Eno!Festival, donde el postureo se hace vino

Vino, vino y más vino. Sí amigos, lo habéis adivinado, si alguien es el protagonista en este festival, ese es el vino. Y es que todo gira en torno a esta deliciosa bebida, intercalando conciertos de varios artistas musicales con numerosos momentos vinícolas.

Después de toda la mañana esperando y una comida copiosa que era necesaria sabiendo que íbamos a catar numerosos caldos, decidimos que nuestra llegada al Eno!festival la iba a marcar la actuación post-punk de los señores de Trajano!, y decidimos muy bien, puesto que fue una actuación que nos permitió ir poco a poco entonándonos e ir entrando en calor para la tarde que nos esperaba. El grupo que se formó en Madrid nos ofreció su repertorio típico, pasando por canciones como El último hombre del mundo o Cristales. Muy correctos estos chicos.

La siguiente parada fue el concierto del gran Luis Brea, de Luis Brea y el Miedo, para ser más concreto. ¿Su estilo? Él se define como postindie, y yo no sabría cómo definirlo. Sólo sé que es raro y me engancha, para mí es suficiente. Tocó canciones como After Crisálida y nos terminó de hacer volar con ese gran tema que es Automáticamente. Pero el momentazo del bolo fue cuando la banda desapareció y Luis se quedó solo sobre el escenario para interpretar Baso es con V, canción en la que se olvidó del micrófono y empezó a interpretar a capela para terminar volviendo al micro y concluirla con toda la banda y por todo lo alto. ¡BRUTAL!

Aquí decidimos tomarnos un descanso, y que pese a estar trabajando, nos merecíamos al menos hacer una de las numerosas catas de vino que se ofertaban. Así que allí estuvimos, en la cata Un Solaz y…a disfrutar, pero no fue un solo Solaz, fueron 5 y al salir nos bebimos un vino azul muy bueno. Cada vez me gustaba más el festival, no sé por qué.

De allí nos fuimos a ver a Los Nastys. “¡Madre mía David, Los Nastys!”, me decía alguna amiga mía que andaba por allí. Y ese comentario refleja a la perfección lo que fue este concierto, un concierto al que no asistió mucha gente, pero los que fuimos teníamos claro que allí se iba a darlo todo, y lo hicimos. Imposible no saltar con la banda madrileña y su punk rockero. Saltaron al escenario y un detalle resumiría lo allí vivido, Luis Basilio que es el cantante, salía con la bragueta bajada y un plátano asomando. No tengo nada más que decir, solo que disfrutamos mucho con temas como Holograma, Jägermeister y el temazo Fumar, beber y romper.

Y por fin, tocaba el turno de una chica que creció en La Línea de la Concepción. Por fin le tocaba el turno a la enorme Carmen Boza. Ahí estaba sobre el escenario con esa fuerza que transmite la gaditana, para empezar tocando ese temazo que es Fin y con el que rompió la cuerda de una guitarra, flipante. Poco a poco se fue metiendo al público en el bolsillo con sus canciones, canciones como No me parezco, Culpa y castigo, Octubre o El Ejército. Esta mujer se merece todo lo bueno que le pase, derrocha arte por todos lados.

Otro vino y tocó el turno de Soleá Morente y ese pedazo de voz que tiene. Sus tintes flamencos maridaban perfectamente con el concepto del festival, maridaba a la perfección con el vino. Una gran artista para un gran festival que nos hizo disfrutar, en especial con ese Todavía que aún resuena en mi cabeza y que me llegó al corazón. Emoción por todos lados con la granaína de adopción.

Tras la actuación de la genial Soleá Morente, decidimos que era tiempo de dejar el lugar y trasladarnos a Malasaña a contar el postureo vivido a nuestros amigos, vamos, más postureo todavía. Pero eso es otra historia. Así que solo me queda deciros, que la tarde que pasamos ayer fue muy especial, un festival diferente y en el que nos encontramos a lo más granado de la escena alternativa española entre el público. El Eno!festival se lleva la aprobación de CrazyMinds y deciros que al año que viene repetiremos. ¡Viva el vino!