El murmullo. Nat Simons. Concierto Madrid. Moby Dick.

NAT SIMONS

El murmullo entra muy despacio, casi por debajo de la puerta, y se va expandiendo por la sala, por tus oídos, por tu cabeza. La sala de la ballena está llena. Hay mucha gente y muchas ganas. El sonido es perfecto. Algo bajo a mi parecer. Pero perfecto. El murmullo ha sido alimentado a fuego lento, con espectaculares arreglos, y la voz de Nat Simons se sustenta en el directo con una gran banda, vestida de rigor y negritud en base a órgano-guitarra-batería-bajo-acústica y armónica.

Hasta hace poco no conocía el trabajo de Nat Simons. No conocía su “casa en lo alto“, su Home on High. Primer trabajo de larga duración de la madrileña Natalia García Poza, que ha elaborado un exquisito cóctel, grabado de la mano de Jose María Rosillo y una muy buena banda de músicos. Su “casa en lo alto”, su “castillo inexpugnable”, está pintado y aderezado de folk, americana y toques de blues-jazz. Delicias variadas. Sin sucedáneos. Todo suena muy verdadero y hermoso. Sin mucho bombo ni platillo se ha ido haciendo un hueco con pasos firmes y una dirección muy clara.

Es inevitable caer en comparaciones odiosas. En otras chicas-mujeres que suben a lo alto del escenario y exponen delante de un micrófono y una guitarra su maravilloso mundo interior-exterior. No citaremos el nombre. No clamaremos por el fantasma. No diremos nada de Russian Red. No son comparables. No musicalmente. No demasiado.

Pero el murmullo ha entrado en la sala. Es la presentación de su disco, en su ciudad, y el público ha venido a apoyarla fervientemente; provocando otro murmullo menos agradable. ¿Por qué la gente paga por hablar con otra gente con la que antes y después del concierto seguirá hablando? En fin. No es lo destacable. El directo incorporó a su hermana para los coros, dejó pequeño el escenario con su gran banda, y puso su trabajo a 3 euros para aquellos que la habían apoyado en esa noche de debut. “Esta noche era muy importante que estuvierais aquí”. Y estuvieron. Y estuvimos.

Los 13 temas de Home on High deben ser atendidos y escuchados con la delicadeza con la que son emitidos y casi con los ojos cerrados. Se recomienda hacerlo. Y escuchar el disco también.

Me llevé dos discos. Mi señor padre ha dicho que por debajo suenan unos arreglos de algo muy bueno. Y tiene razón.

El murmullo entra despacio pero es difícil dejar de escucharlo una vez que le has prestado atención.