ELE: ELEgante, ELEctrica, ELEgida

Hay directos que suponen el despegue de una brillante carrera. El debut del disco Summer Rain en vivo es uno de ellos. Toda una noche de ensueño con una exquisita banda sonora de fondo. Así fue un debut tan bueno que transformó la sangrienta realidad de la arena de Las Ventas en un cabaret de fantasía.

Como te decía, la noche tuvo de todo. Unos copos minúsculos nos acompañan en la cola de gente que aguarda en las taquillas con cara de frío y ganas de descubrir a la nueva musa de Madrid en pleno temporal ártico. Las puertas de Las Ventas se abren de par en par para desnudar una arquitectura imponente que acoge una historia taurina que nos importa más bien poco. En el increíble diámetro del coso yace una carpa que parece la entrada a un circo ambulante lleno de sueños. Una barra, dos reservados, una grada de cine, una platea con sillas altas, palomitas, birras, una bola de disco, un escenario, lámparas de araña… Todo parece sacado de un viejo y extraño vodevil ambulante. En medio de este irreal lugar pronto aparece un torbellino, menudo y grácil pero muy versátil y talentoso.

Se llama ELE y su sencillez llena una escena decorada con mimo y elegancia por su amiga y corista, Sara. ELE se crece, se ve en su casa y como los buenos toreros quiere brindar su faena a la plaza. A la cantautora madrileña le acompañan un sinfín de amigos talentosos que parecen formar parte de un, desconocido por la mayoría, Dream Team musical. Am I waiting my time? y Another colour nos sirven para acercarnos al compañero más fiel de la artista madrileña: Su piano. La sensibilidad de su música está impregnada por muchos estilos que vienen de más allá del océano aunque su llama es puramente local. ELE tiene mucho carácter, a pesar de su aparente dulzura y eso se deja notar en temas de mucho calado como los que jalonan su Summer Rain.

Folk, Soul, Blues, Country o R&B aguardan su turno. Mientras, ELE es todo amabilidad y su serenidad transmite un buen rollo a un público que la apadrina rápidamente. La rendición es total cuando una descalza ELE hace en directo lo que cada jueves hace en privado: Recibir una clase de chelo con su profe Belén. La canción se llama Shadows y el fabuloso decorado alfombrado se estremece. Es una imagen cotidiana en un marco extraordinario. Toda una contradicción muy artística.

Nos fascina el despliegue de medios y músicos. No menos de 12 coristas, un batería con mucho encanto, una guitarra siempre dispuesta a hacerse notar en el momento justo. un bajista y el piano de la niña que todos queremos mimar en ese momento. Vamos saltando de géneros sutil y exquisitamente. La versatilidad se hace música con temas como Can’t find my way home, Love my, my love above o We’ll keep your memories. Se incorporan nuevos músicos e instrumentos en un ambiente distendido, como de ensayo con público. Importa pasarlo bien y se nota. Entran instrumentos como un banjo y números tan preciosistas como el zapateado de Lucas Caldero, que nos recordó el duende escondido que encierra la música racial como la que hace nuestra protagonista de hoy.

Por si fuera poco, ELE no cesa en su empeño de aupar al público a unas cotas de protagonismo que se agradecen en tiempos del egocentrismo de las falsas estrellas. Ella es un torrente de simpatía y electricidad que aprovecha sus momentos alejada del piano para conectar su voz con juegos vocales a varias voces, y con el público soltando coñas y mostrando su cercanía. Es una más, celebrando cumpleaños ajenos o quejándose por las comisiones abusivas en el precio de las entradas.

La cosa se alarga y no nos cansamos de escuchar la voz de la elegida para reinar en Las Ventas. Tras su burla hacia los bises – al fin, alguien me comprende – prosigue un recital convertido en fiesta, con el público en pie gozando de temas como Summer Rain, rematado por una visualización muy sencilla pero estética y eficiente, Calling you y Positivity. Finalizan 2 horas de felicidad alejados de todo lo oscuro que nos aguarda a las puertas de la plaza.

Hay pocas personas que puedan presumir de conquistar Las Ventas el día de su debut sin tener las manos manchadas de sangre. ELE es una de ellas. La bella madrileña repartió felicidad, sonrisas y una diversidad de estilos que hace que un directo suyo se convierta en un festival en sí mismo. Con semejantes encantos, a pesar del frío infernal de una noche invernal en Madrid, ELE ha seducido completamente a la ciudad que la vio nacer, que enfervorecida le ha entregado su plaza a la elegida de nombre breve.