Fountains of Wayne: El agua de la fuente brota inconstante

Fecha: 4 de Noviembre de 2011

Lugar: Casa del Reloj (Madrid)

Matadero. Punto de reunión de los modernos de Madrid. Fountains of Wayne, promesas de gran concierto en la coqueta Casa del Reloj. La sala llena, como no podía ser menos tratándose de uno de los máximos exponentes de eso que llaman Power Pop, esa especie de híbrido entre el post-punk y el pop.

Comienza el directo, no hay tregua, se desgrana la trayectoria de la banda a través de sus quince años de existencia. La gente rendida prematuramente a la voz de Chris Collingwood, el bajo de Adam Schlesinger, que sujeta la coherencia musical de la banda, el talento de Brian Young y la personalidad de Jody Porter a la guitarra.

Tras un gran arranque, el listón empieza a bajar y el ritmo se estanca. La banda lo compensa con un guiño a sus fans, un tanto hortera, si me lo permitís. Con Hey Julie, sube a cuatro osados a tocar las maracas.

Un final del concierto muy programado y poco efectista deslució un arranque eléctrico y muy bien escogido pero es lo que tienen los grandes, dan lo que tienen dentro cuando quieren. Es cierto que en los formatos cortos de festival, las bandas no dan todo de sí, nos hemos acostumbrado ya, al igual que a la escasa química de la Fountains of Wayne con un público entregado desde el primer acorde.

Como sensación final, quedaba latente una satisfacción incompleta pero la convicción de haber visto a cuatro buenos músicos, muy sobrios, con mucho empaque y que saben lo que hacen. También es cierto que a mi me hubiera gustado algo más de descaro, de esta afirmación rescato al impagable Jody Porter, con su estilo macarra a lo Johnny Ramone da un plus al espectáculo. Su irreverencia de fumarse un cigarrillo en plena actuación – con qué poco nos conformamos ya – fue el clímax de su actuación particular.