El “coitus interruptus” de Pete Doherty en Barcelona

Pete Doherty

2016 y todavía algunos viven bajo el lema de “sexo, drogas y rock n roll”. Puede parecer algo atemporal, pasado de moda o pura pose. Pero cuando todavía hay iconos de esta forma de vida en activo como Pete Doherty, normal que algunos quieran seguir viviendo en un desenfreno constante. Sí, Pete Doherty sigue siendo tendencia en 2016. Y no, no lleva una vida más saludable que hace unos años.

Este fin de semana el músico inglés tocará con The Libertines en el SOS 4.8. Pero antes ha decidido pasar unos días en Barcelona, donde al parecer ha estado grabando en los Aclam Records, y dar un par de conciertos para 200 personas en la sala Sidecar. Lo anunció el lunes y las entradas volaron. Pronto aparecieron grupos de Facebook en lo que podía leerse “necesito ver a Pete. Compro entradas, a cualquier precio”.

Cuando pasas varias horas dentro de un estudio de grabación, tocando las mismas pistas hasta la saciedad, necesitas desfogarte. Quizás por eso Doherty decidió montar esos conciertos “secretos”. O porque no sabía con quién salir de marcha en la ciudad condal. Sabe que haga lo que haga, tendrá a un buen puñado de fans con ganas de ver cómo bebe y se lo pasa bien sobre el escenario.

Se plantó en la Sidecar acompañado por cuatro músicos, entre ellos Drew McConnell de los Babyshambles, a los que presentó como los Puta Madres. Algo cómico al principio pero que empezó a ser preocupante cuando surgió la sospecha de que era la primera vez que tocaban juntos. Muchas miradas de sorpresa entre ellos, intros que no terminaban de cuadrar y finales casi improvisados. Pete se iba acalorando, sudando a mares desde el primer momento y frotándose botellines de cerveza por la cara para refrescarse.

Doherty hizo grandes esfuerzos para mantener el concierto a flote. Se le vio cómodo cuando tocó The Whole World is our Playground y The Last of The English Roses, muy celebradas (y coreadas) por los asistentes. Sin embargo, aquello decaía como lo hacía la integridad física del músico inglés. Los micros empezaron a acoplarse y el murmullo del público cada vez sonaba más alto. Cuando el grupo interpretó Flags of the Old Regime, Doherty estalló. Pidió al público que se callase varias veces y al final de la canción se despidió fríamente y se encerró en el camerino. Y ahí terminó todo. No hubo bises. Ni explicaciones.

La sala se fue vaciando poco a poco. Algunos estaban satisfechos con lo que habían presenciado. Otros se marchaban indignados, aquello había sido demasiado corto y “no ha tocado ningún hit”. Los que se quedaron en la sala más rato pudieron despedirse de Pete, que parecía sorprendido de que todavía hubiese gente esperándole. Se hizo algunas fotos y se dejó querer por algunas fans. Pero su máxima preocupación en aquel momento era que no se le cayesen los botellines de cerveza que se llevaba del camerino. Salió dando tumbos por la salida de emergencia y desapareció en el primer taxi que pasó.