El salón de Glen Hansard

Hay canciones, melodías y versos que solo surgen en situaciones especiales, en lugares concretos. Quizás por eso Glen Hansard transformó el escenario del Casino L’Aliança del Poblenou de Barcelona en un acogedor salón (o un pub irlandés, según como se mire) para repasar su cancionero frente al publico barcelonés. Puede que la calidez de aquellas pequeñas lámparas ayudase a que el músico irlandés se sintiese a gusto para poder ofrecer un recital tan estremecedor como sincero.

Estar solo sobre el escenario permitió a Glen Hansard interpretar sus canciones tal y como él las concibió cuando las compuso. Desde los primeros acordes de Love Don’t Leave Me Waiting, con la que inició su repertorio, Hansard puso toda su alma en cada canción. Su voz sonó desgarradora y frágil por partes iguales, arrancando esporádicas ovaciones a un público que se mostró respetuoso durante todo el concierto, que forma parte del Festival Mil·leni. Ya en Winning Streak, My Little Ruin o When Your Mind’s Made Up, que sonaron al principio del concierto, quedó claro que el irlandés sabe contrarrestar la ausencia de una banda con la pasión que muestra en cada una de sus canciones.

Sonó excelente con sus guitarras, aunque quizás se reservó los momentos más íntimos y personales para el piano. Sentado casi de espaldas al público, interpretó una McCormack’s Wall despojada de todas aquellas melodías irlandesas que acompañan a la canción original. Un tema que fue “fruto de la resaca, justo en el instante en el que sabes que no te vas a morir y en el que sabes que comerás algo pronto” explicó Hansard. Más adelante volvería al piano para dedicarle a su madre Bird of Sorrow en el que fue uno de los momentos más bonitos y emotivos de la noche.

Pese al formato del concierto, Hansard no estuvo solo toda la noche. Sorprendió al público al invitar al escenario a Javier Mas, virtuoso guitarrista aragonés que acompañó a Leonard Cohen en sus últimas giras. Provisto de un laúd, Mas aportó mucha calidad a temas del irlandés como Lowell Deserter y Way Back in the Way Back Then. Pero donde más brilló la colaboración entre ambos fue en el homenaje que le hicieron a su admirado Leonard Cohen: interpretaron Famous Blue Raincoat y Who by Fire.

Javier Mas no fue el único acompañante que tuvo el músico irlandés. Hansard invitó a Quico Tretze, un músico barcelonés, a interpretar la oscarizada Falling Slowly junto a él (y cantando parte del tema en catalán). Un movimiento arriesgado siendo esta canción una de las más famosas y emblemáticas de Hansard, pero el público supo valorar esta pequeña sorpresa. También subió al escenario una amiga irlandesa del músico que había volado desde Dublín con su madre (que cumplía años ese mismo día) para verle.

Al final de la noche, tras dos horas de concierto, Hansard volvió a pedir todos sus invitados que subiesen al escenario para interpretar So Long, Marianne de Leonard Cohen. Lo hicieron totalmente desenchufados, sin micrófonos ni amplificadores. También se unieron a este bonito final Escuchando Elefantes, los fantásticos teloneros gallegos que se ganaron la admiración del público con tan solo cinco canciones.

Un final redondo que escenificó a la perfección la comunión entre Glen Hansard y su público. Con sus acompañantes sobre el escenario, sin necesidad de protagonismo, el músico irlandés se deshizo en agradecimientos hacia el público. Saludó por última vez y abandonó su pequeño salón.