Éxito rotundo del festival donostiarra Glad Is The Day

Éxito absoluto el de esta tercera edición del festival Glad Is The Day en el parque Cristina Enea de Donostia con gran afluencia de público, superando a las 4000 personas que se acercaron el año pasado, grandes propuestas musicales durante 9 horas ininterrumpidas, food trucks, barras donde refrescarse, baños, mercadillo, sol con suave temperatura, y naturaleza, en un entorno privilegiado.

Para los que no lo conozcáis, el Glad Is The Day es un festival nacido al amparo de la capitalidad cultural europea Donostia 2016 en el Parque Cristina Enea de Donostia y organizado por las salas Dabadaba y Bukowsky del barrio de Eguia.

En él apuestan por sacar la actividad habitual de ambas salas pero con un cartel más abierto, para de esta manera darlas a conocer al público de forma gratuita donde, además de apostar por grupos locales y con gran variedad de estilos, apuestan por la paridad entre hombres y mujeres encima de los escenarios. Así en el cartel de este año estaban Yo Ciervo, GhosNumber & His Tipsy Gypsies, Drumkopters, Luma, Grises, Liher, Todos Tus Muertos, María Arnal I Marcel Bagés, y Los Bengala, además de una zona de DJs con nombres como This Ist o El Txef_A entre otros. Todo ello desde las 12 del mediodía hasta las 21:00h de la noche, y sin olvidar las actividades para los más pequeños, lo que hizo que se acercaran hasta allí numerosísimas familias, aunque comprobamos que a los pequeños lo que les gusta de verdad es la música en directo.

Llegamos al parque sobre las 13:45h y allí ya había muchísima gente sobre el verde césped, de picnic con sus manteles, sus cestos y sus comidas, y es que la hora invitaba a ello, y el entorno más aún.

Ambiente en la campa de Cristina Enea en el Glad Is The Day. Foto: Sara Pérez.

Sobre el escenario ya estaba el trío Drumkopters. Guitarra y voz, bajo y batería, son suficientes para que el trío de chicas vestidas de negro, con antifaz negro (estilo cacos) y unas divertidas gorritas de colores de esas de hélice en la parte superior, dieran rienda suelta a una buena dosis de rock y punk con ritmos trepidantes de baterías y guitarras aceleradas con sus temas en euskera. Muy interesante.

Tras dar una ojeada por los numerosos puestos que ocupaba el mercadillo, con ropa de segunda mano, vinilos, bisutería o ropa para los más txikis, llegó la hora de ver a uno de los grupos que más nos sedujo, los locales LUMA.

El dúo donostiarra formado por Xabi (voz y guitarra) y Adrián (batería) nos ganó gracias a su sencillez, a su calidad y a sus canciones. Les seguíamos la pista desde que les vimos el pasado año en el festival Kutxa Kultur. Entonces acababan de sacar, como quien dice, su EP de debut, Club, pero no habíamos tenido la ocasión de disfrutar de su segundo trabajo Airwalk, compuesto por 5 temas, en directo.

Airwalk es más sosegado que Club. Aquí sobran las florituras y prima la calidad, y la perfecta combinación de temas de estos dos trabajos, donde la sencillez de las guitarras en contraste con el ritmo acelerado de la batería, junto con la melodía de voz que en ocasiones terminan derivando en grito, y esas atmósferas a veces oscuras, a veces alegres, ora psicodélica, ora garajera, dota a su set de un magnetismo que pocos grupos consiguen. Nosotros y la mayor parte del público allí presente caímos rendidos ante LUMA, y deseamos pronto les llegue el reconocimiento que merecen.

Lume en Glad Is The Day # 3

Tras Luma, llegaba otra propuesta local, ahora desde Zestoa, de la mano de Grises.

Amancay aparecía sobre el escenario con una camiseta rosa donde podíamos leer Femme Power. Ojala más grupos comprometidos con el feminismo y la igualdad como lo están Grises. Y es que tal y como aclararía más tarde Amancay en la introducción al tema Wendy, en la mayoría de festivales, así como en todos los sectores, la desigualdad sigue siendo muy notoria y tristemente aún queda un larguísimo camino que recorrer. (Yo personalmente en conciertos he escuchado decir ” cómo toca el bajo, si no parece que sea tía “ (refiriéndose a Belako) o peor aún “con esa voz que tiene no sé qué necesidad tiene de exponer así su cuerpo para atraer a los tíos (en referencia a Lea de Chk! Chk! Chk! por llevar un mono corto), ciertamente vergonzoso, y lo peor es que algunos de estos comentarios vienen de boca de mujeres. Nosotros desde aquí no podemos más que felicitar al Glad Is The Day porque este festival ha apostado por paridad entre hombres y mujeres, y a Grises por estos alegatos feministas tan necesarios, así que Zorionak.

Femme Power

Dicho esto, Grises como siempre trajeron hasta Donosti las ganas de baile, sobre todo entre los más pequeños, a los que les encantan las canciones frescas de los de Zestoa.

