transporte continuo en el que apenas hubo que esperar colas ni para subir ni para bajar y la decoración de Ricardo Cavolo, haciendo de Kobetamendi un lugar muy especial.

 

La jornada del jueves fue una de las mejores del festival, con el concierto de Depeche Mode rozando la perfección, y con unos Cage The Elephant que pusieron patas arriba Kobetamendi. Nosotros decidimos subir lo más pronto que nos permitió nuestro trabajo, y llegamos a tiempo de ver uno de los mejores conciertos de grupos nacionales de esta edición. Hablamos, cómo no, de los grandes Rufus T. Firefly.

Tenían la gran responsabilidad de inaugurar el enorme escenario principal, así que decidieron hacer piña, juntarse todos en la parte delantera central del escenario, y dar un bolo sobresaliente con un gran sonido aunque quizás demasiado fuerte al principio. Tsukamori abrió un recital espléndido en el que presentaban su último trabajo Magnolia, del que interpretaron casi todos los temas, pero no olvidaron cancionescomo El Problemático Winston Smith (maravillosa) con buenas dosis de partes instrumentales de psicodelia, con una Julia impecable a la batería, y un grupo muy agradecido de tocar en este festival con este entorno tan acorde a las letras de los de Aranjuez, que son todo un alegato al arte y la naturaleza. Creo que la gente que había llegado a primera hora para poder disfrutar de un buen sitio en Depeche Mode se vio inmersa en el universo Rufusiano, y es que la energía y la actitud del grupo nos conquistó a todos. Para nosotros no pudo empezar mejor este BBK Live.

 

Si un grupo local toca en el BBK Live, intentamos estar allí para apoyarles, y eso hicimos con VULK. Estamos seguros que van a dar mucho que hablar, presentaban su discazo Beat Kamerlanden, pero coincidían con los británicos Circa Waves, y tal vez por ello nos encontramos con poquito público y con el grupo quizás algo menos enérgico que en otros bolos. Eso sí, todos los que estábamos sabíamos que queríamos ver a VULK y ellos respondieron como bien saben, dándonos una buena dosis de post punk y yendo poco a poco de menos a más. Cierto es que tal vez la hora no ayudaba, ya que VULK es un grupo que, en mi opinión, se disfruta más en un garito oscuro y con un sonido un poco más alto de lo que sonaba en Kobetamendi, Aun así la banda, con un Andoni al frente que nos recordaba en ocasiones a Ian Curtis y enamorado de Bowie confeso, nos hizo disfrutar de un gran directo.

 

Volvimos otra vez al escenario Bilbao y allí vimos uno de los mejores conciertos de la jornada después del de Depeche Mode. Hablamos de los estadounidenses Cage The Elephant. Cry Baby daba inicio a un concierto explosivo, enérgico, con su vocalista Matt Shultz corriendo de un lado al otro del escenario, contoneándose con sus bailes incontrolables. La banda se entregó al doscientos por cien y nos hizo una sesión para el disfrute, incluso en los momentos más tranquilos como en Too Late To Say Goodbye consiguieron que no paráramos de bailar.  El desenfreno llegó con temas como Mess Around o el último Theet con un Matt empapado en sudor y sin camisa, sobre el público haciendo crowdsurfing. Espectaculares, yo me quedé alucinada.

Cage The Elephant. Foto del Bilbao BBK Live

Depeche Mode, como cabezas de cartel del jueves, no decepcionaron y dieron un concierto sencillamente magistral, que fue in crescendo a medida que avanzaba el concierto. Los cuidadísimos y espectaculares visuales en forma de cortos que acompañaban a las canciones nos adentraban, más si cabe, en ese universo de rock un tanto oscuro con sonidos electrónicos ochenteros. A pesar de venir a presentar su nuevo álbum Spirit, tan sólo interpretaron tres temas del mismo, Cover Me, abriendo el set, seguido de Going Backwards, y hacia la mitad del concierto Where Is The Revolution, al que en mi opinión le faltó un tanto de intensidad o revoluciones. El resto fueron clásicos de la banda como Everything Counts, que no paramos de corear, o Corrupt.

Es cierto que el protagonista absoluto fue Dave Gahan, al que encontramos en plenísima forma, ya que no paraba de bailar a lo Mick Jagger, de girar sobre sí mismo cual sufí, o de doblarse sin esfuerzo con una flexibilidad que ya quisiéramos muchos. Eso, junto a las interpretaciones de cada canción, dotaban al show de una teatralidad muy atractiva, incluso adictiva diría yo, e hizo que en seguida todos cayéramos bajo el influjo de Depeche Mode como si hubiéramos sido hechizados. La banda reservó un espacio para que Martin Gore, el principal compositor de la banda, demostrara sus dotes como cantante y, dejando la guitarra a un lado, nos deleitara con Somebody, en lo que fue el momento más intimista de la velada.

Pero cómo no, el momento álgido llegó con los himnos, como Enjoy The Silence, momento a partir del cual el concierto, ya llegando a su fin, adquirió otra dimensión. Never Let Me Down Again precedió a los bises, para los que la banda no se hizo mucho de rogar, y para los que dejaron toda su artillería pesada: Home, Walking In my Shoes, con un vídeo alucinante, I Feel You y como colofón final, Personal Jesus, que sonó con gran intensidad y con la que nos volvimos locos.

Martin Gore, interprentando Somebody

 

Alguno de mis acompañantes salió en éxtasis de allí y es que no fue para menos. Era alucinante ver a las casi 36.000 personas que invadimos Kobetamendi esa primera jornada, a los pies de esta gran banda, que encontramos en mejor forma que nunca y que ya ha avanzado darán dos conciertos en diciembre en nuestro país. Y allí que volveremos a estar para esperarles…