El fin/inicio del mundo en Valle Eléctrico: Kate Wax & co…

El día antes (del avisado fin del mundo). Entramos en una sala oscura. Hay ruido al fondo. Ruido golpeado con fuerza. Batería. Capas entretejidas de guitarras y sintetizador. Noise con melodía (Exclamar. ¡Con melodía! Y algo así como un: ¡oh cielos!, dicho para nosotros mismos, con la voz interna. ¿Qué voz? Yo la oigo. Que nadie lo oiga. Que todo se sabe).

Retomemos.

En la sala oscura (el día antes). En la oscuridad, hay imágenes y formas (formas e imágenes repite la voz) proyectadas sobre un fondo de pirámides y triángulos. En la sala oscura. En la Sala Triangle. Hay imágenes, formas predefinidas, no definidas, por definir, luces, y vídeos, proyectadas sobre un fondo de pirámides y triángulos.

El día antes (del fin del mundo). Del nuevo fin del mundo. De los mayas. Pirámides y triángulos. (He repetido triángulos y pirámides varias veces, deberíais haber pensado..”ey.. que coño le pasa con los triángulos”. Shh…Es una pista).

Dicen: “El triangulo es un antiguo emblema egipcio de la Divinidad y también un símbolo pitagórico de la sabiduría. En el Cristianismo se lo tomó como el símbolo de la Triple Persona de Dios. Una vez más, en distinción del signo que lo precede, es otro signo para el elemento femenino que se encuentra firmemente basado en actos terrestres y aún ansía cosas más elevadas. Lo femenino es siempre terrestre en su concepción (Rudolf Koch)“. El triángulo convocaba dos voces femeninas para despedir el viejo mundo y bendecir lo nuevo. Y algo de ruido. Todo lo que viene es bueno. Todo lo que viene es bueno (repetir varias veces hasta autoconvencerse)

Retomemos.

Hoy es el día antes (de que todo se acabe). El día de la verdad. De decir la verdad. De escucharla. La gente se sitúa delante del escenario, en la sala oscura. Abstraida. Absorta. Afirmando con sus cabezas. Hoy es el día antes. Esta noche (a las 00:00), será invierno y seguro que hay Hielo en Varsovia. Aunque los medios climatológicos polacos adviertan de una temperatura de 6º centígrados, sin precipitaciones. Aquí en Madrid, los del tiempo dijeron esto: http://www.rtve.es/alacarta/videos/informativo-de-madrid/tiempo-comunidad-madrid-20-12-12/1620383/ Nada de apocalipsis ni niños muertos. Pero éste. Este no es el momento de hablar del tiempo. Hay hielo en la pista de baila. Y suenan con cierta rabia, cierto desasosiego.

Es Hielo en Varsovia y tú no has llegado. Hay invierno en mi. En ti. Ruido al fondo. Ruido golpeado con fuerza. Batería. Guitarra y sintetizador. Dos micrófonos. Hay capas eléctricas entretejidas y atrapadas en los pedales. Loops construidos en capas. Uno sobre otro. Y melodía al fin. Me entran ciertas ganas de invadir Polonia. Shoegaze. Noise. Post-punk. Emociones desatadas. Lirismo en letras. Crudeza en sonido. Y atmósferas opresivas pero cercanas. Hay voces en el aire y un bosque en llamas. Puedes escucharlos aquí: http://hieloenvarsovia.bandcamp.com/ En su primer larga duración, de este pasado año, que se acaba de ir. Ella no viene.

Beatriz Vaca, guitarra de Hielo en Varsovia, pasó a ser Narcoléptica; y el bosque dejó de tener llamas se calmó. Del ruido a la electrónica experimental. El bosque se encerró en sí mismo. En las sombras. Y en los seres que lo habitan en la noche. Y se volvió un bosque animado. Un bosque animado donde distintas criaturas tomaban forma, aspecto y voz. Narcoléptica crea niebla, con guitarras, pedales, voces, looops, sintes y samplers; e imágenes proyectadas. Ella sola. El sexto valle es multimedia. Multipantalla. Multi-sensorial. Escuchas. Ves. Oyes. Observas. Sientes. Te mueves. Ella acude. Es una delicia. Presentaba su Ep The Abyss. El mismo abismo. Al que te atrae sin remedio. Con cantos de sirena. Directos. Sin ánima. Al mismo abismo.

Yo estaba allí, allí en el Valle Eléctrico, el día del fin del mundo” podrás decir cuando alguien te pregunte. Podrás decirlo sin que nadie te pregunte. Tal vez cuando nos riamos de los mayas, cuando haya otro día apocalíptico. Todo lo que viene es bueno. Se retiran las pantallas de pirámides y triángulos. Y salen ellos. Aisha Devi Enz o Kate Wax. Suiza-tibetana-compositora-cantante, creadora de un post-synth-pop oscuro pero agitado. Bailable. Parte del sello Border community.

Y el fin del mundo se hizo luz. Luz e imagen. Imágenes en movimiento. El video-mapping ha llegado. Es difícil llevar al directo de un disco así. Y Aisha lo consigue. Solo con la compañía de un bajo (bombo)  y ella (con sus beats, samplers, sintes). Y sus cuerpos y vestidos como pantalla para las alucinaciones visuales y  oníricas propias y ajenas. Dentro de poco todos pasaremos juntos el fin del mundo. Así que soltó su Dust Collision (Kate Wax – Dust Collision) y que alguien se apiade de nosotros. Increíble su voz. Y la forma de jugar con el tempo, moldeando los sentidos. Querencia a Bjork, física, voz y creativa. Experimentalidad. Beats. Baile. Ella está allí. Dominio del escenario. El espectáculo la luz. El decimortercer baktún maya se acaba. Démonos la mano y cerremos los ojos. Las estrellas se reflejan en ella. Los mayas conocían bien las estrellas. Y ella está aquí. Bajo un momento. Luego se irá. Quiero un video mapping en mi salón. Y un dust collision en la oscuridad,que me haga no pensar. Brillante Kate Wax. Memorable la canción en la que se proyectaba su imagen, su cara en la camiseta de él, moviéndose. Cantando. Mientras ella desaparecía del escenario. Agachándose debajo de sus máquinas. Oscuridad y luz.

Quizás les faltó explotar. Un poco más. En una dust collision sin igual. Pero los tiempos siempre están muy medidos, lo que hace que se pierda muy poco tiempo entre uno y otro; pero también se pierde el descontrol.

Agradecimientos a la exquisita organización del Valle Eléctrico.