En Siberia también se baila: los valencianos seducen al público madrileño en la presentación de su disco debut

Siberia en Costello

Empezaba a caer la tarde en Madrid. Mientras, en la sala Costello, los valencianos Siberia se preparaban para presentar su primer disco Océanos de Luz en directo. Los primeros minutos de expectación y nervios se transformaron en ganas de disfrutar y darlo todo ante las más de cien personas que quisieron ser partícipes de su puesta de largo en la capital. No era la primera vez que tocaban aquí, pero sí la primera que lo hacían sin talonear a otro grupo, siendo ellos los protagonistas.

Pero antes de entrar en detalles con Siberia quiero hablaros de la primera sorpresa de la noche. La que llegó con la espectacular y cálida voz de Paul Panés. ¿No te ha pasado nunca eso de estar a tus cosas y de repente algo llama tanto tu atención que te quedas como inmóvil escuchándolo? Pues fue algo así.

Este cantautor gaditano -de Chiclana-, cuyo estilo recuerda a Andrés Suárez, se presentó con un acústico con el que dejó boquiabierta a toda la sala (en serio, su voz y sus letras no son de este planeta). Y, según nos contaron desde, su primer proyecto está a punto de ver la luz y lo hará con el respaldo de High Fidelity.

SALIR A FLOTE DESDE EL FONDO DEL OCÉANO

Tras la actuación de Panés, con la que los allí presentes fuimos entrando poco a poco en calor, llegó el turno de los valencianos, quienes salieron para caldear aún más el ambiente, y para ponernos a saltar y bailar al ritmo de temas como Disimular, Indecente, Titanes o El Bosque. Y es que en la Siberia de Carlos López ‘Loru’ (voz), Juan Alarcón (guitarra), Adrián Navarro (guitarra), José A. López (bajo) y Christian León (batería) no hay hueco para el frío. La banda aterriza con un disco que es una especie de viaje hacia algo lejano y diferente a través de una voz y un sonido nada típicos, que lo hacen muy interesante.

“Nosotros veníamos de un estilo de pop-rock versionando a Despistaos o El canto del loco en el garaje. Y llegó el día en que dijimos vamos a darle una vuelta a esto a tomarnos las cosas más en serio, a trabajar desde cero y más profesionalmente. En esos momentos nos llamábamos de otra forma –la cual no diremos, apostillan entre risas- y lo que empezamos a hacer estaba súper lejos de lo que hacíamos antes, y dijimos cuál es el punto más lejano a donde estamos, y pensamos en Siberia”, explican a Crazyminds los componentes.

Con el título del álbum la cosa cambia completamente. Con Océanos de Luz la sensación de querer irse lejos desaparece, más bien se trata de mostrar que todo el trabajo realizado en el proceso de grabación –durante el que reconocen haberse encontrado con “muchos baches y muchas piedras en el camino-, se ha convertido en ganas de salir a flote. “Queremos ir hacia la luz dentro de este océano. Y en la portada queda representado ese salir a flote, con un astronauta que, con todo el peso –viste escafandra y nada entre tiburones-, consigue salir del fondo”, reconocen.

Entre canción y canción buscaban una conexión y cercanía con el público, algo que se agradece siempre. Hasta el punto de testar cuál podría ser el tema que diera forma a su próximo videoclip. Ellos mantienen la balanza entre Disimular y El Bosque, y los asistentes decantaron esa balanza hacia la segunda de las propuestas. Personalmente, me quedo con Disimular, y su estribillo pegadizo, de esos que dan ganas de subir el volumen al máximo y desgañitarse cantándolo.

Tras el concierto emprendieron el viaje de vuelta a Valencia. Pero esto no ha hecho más que empezar. Aseguran haber vivido una carrera de fondo en la que han invertido mucho, y ahora lo más importante de cara al futuro, un futuro cercano, es “seguir tocando, pensar en la gira, en el siguiente concierto, en el próximo single, y por supuesto en volver a Madrid”. “Ahora estamos en el camino, afrontando lo que va surgiendo y viéndolas venir, y cogiendo todos los consejos que nos den”.

De momento, Siberia van rompiendo el hielo, sin prisa pero sin pausa, y con una meta en mente: pelear para que en estos meses les conozcan, les vean y tener la posibilidad de tocar en alguno de los miles de festivales que invaden la geografía española cada verano. Llegan con mucha energía y, sobre todo, con ganas de “dejar huella positiva”.