El SOS 4.8 se rinde a los pies de la magia de Phoenix y la genialidad de Damon Albarn

DAMON ALBARN

FOTO: SOS 4.8 / EQUIPO HELMET

Tras una buena jornada vivida el día anterior, con alguna sorpresa y alguna desilusión, sólo podía ir a mejor. El cartel era de ensueño así que teníamos las expectativas por las nubes.

Como primera opción estuvimos oyendo a los Neuman, cuyo último EP Bye Fear, Hi Love salió a lo largo de 2013 y están a punto de publicar nuevo trabajo. Un concierto muy bien ejecutado.

Pero el objetivo de esta velada se concertaba con intensidad en el escenario de Estrella de Levante, así que tras acabar Neuman empezaron a sonar los primeros acordes de una de las bandas que más nos gustan en esta casa: Triángulo de Amor Bizarro.

Los gallegos tuvieron el handicap de tocar de día y mirando el sol, lo que supuso alguna queja por parte de Isa, la voz femenina. Pero aquí nadie se vino abajo y supieron sacarle partido a su potente directo y consiguieron movilizar a un número interesante de curiosos que se paraban a oír. Salvo algún momento en el que el bajo sonaba mal ecualizado, el resto del concierto fue un viaje interesante por su último trabajo Victoria mística, así como por temas antiguos como De la monarquía a la criptocracia. Muy bien hecho, Triángulo de Amor Bizarro.

Tras la finalización del concierto, esperaba uno de los grandes nombres y quizás de los más controvertidos. ¿Por qué? Damon Albarn, líder de la banda británica Blur, venía a presentar sus temas en solitario de su recién estrenado trabajo Everyday Robots.

Sabemos que estos despuntes en solitario siempre traen controversia porque uno no sabe si viene representando a su anterior formación o por el contrario, desea una desvinculación real de la misma. En un festival todo se magnifica, así que entre el público había quien pensaba que venía a ver al cantante de Blur o que venía a ver a Damon Albarn en solitario.

Pero Damon tiene las cosas más claras que nosotros en este aspecto. Ataviado con traje y con aires serios, debutó en escena con Lonely Press Play siguiendo prácticamente de seguido con la canción que da nombre al disco, Everyday Robots, quenos permitió desconectar de la realidad por un momento porque la ejecución fue brillante. Tras algunos temas más, la banda se fue abriendo y dio la vuelta el concierto, dejando a un lado el piano y una pose de misticismo para ser un poco más Damon, aunque dejando de lado su parte más gamberra.

Supo sacar partido al repertorio de Everyday Robots pero ni él mismo puede olvidar que forma parte de una de las bandas más populares del Reino Unido y se decidió de forma elegante con un coro gospel a interpretar Tender, así como temas en solitario como Mr Tembo y Heavy Seas of Love, para así cerrar una sesión mágica de originalidad y clase.

Nos da pena que Blur se quede aparcado, pero sin duda lo nuevo de Damon Albarn, la banda que lleva y el formato del concierto son dignos de mención y de una mente creativa como la suya. Además, el horario que tuvo le permitió disfrutar del atardecer del SOS y de poder ver cómo salía la luna. Mágico.

El listón estaba muy alto tras el paso del cantante británico pero venía, al menos para mí, el segundo plato fuerte de la noche: los franceses Phoenix.

Es una lástima que no vengan de gira y siempre nos toque verlos en formato condensado, pero desde el minuto uno fue un despliegue de energía positiva y estilo. Desde una salida triunfal con el salón de los espejos de Versalles, su tierra de origen, hasta su forma de posar.

Tras enloquecer al público con Entertaiment, decidieron enlazar con Lasso y Lizstomania. Salieron con la artillería pesada y consiguieron hacer las delicias de aquellos que mirábamos perplejos. La calidad del sonido era extrema y la voz de Thomas Mars, que a veces se quiebra, sonó de escándalo. Tras Too Young, canción perteneciente a la BSO de la archiconocida película Lost In Translation, siguieron con 1901 y la animada Trying To Be Cool. Tanto el escenario como el recinto eran una auténtica fiesta.

Decidieron amansarnos con Chloroform y crear un ambiente mágico, jugando con las luces y las proyecciones. Son elegantes en cada movimiento, ¡son franceses! Supieron enlazar muy bien con If I Ever Feel Better y una pieza instrumental durante la que Thomas lo ve directamente tumbado en el suelo, recreándose en su propia obra.

Pero el concierto olía a final y sacaron Armistice, SOS in Bel Air y Rome para prácticamente cerrar el concierto, mientras que Thomas, líder de la banda, se acercó a cantar con el público, tirándose encima de él y pasando de mano en mano. Como colofón final volvieron a sonar los acordes de Entertaiment, cerrando una noche de ensueño. Lo vivido allí es indescriptible, a todos los niveles, ejecutivo y emocional.

Dado que el concierto finalizó pronto, decidimos ver a los madrileños Miss Caffeina, que además de tocar a una hora algo intempestiva, tenían el tiempo muy ajustado, pero supieron defender muy bien temas como Mi Rutina Preferida, Mi capitán o Carnaval, además de interpretar una nueva canción llamada Buen Soldado y que se presentará el día 6 de mayo de forma oficial. Está claro que los festivales son una gran oportunidad para bandas grandes y pequeñas.

Y ya por último, al menos si nos referimos a la parte más pop rock del festival, estaba la formación londinense Pet Shop Boys, referentes de la música dance de los años 80. Aunque el espectáculo visual era brutal y la puesta en escena era casi más propia de un musical minimalista, no vamos a engañar a nadie: apenas hay música en directo, viene todo ya hecho desde casa. No les resto mérito ni a su trayectoria ni a su concierto, pero lo que hacen es realmente fácil de ejecutar e improbable a la hora de fallar.

Eso sí, fue divertido finalizar la noche cantando a pleno pulmón canciones como Always On My Mind, It’s a Sin, West End Girls o Go West.

Y aquí acaba nuestro paseo por el SOS 4.8 más variopinto, pero uno de los más cuidados en cuanto a calidad musical. No consiste en confirmar mil nombres, sino traer a los cinco mejores candidatos. Estamos deseando volver porque este festival es adictivo. ¡Siempre se vuelve!

El balance ha sido muy positivo a nivel técnico y organizativo y esperamos con ganas la edición de 2015. ¡Gracias SOS4.8!