Aspiradora Espacial dio inicio a un gran concierto, donde pocos pudieron aguantar sentados en el césped, y es que ¿a quién no se le van los pies con los sonidos electrónicos de Plástico Eléctrico? Apostaron por un set muy pensado para el disfrute y el baile, con temas como El Hombre Bolígrafo, Chicles Pegados, la anteriormente mencionada Wendy, Animal, Parfait, que ya es todo un himno y puso a botar a todos los allí presentes, o Avestruz de su último álbum Erlo. Por supuesto, no podía faltar el marciano que acompaña a la banda en todos y cada uno de sus conciertos. Otra vez grises han conseguido montar una gran fiesta a pesar de la hora (15:30h de la tarde) y nos han hecho pasar un rato de lo más ameno.

Grises en Glad Is The Day. Foto by: Sara Pérez

Ya era hora de reponer fuerzas, las colas en los food trucks eran interminables, así que nos ausentamos del parque para ir a comer algo.

Para cuando volvimos a Cristina Enea, Todos Tus Muertos estaban ya terminando su concierto, allí vimos que el reggae-punk de los argentinos cuenta con muchísimos seguidores, pues estábamos ante una campa llena hasta la bandera, entregada a los ritmos ska de la banda. Normal, ya que se trataba de una cita muy especial para los seguidores de la banda, teniendo en cuenta que nadie pensó que volverían a reunirse el pasado año y tras 18 años de no tocar juntos. Podemos decir que nada se notaron esos años de parón, ya que los argentinos revolucionaron literalmente el Glad Is The Day. Fue uno de los conciertos más multitudinarios de la jornada.

Llegaba el turno de otro de los grupos que nos maravilló. La propuesta de María Arnal i Marcel Bagés.

Presentaron 45 cerebros y 1 corazón, su primer trabajo que nos llegó precisamente al corazón. Qué os puedo decir de la hermosa voz de María, porque es eso, hermosa, y es junto con las letras, la protagonista absoluta de este concierto, eclipsando en ocasiones las guitarras de Marcel.

“En agosto del pasado año en la Pedraja (Burgos) al exhumar una fosa común de asesinados por el franquismo, encontraron casi intactos 45 cerebros y un corazón”. Así nos presenta María la canción que da nombre al álbum, y así lo hará con cada una de las canciones. También nos explica que sus canciones son hechas a partir de archivos y fonotecas digitalizadas, y de ahí sacan un material que les sirve de inspiración a estos maravillosos temas en torno a la memoria histórica cantados tanto en castellano como en catalán. Nos alucina su voz interpretando cada canción desgarrándose a veces, en esta propuesta de folklore, pero también con momentos de distorsión de guitarras y de psicodelia.

Tras la Canción del taxista, una jota que cantaban unos italianos anarquistas y por cosas del destino llegó años más tarde hasta un taxista que la hizo suya, vendría la introducción al Ball del Betllatori, momento en el que se fue la voz del micro, y ocasionó que el dúo tuviera que salir hasta arreglar el problema técnico. Pero era tal la magia que se estaba viviendo en ese momento, estaba saliendo tan redondo todo este festival en ese entorno ya al atardecer, estábamos disfrutando todos tanto, que nadie puso queja ninguna a este problemilla, sino que esperamos pacientemente unos escasos 5 minutos, que fue lo que tardaron en solucionarlo, hasta que María y Marcel volvieron a salir.

Por fin pudieron tocar la desgarradora Ball del Bellatori, donde se nos pone la carne de gallina, y hasta se nos corta la respiración. Ya nadie se acuerda del problema que acaba de acontecer y si ya nos tenía hipnotizados y absortos en las historias que cuentan, mejor dicho que interpretan aun en tono de folklore, nos rompen todos los esquemas con una vuelta de tuerca en su repertorio en Canción Total, un tema muy pop, donde nos invita a ayudarle con los coros. Nos está haciendo disfrutar como a un niño con zapatos nuevos.

Para acabar un bolo que a pesar de los problemas técnicos ha sido redondo, su single Tu Que Vienes a Rondarme, donde pone a todo el mundo en pie, y es que otra vez la sencillez nos ha vuelto a conquistar. Maravillosos.

La jornada del Glad Is The day estaba llegando a su fin, y para poner el broche de oro a este gran festival, nada mejor que hacerlo por todo lo alto y con una gran fiesta de mano del dúo zaragozano Los Bengala.

El dúo pisaba Donosti por primera vez con gran simpatía, actitud, desparpajo y grandes dosis de rock and roll y garaje, de ese que tanto nos gusta. Borja Téllez (batería y voz) y Guillermo Sinnerman (guitarra y voz) aparecieron sobre el escenario ataviados con sus camisas de estampado de tigre de bengala, y en seguida darían paso a un fin de fiesta salvaje.

Sé a Donde Voy daba inicio a un gran concierto que nos engancharía y nos haría mover las caderas desde el primer momento y hasta el final. La gente en Donosti es más comedida que en otros lugares, y le cuesta bastante eso de soltarse la melena, eso es así, pero aun así vimos a una banda muy cómoda y agradecida. 65 días, Sufrir, Salvaje y hasta una balada (balada al estilo de los Bengala significa no para de bailar) Jodidamente Loco, pusieron medio patas arriba a todo el parque de Cristina Enea.

Veníamos un poco decepcionados del Low Festival, y este Glad Is The Day #3 nos ha servido para quitarnos ese sabor de boca agridulce que traíamos de Benidorm.

Este es un claro ejemplo de un gran hacer de festival de pequeño formato. Ojala el año que viene haya subvenciones suficientes para un Glad Is The Day #4. Zorionak!!!

Sara Pérez.

Fotos y vídeo: Richard Curiel