Estilo, madurez y corrección sonora y formal: The Jayhawks en concierto

Foto: Jordi Teixidó.

 

14 de abril.
Sala Barts (Barcelona).
GuitarBCN

 

El pasado martes 14 de Abril presenciamos la actuación de la banda norteamericana The Jayhwaks en la sala Barts de Barcelona, dentro del marco del Festival de Guitarra. Una actuación que, además, formaba parte de la gira española que está protagonizando la banda y que los está llevando estos días a Sevilla, Granada, Madrid, Bilbao, Zaragoza, Valencia, Pamplona y Gijón.

Hablar de The Jayhawks es hacerlo de una banda madura, seria y consolidada. Algo que se reflejó perfectamente en la edad mediadel público mayoritario que acudió a la cita barcelonesa, alrededor de la cuarentena. Algo que transmiten con su corrección y contención formal sobre el escenario, con Gary Louris delante. Porque si están ahí arriba es para hacernos felices con sus canciones pero sin despeinarse la melena ni excederse. Eso sí, ofreciendo lo mejor de cada uno musicalmente, dando lugar a un directo perfecto al que musicalmente pocas pegas podríamos encontrar.

En el concierto que nos ofrecieron la semana pasada dejaron claro que venían a dejarse querer y a disfrutar de sus seguidores coreando con delicadeza sus grandes hits. Algo que quedó claro desde el principio iniciando el concierto con su famosísimo I’m Gonna Make You Love Me, declaración de intenciones como ninguna. Y de ahí a Stumble To The Dark, Somewhere in Ohio y sus pa-pa-pás y Big Star. Fiesta grande del rock suave de tintes sureños ayudada por una sonoridad envolvente en el siempre mágico contexto visual de un teatro. Felicidad adulta y mesurada pero no por ello menos patente.

Con sus guitarras y su bajo siempre afinados y con la intensidad adecuada, el teclado de Karen Grotberg dándole el toque a las canciones y la voz de Gary Louris rozando la rasgadura y añadiendo un elemento más de raíz al estilo de la banda, fueron avanzando a lo largo de la hora y media de concierto sin ningún altibajo, siempre al cien por cien, sin un fallo ni un desvío del guión. Regalándonos momentos preciosos como Tim O’Reagan desde su posición en la batería cantando junto a Gary Louris Tampa To Tulsa, o el que fueron protagonizando todas y cada una de las canciones de un setlist que no debió olvidar ni una de las favoritas del público.

Corrección musical aparte, una de las grandes bazas de The Jayhawks es la batería infinita de canciones bonitas que tienen y que desplegaron sobre el escenario llegando al corazón de todos los que las conocíamos. Canciones tan sentimentales como Smile, Trouble, Blue, Save It For A Rainy Day, The Man Who Loved Life o la I’d Run Away que dejó paso al bis. Canciones que puedes haber escuchado miles de veces pero nunca dejan de llegarte al alma, y de las que al reconocer las primeras notas en un escenario sientes toda su emoción. Y, entre ellas, los de Minessotta nos regalaron el cover de Until You Came Along de Golden Smog.

Todo este despliegue de canciones tuvo su guindita en un sentido bis que protagonizaron All The Right Reasons, una Bad Time en la que por primera vez dejaron lugar a una pequeña improvisación y salieron por unos segundos de su férreo guión, y una preciosa Tailspin que acabó con Gary Louris abajo del escenario. Las dos únicas concesiones fuera de la formalidad que nos ofrecieron en todo el concierto, todo sea dicho.

Y es que, amigos, ahí precisamente es donde se encuentra el gran pero del directo de los norteamericanos. Porque sí, lo repetiremos hasta la saciedad, son perfectos musicalmente y tienen canciones completas, pero al acabar el concierto sentimos que ha faltado un algo. Ese algo que hace que a algunos no se les quede grabado en la memoria de los grandes conciertos. El exceso de corrección y su apego al guión establecido, sin casi ningún momento de “desmelene”, puede hacer que aquellos que conocemos a fondo su cancionero disfrutemos ciertamente de las mismas, pero difícilmente enamorarán a alguien que no les conozca.

Aun así, todo ello puede que sea parte de la personalidad y las intenciones de la banda y no sea percibido por aquellos que les conocen desde los inicios y agradecen, cosa quizás de la edad, esa calma. Porque nadie niega que está delante de una gran banda con mucha personalidad, excelentes canciones y grandes músicos. Que hacen de ello su bandera y a estas alturas del cuento disfrutan de complacer a todos sus seguidores más veteranos sin importarles nada más. Y que así sea si ellos lo quieren.